El científico británico Alan Turing aparece ahora en el billete de 50 libras.
El científico británico Alan Turing aparece ahora en el billete de 50 libras.

Por: José Ragas
Instituto de Historia Pontificia Universidad Católica de Chile.

La noticia de que el científico británico Alan Turing (1912-1954) aparecerá en los billetes de 50 libras en el Reino Unido ha sido recibida con beneplácito. La razón principal es porque reivindica a alguien que contribuyó a la victoria aliada contra los nazi y sentó las bases de la computación moderna y la inteligencia artificial. Pese a ello, Turing fue arrestado y sufrió castración química debido a su orientación sexual. Agobiado, murió a pocos días de cumplir 42 años.

La elección de Turing para el billete de 50 libras busca así honrar la memoria de una figura fundamental de nuestra época. Turing fue arrestado y procesado en marzo de 1952. Se le acusó de “indecencia grave”, un cargo que él no negó. El tratamiento en esos casos era recibir inyecciones de hormonas, las cuales le causaron impotencia
y cambios físicos. Aun así, se resistió a dejar de trabajar. Cartas que él escribiera durante el tratamiento —y que han aparecido hace no mucho— revelan que su conversión forzada era algo que, en sus palabras, “no acepto con mucho entusiasmo, ni estando despierto ni en mis sueños”. El prejuicio social vino acompañado de una
pérdida de confianza, que llevó a la cancelación de su acceso a recintos de seguridad y de su trabajo como consultor en temas de defensa. Se le impidió, asimismo, abandonar el país. Dos años
después, fue encontrado muerto junto a una manzana a medio terminar. Todo indicaba que se había suicidado ingiriendo cianuro.

—La reivindicación—

La campaña para reivindicar el nombre de Turing y solicitar un perdón real se originó en 2009, y, en ese entonces, se obtuvo una disculpa pública del primer ministro Gordon Brown, quien recalcó la
forma “inhumana” en que Turing había sido tratado pese a su contribución en la victoria contra los nazis. Ese mismo año, la revista Time lo incluyó en su lista de “Personajes del siglo”. En 2011, una petición de 34 mil firmas llevada al Gobierno fracasó, y el secretario de Justicia dijo que Turing había sido “condenado de acuerdo a ley”. Un año después, el Gobierno hizo públicos dos trabajos de Turing que habían sido decisivos para la creación de un sistema que permitiera descifrar los códigos alemanes durante la guerra.

En 2013, la reina Isabel le otorgó finalmente un perdón real póstumo. Pero el momento más importante ocurrió a inicios de 2017, cuando se
emitió la Ley Turing. Por medio de esta, más de 65 mil hombres que habían sido procesados fueron perdonados. Se estima que 15 mil de ellos aún están vivos. Detrás de esta ley estuvo la familia de Turing, la cual promovió una campaña en la plataforma Change.org que sumó medio millón de firmas.

—A fines de 2021—
Podríamos pensar que la elección de Turing cierra un episodio injusto, y es parcialmente cierto. En varios países, leyes similares a las que condenaron a Turing en 1952 o diagnósticos médicos desfasados siguen vigentes. Desde entonces, y en diversas partes del mundo, ha habido un movimiento para descriminalizar las relaciones del mismo sexo (en Gran Bretaña, las leyes antigay se derogaron recién en 1967). Aun así, según lo indica CNN, en 70 países (miembros además de
la ONU), las relaciones entre adultos del mismo sexo no están permitidas y en 26 la condena va desde la cárcel hasta la cadena perpetua. Brunéi es una excepción: ahí se castiga con muerte por lapidación. Por otro lado, las “terapias de reconversión” son expuestas con frecuencia como “pseudocientíficas” por la comunidad médica,
aunque no al ritmo necesario.

Cuando el billete con la imagen de Turing entre en circulación, a fines de 2021, se habrá avanzado en corregir un error que llevó a una de
nuestras mentes más brillantes a la humillación y al suicidio. Este reconocimiento es necesario, no solo como una manera de reivindicar a aquellos hombres y mujeres de ciencia que en el pasado fueron hostigados o perseguidos por sus ideas, orientación o procedencia, sino porque sienta las bases de una sociedad más sana, inclusiva y
diversa, componentes fundamentales en un área como la ciencia y la tecnología.