Aurelio Montes, el guardián del vino chileno
Aurelio Montes, el guardián del vino chileno
Marilia Pastor

Sin presiones ni obligaciones familiares de por medio, Aurelio Montes se enamoró del mundo de la viticultura siguiendo un buen consejo de su padre: estudia aquello que te haga feliz. Así se convirtió en el primero de su familia en ingresar a dicho mundo. Han pasado más de cuatro décadas desde entonces y el enólogo chileno ha expandido la recomendación paterna a las diferentes áreas de su vida; especialmente cuando atañe a su viñedo.

“Creemos en la felicidad más que en cualquier otra cosa”, afirma uno de los cuatro fundadores de Viña Montes, famosa por ser la primera tanto en exportar vino premium chileno como en cultivar viñedos en laderas de montaña. Esta filosofía se transmite, claramente, en su método de trabajo. 

Aunque suene extraño, en sus bodegas se escucha música gregoriana siguiendo un precepto de feng shui respecto a la importancia de la música en nuestras vidas. “Probablemente sería difícil encontrar una línea directa respecto a cómo afecta al vino. Lo que sí te puedo asegurar es que afecta positivamente en la gente. El vino es hecho por personas y los que trabajan con cariño hacen las cosas bien”, explica el presidente de la marca. 

Si la felicidad en el trabajo es su primera ley, inmediatamente le siguen la calidad e innovación. Es por ello que se animó a cultivar donde nadie antes lo había hecho: el valle de Apalta y el de Colchagua (Chile). Los títulos de visionario y pionero van de la mano con su nombre, pero más apropiado es el de “guardián del espíritu” como aparece en sus tarjetas de presentación.

Esta inscripción nació a partir de una meta de su antiguo socio Douglas Murray, quien falleció hace casi cinco años, para nunca desviarse de su filosofía de calidad e innovación. Al morir su compañero, Montes le prometió que continuaría con su visión. “Algunos dirán lo tentador que sería bajar el precio a la mitad, vender más e inundar el mundo con estos vinos; pero sería romper una filosofía y un trabajo muy bueno”, apunta.

MERCADO PERUANO POR EXPLOTAR
A inicios de mes, Aurelio Montes realizó una corta visita a nuestro país –debido a su pasión por los caballos– pero tuvo tiempo para dedicar unas horas al tema de los viñedos. Actualmente, podemos encontrar vinos tanto de su línea chilena como de las que se producen en sus bodegas en Argentina y EE.UU. (aunque con menor presencia).
¿Cuáles son sus planes en el mercado peruano? Él encuentra un “potencial fantástico” debido al tema gastronómico y donde aún hay nuevas oportunidades para expandir su marca de vinos premium. 

“Tenemos muy buena cobertura en restaurantes, pero creemos que hay una posibilidad de mayor desarrollo en provincias [como Arequipa y Cusco]. Hay una cuota de ambición: queremos dedicar tiempo y cariño especial a este mercado”, explica.
Siempre en busca de nuevos e inexplorados ‘terroirs’, Montes visitó ya hace un año Arequipa y Cusco. Aunque no descarta experimentar en dichas zonas “de minuto es un sueño”. 

EL FUTURO
Pensando en el desarrollo sostenible del medio ambiente, desde el 2012, Viña Montes ha cambiado sus técnicas de irrigación y se dedica al “dry farming” [el cultivo se adapta al poco riego]. Existe un costo, los racimos se reducen (de 125 gr. pasan a 97 gr.) lo que se traduce en media botella por parra en lugar de una. Pero Montes prefiere enfocarse en los beneficios.  

“Hay una concentración de aromas y gustos. Al consumidor hay que darle la mejor calidad y un producto con filosofía detrás. Con el ahorro del agua en el valle de Colchagua podríamos abastecer a 20 mil personas por año”, indica entusiasta el enólogo chileno. 

Si este cuidado por el medio ambiente es una meta clara en su empresa, ¿cuál es el siguiente paso para el vino chileno? “Consolidar su imagen internacionalmente. Se exporta entre el 65 y 70 por ciento de su producción al mundo, pero sigue con el karma de bueno y barato. Hoy la cruzada de Chile es demostrar al mundo que es un jugador importante y tan competitivo como España o Francia”. 

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