Jorge Falen

La incidencia del en el país aún continúa en niveles mínimos; sin embargo, la detección de las diversas o linajes del viene en aumento tanto en la capital como en provincias. A menos de un mes del inicio previsto de la tercera ola, el ministro de Salud, advirtió que si bien la (más contagiosa y que viene ocasionando rebrotes en varios países) aún no se ha impuesto en el Perú, sí viene “creciendo lentamente”.

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Ayer, el viceministro de Salud Pública del Minsa, Gustavo Rossell, informó que actualmente se han identificado 360 casos de esta cepa a nivel nacional, por lo que recomendó agilizar el proceso de vacunación. Según el (INS), delta ya está presente en 18 regiones del país. Tenemos más de 360 casos identificados de la variante Delta, sin embargo, sabemos que pueden ser más y se van identificando durante las semanas que realizamos el muestreo a nivel nacional”, señaló el funcionario.

Asimismo los casos de la , nueva cepa de interés detectada por primera vez en Colombia, ya suman 99 y se extienden por 15 regiones.

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Lambda, en descenso

¿Cuánto ha cambiado la incidencia de las variantes del COVID-19 en el país? Durante la primera mitad del año, (C.37), identificada por primera vez en Perú, tenía la mayor participación en las muestras secuenciadas a nivel local, según información del INS. Su presencia empezó a ganar terreno desde enero hasta junio, cuando representaba el 77% del total de casos analizados. Es decir, tres de cada cuatro muestras secuenciadas pertenecían a esta variante. Su apogeo (y posterior declive) coinciden con el de la segunda ola.

En agosto, su participación en los genomas analizados descendió hasta llegar al 33% [ver infografía].

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Nuevas cepas ganan terreno

En contraste, la o brasilera (P.1), identificada por primera vez en Manaos y que es catalogada por la OMS como de “preocupación”, tenía una participación menor a la de lambda en los secuenciamientos; sin embargo, esto cambió a partir de julio, pasando de un 20% a 40% en menos de dos meses. Este hecho ya había sido advertido por la infectóloga del INS Lesly Solari, Los secuenciamientos actualizados de ese mes ya la muestran como la predominante.

De acuerdo al resultado de muestras analizadas de la última semana (Lambda y Gamma) ya son equivalentes, de manera proporcional están prácticamente igual, pero ya se ve que la tendencia de las últimas semanas es que la Lambda baje de manera importante y la Gamma se incremente”, señaló Solari en un entrevista realizada el 26 de agosto.

Un escenario similar ocurre con las variantes Delta y Mu. Delta, cuyo primer caso fue confirmado a inicios de junio en Arequipa, empezó su expansión hacia 18 regiones y su participación se elevó de 1% hasta el 20% en tres meses. El crecimiento ha sido más lento que en otros países, donde su participación avanzó hasta el 80% en el mismo período.

En tanto, Mu, cuyo primer caso se reportó en mayo en Moquegua, ha escalado a un ritmo más lento y represente el 7% de muestras totales en agosto.

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Perspectivas

¿Es posible que las nuevas variantes puedan ser protagonistas de la tercera ola? Patrick Wieghardt, biólogo computacional y miembro de OpenCovid-Perú, señala que el retraso en el despegue de del variante Delta en el Perú estaría relacionado quizás con un elevado nivel de inmunidad alcanzado por la población tras el contagio de meses anteriores.

“De todas las regiones del mundo, la que peor ha manejado la crisis de la pandemia o donde más gente se ha infectado ha sido en Sudamérica. En mi opinión, [el retraso del despegue de delta] tiene que ver mucho con la alta inmunidad que ya existe en la población, por infección más que nada. A finales de la primera ola, en noviembre del año pasado, se hizo un estudio de seroprevalencia y se decía que el 40% de la población ya se había infectado. Para esa época habían fallecido 90 mil personas. Desde esa fecha hasta ahora han fallecido unas 105 mil más. Desde el 1 de diciembre, pienso que otros 40% o más de la población se ha infectado, o sea hay una muy alta inmunidad por infección de la población [...] Pienso que habrá una tercera ola, pero no de las dimensiones que prevé el Gobierno”, explica.

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Wieghardt, quien participó en el Grupo de Trabajo Técnico de la PCM para la actualización de la cifra de fallecidos por COVID-19, añade que es necesario aumentar el número de secuenciamientos a analizar en el país, tal como ocurre en países como el Reino Unido. Según cifras del INS, en toda la pandemia se han secuenciado 5.809 genomas del virus, cifra que representan menos del 0,3% de los casos acumulados.

Leslie Soto, médico infectólogo del hospital Cayetano Heredia, resalta que en estas circunstancias el avance de la vacunación de la población es imprescindible, pero también se deben mantener el distanciamiento, el uso de doble mascarilla y otras medidas de bioseguridad para evitar la propagación y posibles nuevos brotes a cargo de las nuevas variantes.

“Si la gente deja la bioseguridad se van a diseminar rápidamente. Se ha visto muchos países que dejaron la mascarilla, todo rebrotó nuevamente En otros países que ha habido el rebrote la gente decía que ya estaba vacunado el 80%, no usaban mascarillas y eso hizo que todo se desbande. Acá mientras no bajemos la medidas de bioseguridad, se van a esparcir pero no a tanta capacidad como otros países”, opina.

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