Con frecuencia ocurre que si tienes hambre, cualquier plato te puede resultar apetitoso, hasta platillos que en circunstancias normales ni siquiera les prestarías atención. Esto se debe a que el hambre afecta la percepción de cualquier cosa que esté relacionada con la comida, incluso palabras.

Investigadores estadounidenses realizaron un experimento, que consistió en poner a prueba dos grupos. Uno de ellos acababa de almorzar y el otro no había comido en cuatro horas. Luego, ambos grupos tuvieron que observar palabras en una computadora, a una velocidad que no permitía leerlas, pero sí al cerebro hacer conciencia de ellas. Un cuarto de las palabras estaba relacionado con comida y el resto eran términos neutrales.

Luego de mostrarles un total de 80 palabras, a los sujetos se les volvió a mostrar con más calma, esa palabra y otra adicional que no tenía nada que ver con comida. Después se les preguntaba cuáles recordaban.

Según el estudio publicado en la revista Psychological Science, los participantes con hambre reconocieron que habían visto las palabras relacionadas con comida, y dijeron incluso, que estas palabras lucían más brillantes que las neutrales, explica la publicación en Aoll Latino.

La prueba concluyó que “los estímulos altamente deseables tienen más probabilidades de ser notados por nuestra conciencia, que cualquier otro tipo de información”.

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