(Ilustración: Jhafet Pianchachi / El Comercio)
(Ilustración: Jhafet Pianchachi / El Comercio)
Martín Calderón

En las del 2020, diversos partidos están apostando por políticos ya conocidos en el para liderar sus listas, mientras que otros se inclinan por rostros nuevos. Dado que se trata de una elección atípica – que no está amarrada a las presidenciales – el arrastre que consigan será relevante en los resultados que logren sus agrupaciones.

El Apra y Contigo han apostado por postular como cabezas de lista por Lima a los integrantes del Congreso disuelto y Juan Sheput, respectivamente. En tanto, Fuerza Popular colocó como la número 1 a , una excongresista del ‘ala dura del fujimorismo’.

Mulder en el Apra y Chávez en Fuerza Popular son personajes emblemáticos al interior de sus organizaciones. Con ambos, lo que buscan sus partidos es asegurar el voto duro, señala el analista político Luis Nunes.

La presencia de Chávez, muy comprometida con el viejo fujimorismo, revela que la estrategia es obtener los votos de quienes coinciden con los principios de Fuerza Popular, que sería cercano al 8 % de los electores, según una encuesta de El Comercio – Ipsos.

Martha Chávez, excluida en el 2016 de la lista de candidatos al Congreso por Fuerza Popular, regresa como cabeza de lista. (Foto: Mario Zapata)
Martha Chávez, excluida en el 2016 de la lista de candidatos al Congreso por Fuerza Popular, regresa como cabeza de lista. (Foto: Mario Zapata)

Pero el caso de Mulder puede provocar resultados negativos para el Apra.

Según señala Nunes, la presencia de Mulder muestra que la dirigencia del partido no entendió que las bases piden a gritos la renovación.

El integrante del Congreso disuelto fue exonerado del proceso de elección interna y, en su lugar, la comisión política y el comité ejecutivo del Apra lo incluyeron directamente.

Con él, el Apra apuesta por la línea dura de continuidad pese a que en las elecciones del 2016, el partido apenas consiguió pasar la valla electoral, incluso cuando fue en alianza con el Partido Popular Cristiano (PPC).

La alarma que encendió ese resultado parece no haber despertado a la dirigencia, en medio de pugnas internas y acusaciones públicas entre facciones.

“[Para las elecciones de enero del 2020], no creo que poner la imagen de Mulder dé una señal de un cambio de giro que tendría que ser necesario en ese partido, sumamente golpeado”, opinó la politóloga Alicia Del Águila.


Más que una estrategia política, Del Aguila considera que la candidatura de Mulder como cabeza de lista demuestra que “no hay una suerte de mea culpa dentro del Apra, de evaluación seria interna”.

En esa línea, explicó que no se puede considerar una ventaja a priori postular un rostro conocido como cabeza de lista. “Cada caso es distinto. Hay que ver la imagen que proyecta”, dijo.

Mauricio Mulder fue exonerado de la elección interna en el Apra. Su candidatura fue decidida por la comisión política y el comité ejecutivo del partido. (Foto: El Comercio)
Mauricio Mulder fue exonerado de la elección interna en el Apra. Su candidatura fue decidida por la comisión política y el comité ejecutivo del partido. (Foto: El Comercio)

-Nuevos en el escenario político-

Cada partido juega su propia estrategia para posicionarse ante un electorado disperso.

Acción Popular optó por designar como cabeza de lista a un rostro nuevo: la abogada Mónica Saavedra Ocharán. Para Nunes, esto apunta a obtener el voto del electorado que quiere romper con los candidatos tradicionales.

Del Águila agregó que Acción Popular tiene a su favor ser una marca electoral con buena llegada en la ciudadanía, como demostró en los últimos resultados distritales.

En las elecciones regionales y municipales de 2018, el partido de la lampa consiguió 119 alcaldías distritales, 14 alcaldías provinciales y tres gobiernos regionales. Solo fue superado por Alianza para el Progreso, con 236 alcaldías distritales, 26 alcaldías provinciales y cuatro gobiernos regionales.

“Está optando por confiar en una marca que tiene arrastre”, dijo la analista Del Águila.

Además, según una de agosto pasado, Acción Popular es la agrupación que alcanza la mayor cifra de simpatía (14%), seguido de Fuerza Popular (13%) y Alianza para el Progreso (9%).

Este último partido colocó como cabeza de lista al excongresista , quien fue vicepresidente de la República en los primeros meses de gestión de Ollanta Humala. Chehade postula como invitado.

“La figura de Chehade es conocida, pero tiene resistencia. Creo que están apostando por una figura conocida en unas elecciones que no dan tiempo [para la campaña]”, consideró Del Águila.

Nunes apuntó que la estrategia de Alianza para el Progreso es contar en sus listas con candidatos populares y otros que conocen bien la labor parlamentaria.

En tanto, el PPC postula con el número 1 por Lima a su presidente, , quien fue congresista en el periodo 2011-2016 y tentó sin éxito la alcaldía de Lima en las elecciones del 2018.

Del Aguila resaltó que con la postulación de Beingolea, “el PPC mantiene un esquema institucional interesante”.

El presidente del PPC, Alberto Beingolea, es también el cabeza de lista por Lima de ese partido. (Foto: Alessandro Currarino / El Comercio)
El presidente del PPC, Alberto Beingolea, es también el cabeza de lista por Lima de ese partido. (Foto: Alessandro Currarino / El Comercio)

En cambio, otros partidos como Solidaridad Nacional, Avanza País y Unión por el Perú están optando por candidatos con propuestas que polarizan.

Solidaridad Nacional, por ejemplo, no ha anunciado a quién postulará con el número 1, pero su secretario general, Rafael López Aliaga, adelantó que en la lista estará , a quien el analista Nunes destaca como un personaje ligado a la ultra derecha.

En tanto, Avanza País lleva como cabeza de lista a la abogada , activista del movimiento conservador Con mis hijos no te metas. Y Unión por el Perú pretende inscribir a , sentenciado a 19 años de cárcel por los delitos cometidos durante el ‘andahuaylazo’. (En este último caso, los penalistas ya han aclarado que no puede postular)

Está por verse la capacidad de arrastre de estas figuras, que pueden seducir a diferentes sectores con propuestas de polarización.

Con ese escenario, Del Águila consideró como positivo que se mantenga el voto preferencial.

“Permitirá discriminar u optar por los candidatos que parecen más adecuados en una lista. Mientras el sistema de partidos sea endeble, el voto preferencial es importante”, dijo.