Los trabajos se realizan en trochas que tenían grandes grietas y huecos. (Difusión)
Los trabajos se realizan en trochas que tenían grandes grietas y huecos. (Difusión)
Cristina Fernández

Desde hace varios días, vienen circulando audios de alerta sobre supuestos secuestros a niños a manos de extranjeros. En los mensajes de voz se habla de hasta tres bandas venezolanas y colombianas que han llegado con el afán de llevarse a los menores, sobre todo de los distritos de la periferia.

No obstante, la Policía Nacional del Perú (PNP) desmintió el supuesto secuestro de niños por parte de traficantes de personas. Aclaró que, a nivel nacional, no existen denuncias de este tipo y se trataría de un psicosocial. 

El ministro del Interior, Carlos Morán, también calificó este hecho como un psicosocial y pidió a la población no caer en este tipo de prácticas de xenofobia.

“La Policía tiene un sistema de patrullaje virtual, en el cual verifica los anuncios que se suscitan en las redes sociales sobre actos ilícitos. En Ventanilla dicen que hay supuestos secuestradores de niños y dan a conocer mediante una fotografía de un vehículo. Debo indicar que esto es totalmente falso, esa foto es parte de la intervención realizada a un sujeto denominado ‘El monstruo de Ventanilla’ que fue intervenido por actos de violación sexual”, indicó Edgardo Garrido, jefe de la región policial Callao, en entrevista a La República.

La Policía Nacional pidió no compartir en este tipo de audios que solo buscan generar zozobra en la población.

La Municipalidad de Ventanilla también señaló que esta falsa información sería un psicosocial hecho por personas inescrupulosas con la única intención de crear caos en el distrito.

Municipalidad de Ventanilla
Municipalidad de Ventanilla

“Invocamos a nuestros vecinos a mantener la calma; a no dejarse llevar por estas mentiras; y a seguir confiando en el trabajo de la Policía Nacional y de nuestro serenazgo quienes permanentemente velan por la seguridad del distrito”, precisó.

-Antecedentes-
La semana pasada tras una denuncia –viralizada en redes sociales– sobre un supuesto intento secuestro a un niño en el malecón Paul Harris, el alcalde de Barranco, José Rodríguez, aclaró que las cámaras del distrito no grabaron algún vehículo con las características señaladas en la denuncia.

"Sin desvalorizar esta denuncia que está en investigación, quiero poner en alerta que han aparecido al mismo tiempo audios que reportan secuestros en otros colegios e incluso se habla de una red desde la cárcel. En nuestro país somos expertos en psicosociales y hay gente que aprovecha cualquier oportunidad para filtrar cosas de este tipo y desestabilizar a las personas. Me preocupa que esto genere una oleada de comentarios y trascendidos que siembran el pánico y no ayudan a manejar el problema en su real dimensión", dijo a El Comercio.

En diciembre del 2016 los rumores de supuestas  desapariciones de niños y de tráfico de órganos generaron disturbios en Huaycán (Ate). Una turba confundió a dos trabajadores del Instituto Cuánto con supuestos traficantes de órganos. Los encuestadores fueron agredidos y estuvieron a punto de ser quemados. Los disturbios causaron la muerte de una mujer y 17 policías heridos, además de 34 detenidos y varios vehículos destrozados.

La policía aclaró, antes y después del conflicto, que no existían denuncias sobre desaparición de niños o de tráfico de órganos.

En noviembre del 2009 cuatro miembros de una banda fueron capturados en Huánuco, al ser acusados por el general Félix Murga de ser ‘pishtacos’. Dijo que operaban desde el 2004 para secuestrar personas, matarlas y extraerle la grasa para venderla. 
En diciembre de ese mismo año, el general Murga fue destituido de su cargo.

-Las sanciones-
El Código Penal castiga a quienes difunden información falsa a fin de alterar la tranquilidad pública. El artículo 315-A, delito de grave
perturbación de la tranquilidad, contempla que quien altere la paz usando cualquier medio capaz de producir alarma será sancionado con una pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de seis años.

"Se considera perturbación grave a todo acto por el cual se difunda o ponga en conocimiento de la autoridad pública, medios de comunicación social o de cualquier otro por el cual pueda difundirse masivamente la noticia, la inminente realización de un hecho o situación falsa o inexistente, relacionado con un daño o potencial daño a la vida e integridad de las personas o de bienes públicos o privados", precisa el Código Penal Peruano.