(Foto: Andina)
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Alfredo Torres

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Una sensación recurrente en estos días es que el Perú está polarizado, que las elecciones han dividido a familias y amigos. La realidad es más compleja. Sin duda, los resultados de la segunda vuelta partieron al electorado por la mitad, pero cuando se observa en más profundidad se encuentran temas con opiniones diversas, otros donde las diferencias son de tonalidades y .

Las motivaciones del voto por cada candidato fueron muy distintas. Quienes votaron por Pedro Castillo lo hicieron porque representa un cambio, para evitar que el fujimorismo llegue al poder y por sentir que entiende mejor a la población. En cambio, quienes votaron por Keiko Fujimori lo hicieron para evitar que el comunismo llegue al poder, por sus propuestas y por percibir que estaba mejor preparada para el cargo. Sin embargo, unos y otros coinciden en percibir los resultados electorales sin mayor esperanza o entusiasmo. La gran mayoría los recibe con preocupación, incertidumbre y temor.

Con respecto al proceso electoral, 39% considera que hubo algunas irregularidades pero que, en general, fueron elecciones limpias; 27% que hubo irregularidades marcadas a favor de uno de los candidatos y 26% que hubo fraude. Sin embargo, cuando se pregunta a quién habrían favorecido estas irregularidades o fraude, las opiniones están divididas: 28% cree que favorecieron a Pedro Castillo y 25% a Keiko Fujimori.

La evaluación de las instituciones electorales es mixta. 45% aprueba el desempeño de la ONPE, pero solo 37% del JNE. En cuanto a los candidatos, 48% aprueba el comportamiento de Pedro Castillo pero solo 30% el de Keiko Fujimori, lo que sugiere que una parte de quienes votaron por ella no está de acuerdo con algunas de sus actitudes – o la de sus aliados – en las últimas semanas.

Con respecto al futuro gobierno, hay muchas más coincidencias. La mayoría quisiera que convoque un gabinete multipartidario (54%) o técnico (23%), no de un solo partido (16%). En el caso de que Castillo sea proclamado presidente, el 90% quisiera que Vladimir Cerrón, el líder de Perú Libre, no tenga ninguna participación en su gobierno. Por último, hay un consenso absoluto (96%) en demandar que quien asuma la presidencia el 28 de julio gobierne para todos los peruanos y no solo para sus votantes. En otras palabras, la ciudadanía quisiera un presidente que gobierne en base al consenso y no con un sesgo ideológico o partidario.

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