Jorge Paredes Laos

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Antes de la llegada del coronavirus este iba a ser el año previo al Bicentenario, una antesala a las celebraciones del 2021 en que nos tocaba reflexionar y proponer nuevas visiones e interpretaciones de lo que ocurrió en el país hace 200 años y sobre esas grandes deudas sociales, económicas y políticas que todavía tenemos como república. Sin embargo, llegó la pandemia y esa agenda si bien no cambió en su totalidad, sí se transformó. De inmediato, palabras como “crisis sanitaria”, “empatía”, “confinamiento”, “distanciamiento social” comenzaron a entrar en nuestro radar de temas y epidemiólogos y científicos comenzaron a ser asediados para entrevistas o enlaces a través de la web. El 18 de febrero el doctor Eduardo Gotuzzo, por este suplemento, vaticinaba que si el coronavirus llegaba al Perú sería “por avión, pero se detectaría rápidamente porque todos los especialistas en pulmonares recibimos todos los días información de la OMS. Estamos entrenados en prevención y reacción. Lo que falta en el Perú es realizar una inversión en mandilones y en sitios de aislamiento. En caso que llegue, será tardíamente y no en gran número de casos. En ese escenario, lo ideal es realizar un cordón epidemiológico; es decir, aislar al grupo de infectados”.

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Lamentablemente, semanas después la situación se desbordó. Vino la crisis y la cuarentena. El trabajo remoto se apoderó de las redacciones y nacía así una nueva normalidad. El 24 de mayo publicamos un en el que diversos intelectuales ensayaban sobre cómo sería la vida en este tiempo: el filósofo Franklin Ibánez pedía volver a lo esencial; el especialista en salud pública Marcos Cueto resaltaba la necesidad de reconstruir nuestro sistema sanitario, el arquitecto Rudolf Giese señalaba cómo debíamos reformular los espacios públicos, la sexóloga Raquel Rottmann pedía una nueva intimidad con el distanciamiento y el antropólogo Raúl Castro mencionaba los cambios en la diversión y en el baile con la pandemia.

Eduardo Gotuzzo, médico Infectologo de la universidad Cayetano Heredia que alertó a El Dominical sobre lo que vendría. (César Campos /GEC)
Eduardo Gotuzzo, médico Infectologo de la universidad Cayetano Heredia que alertó a El Dominical sobre lo que vendría. (César Campos /GEC)

Este año las actividades culturales se trasladaron a lo virtual y eventos tan importantes como la Feria Internacional del Libro de Lima y el Hay Festival se vivieron desde las plataformas del streaming. Sobre esta cobertura la coordinadora editorial de este suplemento Katherine Subirana cuenta: “Este año la responsabilidad fue mayor, pues en medio de la cuarentena era necesario transmitir las sensaciones de las diversas actividades artísticas a nuestras audiencias para que se sintieran parte de ellas. Nos valimos de la virtualidad para ello. Así reportamos la . También invitamos a una serie de autores para que nos enseñen a través de videos caseros sus . En octubre, para el Hay Festival, tuve la oportunidad de desafiar la pandemia y viajar a Ayacucho para presentar y entrevistar a la joven y talentosa , nueva referente de la música fusión cantada en quechua. Mezcla de temor y adrenalina supuso el romper la cuarentena y subir a un avión. Desde luego, la emoción fue grande: estaba de vuelta en la calle, de comisión, rumbo a encontrar una nueva historia. Caminar con mascarilla por las calles de Huamanga, a más de 2.700 msnm, acentuaba la falta de aire, pero registrar la conversación con Renata bajo la bendición del maravilloso clima huamanguino, me produjo una sensación de bienestar, algo que solo brinda la interacción de dos seres humanos”.

Más allá de la pandemia, la agenda del Bicentenario fue nutrida. Artículos sobre el , pero con una mirada puesta en este presente incierto no solo por la enfermedad sino también por , también pandémico, de nuestra política.

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