Caracol: llamadas y pistas que hundieron a brutal extorsionador
Caracol: llamadas y pistas que hundieron a brutal extorsionador
Enrique Vera

Gerson Aldair Gálvez Calle, alias , forjó su hegemonía criminal en el Callao perpetrando extorsiones a constructoras encargadas de distintos proyectos, y con el cobro de cupos por kilo de droga que las redes de narcotráfico sacaban vía el primer puerto. No es que encabezara en el país una poderosa mafia dedicada al tráfico de cocaína, sino que había controlado el desarrollo de este ilícito en el terminal chalaco. Su sanguinario rubro era, pues, la extorsión.

Así, por ejemplo, llegó a hacerse del 1% del millonario presupuesto que una constructora brasileña destinó para la ampliación de la Costa Verde hasta la provincia constitucional. Y dirigió el atentado contra la camioneta Porsche de Gerald Oropeza, el 1 de abril del 2015, luego de que este no le pagara los cupos correspondientes a una remesa de droga enviada desde el Callao. En ese sentido, los agentes encargados de las pesquisas a ‘Caracol’ consideran incongruente el calificativo de ‘Chapo peruano’ que parte de la prensa extranjera le ha endilgado.

A través de su banda de sicarios, denominada ‘Barrio King’, Gerson Gálvez también daba protección a una organización de narcos colombianos que, hasta hace poco, utilizó el puerto del Callao para mandar alijos de cocaína hacia México y Estados Unidos. El aparente predominio de ‘Caracol’ en suelo chalaco era tal que nadie podía dar un golpe delictivo de envergadura si antes este no lo había aprobado. Él mismo lo declaró así ante agentes antidrogas tras su arresto en Medellín, Colombia.

Aun desde la clandestinidad, convertido ya en el delincuente más buscado del Perú, Gálvez siguió coordinando los embarques de droga, y moviendo sus nexos para ejecutar chantajes bajo amenazas de muerte o concretar, con ciega brutalidad, sus advertencias. El mayor baño de sangre que ordenó se produjo tras el arresto de los principales integrantes de ‘Barrio King’, ocurrido el 11 de noviembre del 2015. Desde entonces, ‘Caracol’ buscó la liberación de sus asesinos a sueldo y efectuó comunicaciones para agilizar a corruptos operadores en el Ministerio Público, Poder Judicial, así como policías y funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario (INPE). Ello, sin embargo, marcaría con el tiempo su hundimiento.

RASTROS EN SU ITINERARIO 
El 25 de enero pasado, Gerson Gálvez Calle salió de Lima rumbo a Tumbes y de ahí se trasladó a la ciudad de Guayaquil, en Ecuador. Si bien Migraciones informó que su personal estuvo siempre atento ante la presencia de ‘Caracol’, pues sabía del requerimiento policial contra él, fuentes en Inteligencia de la Policía Antidrogas sostienen que contactos del delincuente en los controles fronterizos le permitieron abandonar el país. 

El tiempo que permaneció en Guayaquil, ‘Caracol’ pagó unos 1.500 dólares al mes por el alquiler de un lujoso departamento. Además adquirió un equipo celular Blackberry en que utilizaba con frecuencia el servicio Messenger. Hasta allí viajó desde el Perú un sujeto identificado por personal de la Dirandro como Carlos Luján Martínez, alias ‘Checho’, y le proporcionó documentos falsos para que acceda a Panamá y Colombia. Entre estos, la cédula de identidad que correspondía al fallecido Ricardo Sotomayor Verástegui. Posteriormente, ‘Checho’ le dio también una visa ilegítima a fin de que entre a los Estados Unidos. Ello se registró a fines de marzo y fue seguido por la policía ecuatoriana con datos que enviaron sus pares antidrogas peruanos. Sin embargo, no se concretó la detención del prófugo.

Luego, Gálvez Calle recorrió otras cuatro ciudades de ese país (Cuenca, Loja, Machala y Salinas) y se asentó en distintos barrios populares para pasar desapercibido. Fue en este periplo donde conoció a su colaborador Ronald Aroca Intriago 'Mauricio', un joven de 20 años que también lo apoyaría durante su estancia en Medellín.

El 27 de abril, ‘Caracol’ entró a Colombia, aparentemente, por la frontera de este país con Ecuador, en el municipio de Ipiales, departamento de Nariño. Su intención era reunirse con los miembros del cártel colombiano al que daba protección en Perú mediante su brazo armado, ‘Barrio King’. Alquiló una suit en el fastuoso hotel Dann Carlton de Medellín, situado aproximadamente a tres kilómetros del centro de esa ciudad, y conoció a una joven venezolana por la cual se interesó cuando fue al restaurante Beer Factory. Personal de la Dirandro que investiga el caso remarcó, en consecuencia, que esto último no motivó el ingreso de Gálvez Calle a suelo colombiano. Sin embargo, sí ocasionó un descuido poco convencional en el curtido delincuente, lo cual devino en su captura.

En el Dann Carlton, Gerson Gálvez se registró como Gary Miranda Meneses y consiguió que el ecuatoriano Ronald Aroca sea el encargado de trasladarlo en un vehículo Mercedes Benz y también de movilizar a la venezolana cada vez que ambos concertaban una cita. Dentro del hotel, ‘Caracol’ seguía una rutina diaria e intensa en el gimnasio, bajo la supervisión de un entrenador personal. Para entonces, la Dirandro, en coordinación con la policía colombiana, ya le había vuelto a tomar el rastro. Primero lo siguieron hasta el local donde la joven trabajaba como mesera y, finalmente, al centro comercial donde se reunió con ella y fue capturado. Aquello, la noche del sábado de 30 de abril casi a las 6 p.m.

LLAMADAS LO DELATARON
Gerson Gálvez nunca descuidó sus contactos en el país ni en la misma Colombia durante el breve tiempo que estuvo en Medellín. Por el contrario, repetía llamadas desde esa ciudad que eran interceptadas por los escuchas de la Dirección Antidrogas. Agentes de este departamento policial intervinieron comunicaciones telefónicas de ‘Caracol’ en que este organiza con sus cómplices residentes en Lima y el Callao más envíos de droga. Otras, con trabajadores del INPE, a fin de que sea llevado al penal Piedras Gordas de Ancón en caso fuera capturado, puesto que ahí están recluidos casi todos los integrantes de ‘Barrio King’ a los que la Policía logró detener.

Incluso, cuando era traído a Lima a bordo de un avión de la Fuerza Aérea del Perú, el detenido dijo a los agentes antidrogas que su lugar de reclusión sería la cárcel de Ancón y, para ello, ya había hecho los contactos necesarios con personal penitenciario, informaron fuentes de Inteligencia. Uno de los objetivos de ‘Caracol’ era ejercer el control de Piedras Gordas para operar allí como lo hiciera por largos años desde su cautiverio en el penal Sarita Colonia del Callao: extorsionando y coordinando el cobro de cupos por la cantidad de droga enviada desde el primer puerto. No obstante, sabía bien que el primer gran escollo para sus intereses en Piedras Gordas sería el ex cabecilla de ‘Los Malditos de Bayóvar’, René Aroni Lima 'Aroni'. En parte de las conversaciones captadas, ‘Caracol’ manifiesta que ‘Aroni’ debía ser eliminado y conseguir así la supremacía de 'Barrio King' en el pabellón 8 del centro reclusorio.

La llegada de Gálvez Calle a la cárcel de Ancón, el lunes último, generó una feroz disputa entre delincuentes de ambos bandos que ocasionó, finalmente, su urgente traslado a la Base Naval del Callao. En este lugar cumplirá 18 meses de prisión preventiva sometido a un régimen excepcional de seguridad: visitas solo de familiares directos y la posibilidad de llamar una vez al mes.

Todavía queda la duda en torno al patrimonio que amasó ‘Caracol’. La Policía ha referido que los cálculos son imposibles cuando se trata de dinero mal habido, pero sostiene que es de una cantidad exorbitante. Lo que está claro para los detectives es que el dinero no lo tiene en Perú sino en el extranjero y “bien asegurado”. Durante su paso por Ecuador, Colombia, Panamá, y aun en el Perú, Gerson Gálvez recibía remesas a través de operaciones bancarias para evitar que le incauten los montos que ostentaba, señaló un agente. 

En un aparente rapto de humanidad o cinismo, mientras conversaba con personal de la Dirandro que lo investiga, Gerson Gálvez refirió que las autoridades gubernamentales no atienden a los jóvenes en el Callao y es necesario impulsar los talleres, el deporte y crear puestos de trabajo. Dijo que cada vez más adolescentes tienen pistolas y cuando hay alguna rencilla entre ellos, las sacan y se matan. “Todo se soluciona a balazos”. Para la Policía tal parece ser el hilo conductor en una jurisdicción vulnerada por la violencia, y ante la aparente caída definitiva del brutal ex cabecilla de ‘Barrio King’, no duda que alguno de sus cómplices o rivales lo sucederá en el dominio de delitos.