Juan Pablo León Almenara

Comas es el tercer distrito más contaminado de Lima, después de San Juan de Lurigancho y Ate. Según los reportes de saturación del aire de la Digesa, en hay 90,66 ng (nanogramos) por m3 de partículas contaminantes, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que lo saludable es tener 20 ng por m3 .

Comas es también uno de los distritos de Lima con menor espacio verde por persona. Según la OMS cada habitante debe tener en su entorno al menos 9 m2 de área verde, y Comas solo tiene 1,14 m2 por habitante.

Pese a ello, una iniciativa privada de construir un centro comercial en 7.667 m2 del parque Manhattan ya fue declarada de interés por el concejo municipal, pese a que los vecinos que viven alrededor denuncian que nunca se les consultó. La iniciativa contempla dar el espacio en concesión por 40 años a la empresa operadora.

“No hubo consulta popular y nadie del municipio se ha acercado a pedirnos opinión”, dice Nadia Cruz, coordinadora del frente de defensa del parque, que agrupa a unos 400 vecinos.

Según la norma municipal, la opinión de la población colindante a todo proyecto comercial es uno de los requisitos para su ejecución.

Este es el único parque de la urbanización San Felipe que tiene seis losas deportivas de libre acceso, pista atlética, pista de salto largo, una intervención urbana promovida por los vecinos y por la asociación Ocupa tu Calle de 750 m2 con materiales reutilizados, y un complejo destinado a gimnasia. Estos dos últimos espacios y una de las losas deportivas desaparecerían con el proyecto.

La importancia de una consulta ciudadana también radica en que el parque Manhattan está considerado como refugio en caso de desastre natural. Según Defensa Civil y el Ministerio de Vivienda, está ubicado en una zona con grava de origen aluvial, con afloramiento rocoso, a diferencia de algunas zonas de Villa El Salvador y Lurigancho, donde existen suelos finos y arcillosos.

El monto referencial del proyecto de inversión es de S/56,7 millones y contempla un supermercado, cines, patio de comidas y parqueos.

El artículo 55 de la Ley Orgánica de Municipalidades indica que los bienes de dominio público de las comunas, como los parques, son inalienables e intangibles. Si bien existe una figura legal que le permite a los municipios cambiar el tipo de zonificación de recreacional a comercial, diversos observatorios ciudadanos critican que el proyecto haya sido declarado de interés, ya que existen otras áreas con zonificación comercial alrededor del parque.

Fuentes de Supermercados Peruanos, empresa que presentó la iniciativa privada, aseguran: “El proyecto no afectaría ningún área verde. Además, prevemos destinar más de S/8 millones para mejorar la refacción y mantenimiento de 12 parques del distrito. Las cinco canchas que existen en dicha zona las convertiremos en canchas de grass sintético”.

El alcalde de Comas, Miguel Saldaña, defiende el proyecto. Asegura que las ganancias serán revertidas en el distrito y que actualmente su gestión no cuenta con presupuesto suficiente.

Otro de los factores cuestionados es el valor del área que estableció el municipio. Según se lee en el proyecto, la empresa debe invertir S/2,7 millones en lo que quede de parque y pagar S/5,5 millones como cuota inicial del alquiler y mensualidades de S/18 mil.

“Este terreno ha sido valorado en solo S/8,07 el m2 por mes, según esos compromisos de pago. La mayor parte del alquiler de 40 años va a ser pagada hoy, sin considerar que el valor del terreno podría cambiar en el futuro, por ejemplo, si el Metropolitano o el metro llegan ahí, algo que es muy posible en 40 años. Habría que ver si S/8 es el precio de mercado”, dice Matteo Stiglich, magíster en Planificación Urbana de la Universidad de California.

Según los portales web de alquiler de terrenos, el precio promedio mensual en esta zona de Comas es de S/12, es decir, el lote estaría siendo subvaluado en 30%.

“El 61,5% del alquiler se va a pagar al inicio. Es una estrategia que puede generar recursos para tapar huecos hoy, pero que deja descapitalizada a la institución. Los alcaldes saben que pueden generar recursos para su gestión hipotecando el futuro del municipio”, dice Stiglich.

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