Un barrio cultural en Pachacámac, por Angus Laurie
Un barrio cultural en Pachacámac, por Angus Laurie
Angus Laurie

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En 1882, el fotógrafo Peter Baab tomó una serie de fotos desde el techo de una casa en la esquina de la Calle 94 y Park Avenue, en Manhattan. Hacia el noroeste, solo había lotes vacíos entre las casas y Central Park. Hacia el suroeste, se observaban pocas edificaciones. Una de ellas era el Museo de Arte Metropolitano (MET), construido en 1880 a las afueras de la ciudad, a 9 km de lo que era el centro de Nueva York del siglo XIX. Hoy, el Met está envuelto en una ciudad que realmente no tiene un centro identificable. Más de un siglo después, esperamos la llegada del MUNA (Museo Nacional de Arqueología) en Lima sur. A diferencia del  MET en 1880, el MUNA sería construido dentro de la trama urbana de una ciudad que se extiende desde Pucusana hasta Ancón.

Según una encuesta de Lima Cómo Vamos 2015, los habitantes de Lima sur fueron los que menos satisfacción mostraron sobre la oferta de actividades culturales, y probablemente son quienes menos acceso tienen a equipamientos de este tipo. En este sentido, la decisión de colocar un edificio cultural como el MUNA, de una importancia internacional, en esa zona de la ciudad, posee un gran valor simbólico. Constituiría un cambio en el significado de lo que se entiende como centro de la ciudad, o de ser capitalino para los habitantes de esa parte de Lima.

En una entrevista en “La República” (27/2/ 2016), el arqueólogo Walter Alva argumentó en contra de la ubicación del MUNA en Pachacámac. Su posición puede ser resumida en tres puntos: 1. La humedad y la salinidad son problemas para la conservación. 2. Acaba de inaugurarse el Museo de Sitio de Pachacámac, cerca del terreno designado para el MUNA. 3. La ubicación está fuera del centro tradicional de la ciudad.

Sus argumentos son racionales pero desde mi punto de vista de urbanista, estoy en desacuerdo. Con respecto a la humedad y salinidad, toda Lima es extremamente húmeda y existen soluciones tecnológicas para climatizar un ambiente museográfico. Sobre la cercanía del Museo de Sitio de Pachacámac, su presencia ayudará al funcionamiento de ambos equipamientos, creando un nodo. En términos de planeamiento urbano, es bueno formar barrios culturales, estrategia que ayuda a crear una masa crítica de destinos cercanos que se apoyan mutuamente.

Sobre cuál es la mejor ubicación para el museo, no hay una respuesta única. Cada caso tiene sus pros y contras en términos espaciales, políticos y económicos. El hecho de tener un terreno, un presupuesto asignado, y un buen proyecto –uno de los pocos proyectos de arquitectura que empezó con un concurso abierto y transparente– representa ya un gran logro. Es muy tarde, y hasta dañino, cuestionar la ubicación del MUNA. Mejor es ser optimista para que Lima, la única capital que ha sido parte de un territorio perteneciente a una gran civilización, y que no tiene un museo nacional de arqueología, finalmente lo tenga.

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