Existe una app que previene que te emparejes con alguien cuyos genes no ‘combinan’ bien con los tuyos.
Existe una app que previene que te emparejes con alguien cuyos genes no ‘combinan’ bien con los tuyos.
Juan Luis Nugent

George Church es un genetista molecular de Harvard que ha decidido incursionar en el mundo de las apps. Ha ideado una que, a pesar de no tener nombre ni estar en fase de desarrollo, ya recibió críticas. ¿La razón? Ofrece al usuario la posibilidad de encontrar una pareja con la genética correcta para que los hipotéticos retoños no sufran de enfermedades dolorosas, costosas y de alta tasa de mortalidad, refiere una nota de The Guardian. Si bien algunos médicos del Tercer Reich habían fantaseado con esta idea, Church señala que la app solo alertaría la incompatibilidad para una lista de enfermedades genéticas raras y que no promoverá esterilizaciones forzadas. Pero su credibilidad fue golpeada cuando se hizo pública su cercanía con el fenecido Jeffrey Epstein, millonario filántropo y ahora conocido pederasta y presunto cabecilla de una red de abuso de menores. Tal vez Church debió ponderar no solo las implicancias de su idea, sino también el momento en que la dio a conocer.


Fértil Pascua

¿Para qué se construyeron las enigmáticas efigies de la Isla de Pascua? Nuevos hallazgos echan luces sobre este antiguo misterio.
¿Para qué se construyeron las enigmáticas efigies de la Isla de Pascua? Nuevos hallazgos echan luces sobre este antiguo misterio.

Los rapanui pasaron por lo mismo que grandes artistas a lo largo de la historia: su obra es más conocida que ellos. Su legado son los moáis, y deben ser una de las figuras más reconocibles en todo el mundo. Su fama es solo superada por la cantidad de preguntas sin respuesta sobre estas cabezas de piedra. Teorías de todo tipo se han urdido en torno al origen de estos mil monolitos que rodean toda la isla, también llamada Rapa Nui.

Pero la Dra. Anne van Tilburg, experimentada arqueóloga de la UCLA, en Estados Unidos, y directora de un proyecto especial de la misma universidad, dedicado al estudio de los moái, trae novedades sobre el enigma de estos cabezones de piedra.

Tras un análisis minucioso de dos moáis ubicados en las inmediaciones del volcán Rano Raraku, así como del suelo en el que estas efigies se encuentran, Van Tilburg y su equipo dicen que esta zona no solamente era la principal cantera en la que se esculpían estas imágenes, sino también un fértil territorio agrícola, señala un artículo publicado en el diario ABC sobre el tema.

Así, estas gigantescas cabezas halladas ahí no habrían sido abandonadas antes de ser trasladadas, sino que fueron deliberadamente esculpidas y colocadas como una forma de pago a la tierra. Los líderes que encargaron estas imágenes estaban convencidos de que su presencia aseguraba la fertilidad de la tierra. Y, en cierto modo, así era. “Los suelos de la cantera son ricos en arcilla creada por el desgaste de la toba de lapilli [roca madre local] cuando los trabajadores extraían rocas profundas y esculpían los moáis”, explica Sarah Sherwood, geoarqueóloga y especialista en suelos que integró el equipo de Van Tilburg. Más que el fin de un mito, el comienzo de un nuevo entendimiento.


Como el cangrejo

Crisis de vivienda entre los cangrejos ermitaños.
Crisis de vivienda entre los cangrejos ermitaños.

Es curiosa la existencia de este animalito. Utiliza como hogar y protección la coraza que dejan los caracoles marinos una vez expirados. Pero, a medida que va creciendo, el cangrejo requiere de mayor espacio y de una concha más grande. Sin embargo, no hay tantas conchas disponibles como cangrejos en el mar. La búsqueda de un espacio se convierte en una pugna constante, en la cual se aprecian desigualdades análogas a los seres humanos, señala un estudio de la Universidad Stony Brook, difundido por el New York Times. Los cangrejos muchas veces pueden estar en una concha que les satisface hasta que encuentran otra que les gusta más, con lo cual se mudan, dejando la anterior disponible para otro hermano crustáceo de pretensiones más modestas. Pero muchas veces, al tomar una concha por puro ‘capricho’, les restan oportunidades a cangrejos más pequeños. Humanos, demasiado humanos, cangrejos.