"Las competencias del transporte público están divididas". (Foto: El Comercio)
"Las competencias del transporte público están divididas". (Foto: El Comercio)
Angus Laurie

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La Autoridad del Sistema de Transporte Eléctrico (AATE) tiene la función de planificar, implementar y administrar la red del metro de Lima. Próximamente, con el reto de planificar que el futuro sistema sea más accesible en la ciudad, esta entidad desarrollará un plan maestro. Este deberá tener en cuenta el costo beneficio de implementar diferentes sistemas de transporte público en la capital.

En paralelo al trabajo de la AATE, el proyecto de ley sobre la autoridad de transporte urbano está esperando la aprobación del Congreso. En la práctica, esta ley significa transferir las competencias, predios e incluso los empleados responsables para el transporte público en el Callao y Lima hacia una sola entidad. Esto concentraría únicamente las competencias de planificación, implementación y gestión de transporte público para toda la gran Lima. Es completamente distinto a otros casos en los que entidades como la Autoridad Proyecto Costa Verde representan una duplicación de competencias y burocracia, en vez de una racionalización.

Tal como están, las competencias de transporte público en Lima están divididas entre múltiples entidades como Pro Transporte, las gerencias de transporte urbano de Lima, Callao y Huarochirí, y la AATE. Bajo el modelo actual, todos y nadie están encargados. Debido a esta fragmentación de las competencias entre tres provincias y el Ministerio de Transportes, intentos anteriores para implementar sistemas integrados de transporte han fracasado.

Al concentrar todos los poderes de transporte público bajo una sola entidad, la ATU representa un enorme paso para reformar el transporte y despolitizarla y hacer más técnica la gestión. Con ella, sería más fácil establecer una tarifa única y generar una red multimodal de transporte entre buses, BRT y trenes, ubicando diferentes sistemas donde tienen sentido.

Algunos han criticado el proyecto de la ATU afirmando que resultaría en la separación de competencias de planificación urbana con las del transporte público. En realidad, hace tiempo están separadas. Muy probablemente, sería mucho más fácil coordinar con una sola autoridad de transporte urbano en vez de tener que coordinar con varias. Es más, Lima no cuenta con un plan metropolitano, y no creo que el planeamiento y desarrollo del transporte deba esperar hasta que uno exista. ¿Cuánto tiempo más tendremos que sufrir los extremos niveles de contaminación y perder horas en la congestión debido a la mala planificación?

El desarrollo de transporte masivo en Lima es probablemente el factor más importante en términos de su impacto económico y en la calidad de vida de los residentes. El momento para implementar la ATU es ahora.