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RENÉ ZUBIETA
Redacción online

Francisco Pareja Padró es el pasajero del bus Expreso 1 del que, la noche del jueves 24 de abril, agredió verbal y físicamente al conductor de la unidad luego de que esta -por una emergencia tras un accidente previo- cortara su ruta en la Estación Plaza de Flores cuando tenía que llegar hasta la Estación Matellini. Así se generó un tumulto y reclamo airado de los usuarios.

En diálogo con El Comercio, Pareja reconoció que actuó de forma “vergonzosa y matonesca”, por lo que pidió nuevamente disculpas a los ciudadanos y al conductor, pues considera que con su violencia fomenta una mala acción. “Todos tenemos nuestros cinco minutos”, dijo al recalcar que se atiene a las consecuencias.

El abogado refirió que aquella noche optó por viajar en Metropolitano para dirigirse a la exposición fotográfica de un amigo. Según dijo, no suele usar transporte público, pues prefiere trasladarse en bicicleta. “Lo tragicómico que he escuchado: hay mucha gente, que en los blogs dicen que si no hubiera sido el Metropolitano, que si le pegaba a uno de Orión, hubiera sido alcalde de Lima. Eso es terrible”, reprochó. 

¿Por qué reaccionaste así?
Era hora punta; el bus, repleto. Llegamos a la estación y el chofer por el micrófono: “Último paradero de la ruta, bajen”. Pasaron 15 y más minutos que el chofer solamente repetía “Este es el último paradero, desalojen el bus”.

Que repitiera tanto eso, ¿te exasperó?
Yo no soy loco ni ninguno de los 150 pasajeros que estaban ahí. Si nos decían tenemos un problema, bajábamos tranquilo. Pensé que nos estaban faltando el respeto. El bus avanzó y se cerraron las puertas. Y nos quedamos entre dos paraderos, encerrados, lleno de gente el bus, un calor infernal, la crisis generalizada, una psicosis colectiva de la gente gritando “avanza”, golpeando las puertas. Es una parte bien oscura. Yo me puse paranoico. Alguien me dijo “Ya, anda nomás”. Eso me exasperó más.

¿Estabas apurado ese día?
Estaba apurado. Pero más allá de eso, habíamos estado encerrados. Realmente hubo pánico. Yo soy operado a corazón abierto. Me dio claustrofobia. Me faltaba el aire, estaba como loco, quería salir.

¿Escuchaste un “anda nomás” y eso fue lo que desencadenó todo?
Y entré. Y eso es de lo que me arrepiento. Yo no soy violento, la violencia no es solución a nada. Yo no lo he hecho nunca. Me avergüenzo muchísimo.

Ese día, ¿habías tenido un problema?
No necesariamente. No pasó nada fuera de lo común. 

¿Todo ese día estuviste tranquilo, nada te molestó?
Sí, no tenía ningún problema.

¿Tampoco sueles tener arranques de ira?
No, tampoco. Yo soy una persona tranquila, no me peleo. Sí reclamo mucho, con argumentos, no insulto, no soy violento. 

¿El ambiente te presionó?
Claro, creo que tuve un momento de lucidez. Le metí un manazo y me fui de lugar. Me tomé el otro bus y seguí.

Después de lo que pasó, ¿lo pensaste bien, te arrepentiste?
Respiré inmediatamente y me sentí muy mal. Se lo manifesté a mi amigo.

¿Cotidianamente, qué es lo que puede hacerte renegar, levantar la voz?
No grito mucho. Me indigna la falta de cultura ciudadana -ahora hablo como bueno y yo soy el violento-, la falta de respeto de la gente, la falta de civismo, el desorden de la ciudad, que es un caos. Lo que le molesta a todos, en realidad. No manejo automóvil, sino bicicleta. Y también es un problema. 

¿Anteriormente has tenido un incidente similar?
No, para no malograrme el día, trato de evitar meterme a un micro. Trato, en la medida de lo posible, moverme en mi bicicleta.

Habitualmente, eres tranquilo, entonces…
Sí, nunca me ha pasado nada. Y de eso pueden dar fe muchísimas personas.

¿Qué lección te deja y qué recomendación darías a la gente?
Ya han sucedido varios hechos violentos en el estadio y siguen sucediendo. Yo quiero que lo que he hecho que sea un punto de quiebre, que eso se termine, lograr esa recomendación entre el público y el transportista. Se odian mutuamente. Hay que para esto, usen mi ejemplo, usen mi cara, mi vergonzoso, mi cobarde accionar para que nos reconciliemos.