Walter Gutiérrez, defensor del Pueblo. (Foto: Joel Alonzo/GEC)
Walter Gutiérrez, defensor del Pueblo. (Foto: Joel Alonzo/GEC)
Ariana Lira Delcore

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Luego conocerse las declaraciones del candidato presidencial quien, en un video de marzo, se le oyó decir que en su eventual gobierno , el titular de esta entidad, , guardó silencio. Dos días más tarde, sin embargo, la Defensoría publicó un en el que llamó a los postulantes a Palacio de Gobierno a comprometerse con las instituciones. En diálogo con El Comercio, el Defensor expresó su preocupación por la democracia en el contexto electoral.

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—Por varios días evitó pronunciarse sobre las declaraciones de Pedro Castillo sobre desactivar la Defensoría por un tema de neutralidad electoral. ¿Qué cambió para que decida hacerlo?

La razón por la que nosotros no salimos [a declarar] de manera inmediata es porque queríamos más información y queríamos, además, un pronunciamiento de ratificación o rectificación del candidato [Castillo]. Creo que lo prudente no es estar saliendo inmediatamente a responder o confrontar con uno u otro candidato. El documento [publicado el jueves por la Defensoría] no se dirige expresamente a un candidato, sino ambos. Además, se refiere no solo al tema de la Defensoría, sino al sistema constitucional y a los otros poderes. Entonces, ¿qué cambió? Para responder directamente a la pregunta: no cambió nada. Simplemente hemos dejado pasar un poco el tiempo para poder hacer las cosas con la prudencia y la mesura que corresponde, y dar cuenta de qué cosa es la Defensoría y cuál es la función que cumple, además de pedir a ambos candidatos un compromiso para fortalecer la institución.

—Castillo se ha retractado. Ahora dice que no hay que desaparecer la Defensoría, sino fortalecerla.

Mi intención en esta entrevista no es entrar en un debate con el señor Pedro Castillo, de manera que no voy a detenerme en lo que dijo o no dijo. Lo que creo es que ambos candidatos tienen que entender cuál es la naturaleza de la Defensoría del Pueblo y el rol que cumplió todos estos años. Deben saber que la Defensoría del Pueblo es una institución libre, un referente en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Nuestra Defensoría del Pueblo tiene el rango consultivo “A” otorgado por las Naciones Unidas, el más alto rango otorgado por este organismo internacional. Entonces, estamos haciendo una labor de difusión de pedagogía para toda la ciudadanía, e instando a los candidatos a que conozcan bien la institución y, además, a que lean los informes y la supervisiones de la Defensoría del Pueblo.

—¿Qué implicaría un fortalecimiento de la Defensoría?

Por ejemplo, cumplir el deber de colaboración mediante el cumpliendo las recomendaciones de la Defensoría del Pueblo. Le voy a poner un ejemplo muy concreto. En noviembre de 2016, la Defensoría del Pueblo, como uno de los primeros actos de mi gestión, hizo una supervisión de todo el sistema de salud. Allí damos cuenta de la precariedad del sistema, de la situación en la que estaban los hospitales, las salas de emergencia, las UCI. Dimos cuenta del problema que había con los medicamentos, entre ellos el oxígeno, y dijimos que no estábamos en condiciones de enfrentar crisis sanitarias. Qué bueno hubiera sido que, en ese momento, se hiciera caso a la Defensoría del Pueblo. El año siguiente hemos seguido haciendo supervisiones e informes respecto de cómo estaba la prestación del servicio de salud, pero no se hizo caso. ¿Qué significa fortalecer a la Defensoría? atender este tipo de informes que hacemos, porque no son informes académicos. Son informes que se hacen en la cancha, donde se supervisa a las instituciones y se despliega todo el trabajo en las distintas oficinas. No es que sea una supervisión en una región o en una ciudad. Es en todo el país. Entonces, se fortalece haciéndole caso a la Defensoría, no pensando que [el informe defensorial] es, simplemente, un documento.

—En la campaña, en general, no se han mostrando precisamente planes sólidos sobre cómo afrontar la pandemia.

En vez de estar hablando de si vamos a desmontar tal o cual institución, o si la vamos a fortalecer nominalmente, lo que tenemos que hacer es entender que todas las instituciones, entre ellas el Ejecutivo y el Legislativo, tienen el mandato de materializar determinados derechos. Por ejemplo, no he escuchado a ningún candidato que nos diga muy puntualmente qué va a hacer para tener más vacunas y cómo va a encarar el proceso de vacunación. No nos han dicho qué va pasar con el oxígeno. En abril del año 2020, la Defensoría hizo un informe sobre el oxígeno. Estoy hablándole de hace un año. Hace un año nosotros planteamos el déficit de oxígeno. [Los candidatos] No han leído ese documento. No nos están diciendo qué va a pasar con el año educativo el año educativo, con las clases que se han perdido. No nos están diciendo cómo se va a reconstruir el país para poder generar trabajo. A los ciudadanos les interesa eso. Lo demás son frases que carecen de contenido y efectividad práctica para los ciudadanos.

—La Defensoría ha encontrado necesario de pronunciarse a raíz de las declaración de Castillo sobre esta entidad. Sin embargo, no es la primera vez que el candidato habla sobre desactivar instituciones. Ha dicho lo mismo sobre el TC, el Congreso y otras entidades. Además, en su plan de gobierno se habla expresamente sobre regular los medios de comunicación y se señala que dictadores como Fidel Castro y Nicolás Maduro dieron dignidad al continente. ¿Preocupa la institucionalidad ante este tipo de declaraciones?

Los candidatos, siempre me voy a referir a los dos, por el principio de neutralidad, tienen que entender lo siguiente: ellos están postulando a la presidencia de la República. Todos los poderes del Estado tienen dos características: son limitados y temporales. Es decir, desde el Ejecutivo usted no puede modificar todas las demás instituciones. Se llama “división de poderes”. No se le elige para desmontar, debilitar ni mucho menos someter a otras instituciones. Se les elige para que, conjuntamente con el Legislativo, colaboren y materialicen los derechos. La división de poderes no se puede cambiar así se diga que se ha tenido una epifanía, o que se interpreta lo que el pueblo quiere. No solamente [importa candidatos] la división de poderes, sino también la libertad de expresión, porque la prensa es un contra poder, y tiene que ser preservada, como tienen que ser preservados el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo, el Poder Judicial. Entonces, los candidatos harían bien en comprender que su poder es temporal. Eso no lo han entendido los anteriores mandatarios y, por eso, hemos terminado en la crisis que hemos terminado y han culminado sus mandatos cómo han culminado.

—¿Se refiere al cierre del congreso por parte de Martín Vizcarra?

Me refiero al cierre del Congreso, me refiero al incumplimiento de un mandato, que es el deber de colaboración entre el Legislativo y el Ejecutivo. No están ahí para que se peleen, están ahí para que concilien, para materializar los derechos. Ellos no han comprendido lo limitado y temporal de su poder, y lo acotado que está a determinadas funciones. Ese es el problema de nuestros poderes constituidos: uno cree que está ahí para vacar y otro cree que está ahí para cerrar el Congreso.

—Castillo no es el único candidato al que se le cuestiona en materia de democracia. Si bien ha cambiado de discurso, en el pasado Keiko Fujimori ha justificado el autogolpe de 1992 y ha reivindicado numerosas veces el gobierno de su padre, en el que se cometieron severas violaciones a la democracia y a los derechos humanos. Además, es investigada actualmente por presuntos delitos de corrupción. Teniendo en cuenta los cuestionamientos institucionales a ambos candidatos, ¿le preocupa el futuro de la democracia con las opciones que tenemos en esta segunda vuelta?

Sí, desde luego que me preocupa. Por eso es que, en nuestro documento, señalamos que es indispensable que haya un compromiso expreso, no implícito, de ambos candidatos para fortalecer la institucionalidad, para respetar la división de poderes, para entender que el poder que, eventualmente, podrían tener, es limitado y temporal. Claro que nos preocupa y, por eso, también nosotros estamos evaluando la posibilidad, dependiendo de cómo se decanten las cosas, de convocar a ambos candidatos.

—¿Esa reunión en que consistiría y cuándo la pensarían realizar?

Vamos a evaluarlo en los próximos días. Evidentemente, tiene que ver con un compromiso expreso respecto de lo siguiente: nosotros, como país, hemos firmado un conjunto de tratados internacionales en materia de derechos humanos. No es tan fácil decir: “voy a hacer tal cosa, voy a estar la otra”. Ellos tienen que reconocer que formamos parte de ese sistema, que garantiza la democracia, la constitucionalidad y los derechos.

—El ex Defensor del Pueblo, Walter Albán, , más grave que decir que se va a desactivar la Defensoría, es que el Congreso actual elija al nuevo TC. ¿Está de acuerdo?

No creo que sea más grave no he leído la declaración de Walter, pero quizás se le ha interpretado mal.

—Lo que ha dicho Walter Albán es que el presidente no puede desactivar la Defensoría del Pueblo porque no tiene la potestad para ello y que, por lo tanto, es más preocupante que aquella declaración lo que está ocurriendo con el Congreso, que pretende escoger el nuevo TC.

Muchas veces decimos: “formalmente no se puede”. Pero, desafortunadamente, [los gobiernos autoritarios] se saltan con garrocha toda la formalidades, todos los procedimientos, y terminamos con un desmontaje de todas las instituciones. De manera que no es más preocupante y no es menos importante decir que se va a desactivar la Defensoría Del Pueblo, porque todos los regímenes que se han dirigido hacia un autoritarismo han transitado ese camino. No hay que decir que esto es menos importante, yo creo que es igualmente importante, como igualmente importante es el Tribunal Constitucional, porque es el último intérprete de la Constitución. El TC es una institución que limita el poder del acto legislativo. Desafortunadamente, los congresistas tampoco han entendido que el acto legislativo no es un acto sin límites. Se cree que el Legislativo puede derogar hasta la ley de la gravedad, eso no es así. Hay núcleos duros que el Legislativo no puede ni afectar ni modificar, y quien se encarga de eso es el Tribunal Constitucional. Por eso, es muy importante su elección y, por eso, es muy importante que [el el proceso de elección se] cumplan todos los procedimientos como el escrutinio público, la transparencia, la meritocracia, cuestiones sobre las cuales también se ha pronunciado, en su momento, a la Defensoría del Pueblo.

—¿Por qué debería ser relevante para el electorado que los candidatos respeten la democracia? Porque, a veces, pareciera que los peruanos tenemos una suerte de tolerancia a la falta de compromiso con la institucionalidad.

Cuando vamos a comprar el pan, cuando compramos gasolina, cuando vamos a comprar al mercado y tenemos la posibilidad de tener acceso a los bienes, es porque las instituciones funcionan. Créame que tiene mucho que ver con la confianza, tiene que ver con el Banco Central de la Reserva, tiene que ver con la Defensoría, tiene que ver con el Congreso, Tiene que ver con el Tribunal Constitucional. Hay una relación directa entre el acceso a la educación, el acceso a la alimentación, el acceso a la salud y el funcionamiento de las instituciones. Si las instituciones no funcionan, eso va a ser cada vez más precario y más remoto. Las instituciones existen para que los derechos sean reales. Es verdad que los últimos gobiernos se la han pasado peleando entre ellos en vez de hacer realidad de estos derechos. Entonces, la participación ciudadana no solamente debe darse el día de las elecciones, al ir a votar. Sino, también, entender que es candidato o candidata nos garantiza eso en este contexto difícil y además luego supervisarlos y escrutar los permanentemente porque no puede ser que votemos y nos olvidemos de aquí hasta dentro de 5 años.