Fabricio Varela , experimentado bailarín de marinera norteña, empezó  el ENF con diez parejas.
Fabricio Varela , experimentado bailarín de marinera norteña, empezó el ENF con diez parejas.
Carlos Oré Arroyo

Un grupo de jóvenes baila a lo largo del escenario del Gran Teatro Nacional. Son los ensayos de Retablo, el espectáculo más representativo del Elenco Nacional de Folclore, que acaba de cumplir diez años de creación. Delante de ellos está Fabricio Varela, quien agita los brazos para indicar las correctas posiciones de los bailarines. Él es un antiguo intérprete de marinera norteña.

Cuando los ensayos terminan, se sienta a conversar en las graderías del teatro sobre lo que significa dirigir un elenco de este tipo en un país caracterizado por sus múltiples fiestas y danzas tradicionales.

Desde 2009 cuando nació el elenco, ¿cuáles han sido las transformaciones que ha ido experimentando?
Lo primero que yo instauré cuando empezamos fueron el ballet clásico y la técnica. Esos han sido los puntos en los que siempre he insistido porque la danza folclórica no tiene que estar ajena a lo que es la danza en el mundo. Todos los bailarines deben empezar por conocer su cuerpo, saber dónde está el centro, la fuerza, el equilibrio y todo eso muchas veces no te enseñan en las escuelas de danza tradicional. Nosotros buscamos dar una formación más integral a los bailarines y decirles que esto puede ser una profesión.

¿Cómo son la preparación y los entrenamientos de los bailarines?
Empezaron siendo muy fuertes. Al inicio se sorprendían porque decían que estaban haciendo ballet. “¿Cuándo vamos a empezar con el folclore?”, se preguntaban. Recuerdo que el primer día les dije que mi fin era hacer el mejor ballet folclórico del mundo. Todo el mundo se rio pensando que estaba loco, pero con el paso de los años ellos mismos han empezado a interiorizar esa posibilidad.

¿Cuán cerca están del sueño con el que
empezaron?

Todavía nos falta la internacionalización. Hemos tenido presentaciones en el extranjero, pero aún no hemos llegado a hacer en el exterior un espectáculo como los que hacemos acá. Me encantaría que nos presentáramos en los teatros en Europa. En la Feria Internacional del Libro de Bogotá hicimos un retablo de 15 metros de altura en la plaza principal de esa ciudad; fue en ese momento cuando empezó a gestarse el sueño de que Retablo pueda recorrer las principales plazas del mundo porque seis mil personas vieron el espectáculo y se quedaron maravilladas.

Mucho se ha comentado que el elenco ha modificado ciertas danzas para estilizarlas.
Lo que nosotros hacemos es una proyección de la danza. Si hablamos de tradición, la danza es tradicional mientras la practique la propia gente de la comunidad; si a esta danza la sacas de su entorno y la pones en un escenario, ya dejó de ser tradicional. Si bien es cierto que es una estilización, porque los bailarines tienen una preparación clásica, con técnica, obviamente lo que se proyecta en el escenario es totalmente diferente de lo que puedan hacer los bailarines de una comunidad que hace un tipo de danza. Yo tengo una compañía de 38 bailarines, pero tienen que bailar danzas de todo el Perú, tienen que ser lo suficientemente buenos en todo. Llegar a tener una compañía así es bastante difícil.

Un elenco no solo se enfoca en el baile, también realiza investigación musical y cultural. ¿Cómo es ese trabajo?
Como director tengo dos maestros de danza que trabajan conmigo: uno en la parte de folclore y otro que imparte toda la técnica de la danza y el ballet. Asimismo, hemos traído a profesores especialistas en cada una de las danzas a que les enseñen a los bailarines a que vuelquen toda su tradición y experiencia, a que les digan por qué y cuándo se hace la danza.

De aquí a diez años, ¿cómo imaginas al elenco?
Espero que esté consolidado totalmente, pero no solo aquí sino internacionalmente. Que sea un referente de danza folclórica en el mundo y tenga lo que yo siempre aspiro a tener: dos compañías. Una, la itinerante, que siempre está de gira en el mundo; y la permanente, que se queda en el Perú y entrega espectáculos para todos. La gastronomía ya conquistó el mundo, ahora tenemos la posibilidad de hacer lo mismo con nuestro folclore.