Nilo Espinoza Haro (Archivo personal)
Nilo Espinoza Haro (Archivo personal)
Agustín Prado

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En la década de 1980, el escritor Nilo Espinoza Haro ( Huaraz, 1950 ) publicó tres libros de relatos: País de papel ( México, 1983 ), Azaroso inventario de las visiones, testimonios y recordatorios de Chinchinchín en la ciudad de los reyes ( Lima, 1987 ) y Sonata de los espectros ( México, 1989-Lima, 1990 ), que recorrían otros derroteros distantes del sesgo realista de las letras peruanas de aquel período. En sus narraciones, valoramos el relato esférico, la presencia de lo onírico, la fantasía esquiva, el estilo cincelado, el uso de la ironía, entre otros logrados recursos literarios. Su obra, además, tuvo reconocimientos en la comunidad letrada de México y el aplauso de narradores de la talla de Juan José Arreola.

Nilo Espinoza Haro estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su primer libro de relatos, País de papel ( 1983 ), ganó el primer premio del Concurso Hispanoamericano de Cuento.

Su más reciente libro de cuentos, Tic... Tac ( Gambirazio Ediciones, 2021 ), está compuesto de siete relatos. En la lectura de estas narraciones, podremos reconocer elementos de su poética literaria ya mencionada, incluso la tipografía de las letras en negritas sirve para acentuar los inicios de muchos párrafos y el empleo de las cursivas en estas historias son las marcas que indican las analepsis (saltos al pasado en la vida de los personajes).

Las historias

El primer cuento, “Plaza San Martín”, es una larga carta en la que el protagonista, el ingeniero Marco Romero Pastor, expone a su colega el motivo amoroso por el que se encuentra en Marcará (provincia de Carhuaz, región Áncash), donde fue a buscar a su amada Carolina Cruz. Este texto tiene la capacidad de construir una atmósfera de extrañamiento al mostrarnos un pueblo yermo e incomunicado. Sin embargo, el desenlace —que, desde nuestra lectura, resta mucho a la trama— funciona para comprender el título del relato.

En el siguiente cuento, “Carlota”, la narración pasa del mundo interior de la protagonista al pasado familiar (el romance de sus padres), la época de la violencia desatada por el senderismo en los años ochenta y los móviles que llevan a Carlota al parricidio. Este cuento tiene como logro conseguir trenzar distintas historias. El tercer relato, “Si lo cuentas, se cumple”, es un tributo a la obra de Jorge Luis Borges, en el que el narrador-personaje conecta su sueño con el cuento “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”; además, al interactuar el protagonista con personajes del “mundo real” del entorno literario limeño (como lo hacía Borges cuando incorporaba a sus amigos en sus cuentos), crea una atmósfera semejante a las narraciones del escritor argentino.

Con el título “Montserrat”, se escribe una historia en la que lo onírico juega un rol central cuando el personaje le cuenta a su mascota —su confidente— acerca de la presencia de una mujer que aparece ¿en sus sueños? Los siguientes dos cuentos, “Enterrando huellas” y “El huésped”, son los más logrados de todo el libro. En la primera narración, la trama se centra en el hallazgo de unos dibujos de la época virreinal que permitirían desmitificar cierto milagro de fray Martín de Porres; en la otra, la pandemia causada por el coronavirus es el contexto que envuelve a la historia en la cual, desde diversas voces, se relata la convivencia de una familia con un “huésped”, un pariente cercano que está en Lima para un proyecto laboral.

Para la última narración, se ha escogido como título un neologismo, “Girósforos”, que realmente es un conjunto de relatos breves (cuyos títulos también son neologismos) y aforismos de escritores, artistas, filósofos y científicos de distintas tradiciones y épocas que, en nuestra interpretación, están enlazados con el enigmático título del libro, que nos remite al paso del tiempo y a las diferentes lecturas que le han permitido a Espinoza brindarnos un nuevo manojo de narraciones diseñadas en su distinguida y reconocida poética.

Cada uno de los relatos ha sido ilustrado por Lorenzo Osores.

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