Juan Pablo León Almenara

Un experimento realizado por El Comercio durante siete días en ocho zonas de la capital, en horas punta y con tres diferentes medios de transporte, reveló que la bicicleta es la mejor opción para trasladarse en Lima [ver infografía].

En casi todos los tramos recorridos –a pie, en bicicleta y en automóvil– últimamente se han inaugurado obras viales de gran magnitud. Sin embargo, el tráfico vehicular sigue presente en la mayor parte de estos lugares.

Incluso, debido al alto tráfico, hay zonas en donde se llega casi al mismo tiempo en auto o a pie. Por ejemplo, el recorrido de dos kilómetros en el jirón Alonso de Molina, en Surco, demandó 19 minutos en vehículo y 22 minutos caminando.

Los resultados del experimento también confirman las complicadas condiciones que encuentra el peatón o el ciclista para circular en Lima. Con excepción del malecón de Miraflores (que se utilizó para hacer los recorridos de la Costa Verde), en los otros puntos escogidos no existen ciclovías. Es más, en Lima Metropolitana hasta el año pasado solo había 150 kilómetros de carriles para ciclistas, de los cuales 32 km estaban en abandono. En Bogotá, la urbe más amigable de Sudamérica con los usuarios de bicicletas, existen 392 km de estas vías.

–Tráfico sin solución–
En la avenida Javier Prado, desde el trébol de Monterrico hasta el óvalo de la Universidad de Lima (son solo 1,8 kilómetros: 28 minutos en auto y 16 minutos en bicicleta), se pudo observar algunos problemas que explica el ingeniero de tránsito David Fairlie, consultor para Cruzada Vial.

“Al comienzo del trébol hay una salida para la Panamericana, de dos carriles, pero la entrada hacia la carretera es de un solo carril: no se utiliza la capacidad total de la salida y eso causa congestión. Debería haber dos carriles que salgan hacia la Panamericana para evitar que se arme un cuello de botella”, dice.

Algo parecido sucede en la oreja del trébol, salida 1-C, rumbo a Ate por la Panamericana. Esta tiene dos carriles de entrada, pero al ingresar el auto se encuentra con un solo carril, lo que produce tráfico.

La Costa Verde, pese a la ampliación de carriles a la que fue sometida, muestra congestión en horas punta desde la bajada Armendáriz, en ambas direcciones. En varios tramos aparecen y desaparecen carriles sin señalización que lo advierta, lo que pone en riesgo a los conductores y genera más congestión.

(Click en las imágenes para verlas a pantalla completa)