Ricardo León

Mare Doricum, un buque petrolero de 274 metros de eslora y 48 metros de manga, construido en Italia hace 13 años y operado por Fratelli d’Amico Armatori S.p.A., es ahora una enorme pieza flotante en medio de un museo de la tragedia. Permanece bajo “impedimento de zarpe” –en el argot naval significa que no puede moverse del punto en el que se encuentra fondeado– hasta que se terminen las investigaciones sobre lo que ocurrió la tarde del 15 de enero, cuando al menos .

En los días siguientes, esta marea negra avanzó hasta el norte de la costa de Lima en un espacio cada día más difícil de calcular. Según diversos especialistas, un metro cúbico de hidrocarburo puede formar, en menos de dos horas, una mancha de 100 metros de diámetro. Pero con el paso de los días, se amplía de una manera no homogénea: en algunas partes habrá grumos, en otras pequeñas capas oleosas.

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El Comercio recorrió ayer la zona exacta donde este desastre comenzó. A bordo de la patrullera de costa Ancón, de la Marina de Guerra, a media hora de navegación desde el Callao, permanece el buque anclado en medio de la niebla. (Foto: Antonio Álvarez / El Comercio)
El Comercio recorrió ayer la zona exacta donde este desastre comenzó. A bordo de la patrullera de costa Ancón, de la Marina de Guerra, a media hora de navegación desde el Callao, permanece el buque anclado en medio de la niebla. (Foto: Antonio Álvarez / El Comercio)

El Comercio recorrió ayer la zona exacta donde este desastre comenzó. A bordo de la patrullera de costa Ancón, de la Marina de Guerra, a media hora de navegación desde el Callao, permanece el buque anclado en medio de la niebla. Había ayer muy poco movimiento: un operario con mameluco naranja cargaba unas mangueras, otro caminaba a paso lento por la cubierta, otro activaba la señal acústica, como manda el protocolo cuando hay escasa visibilidad en los alrededores.

El Comercio llegó al buque en altamar donde se produjo el derrame de petróleo
A seis días del derrame de 6 mil barriles de petróleo en el mar de Ventanilla que ha provocado un incalculable daño ambiental sin precedentes, El Comercio llegó hasta el buque Mare Doricum, situado en altamar. La nave se encuentra con impedimento de zarpe y permanece a unas millas de donde ocurrió el derrame de crudo.

A poco más de dos millas, en la instalación portuaria de La Pampilla, se ubican las boyas a las que el buque estaba sujetado mientras se realizaba la descarga del crudo. Es decir, es el lugar exacto del accidente. Aunque la marea negra del petróleo se ha desplazado hacia la costa, aún se pueden ver láminas flotantes, algunas de hasta 50 metros de largo y cinco de ancho.

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Cerca de ese lugar, personal del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) recogía muestras de agua oscura para ser analizadas. Esto, mientras en la costa se seguía aplicando los trabajos de remediación y limpieza.

La empresa Repsol informó que estima que las labores de limpieza de las zonas afectadas por el derrame de petróleo culminarán en febrero. Hasta ahora, el crudo ha afectado más de 20 playas y tres reservas naturales. Ayer, la empresa señaló que existe un cronograma que será actualizado constantemente y enviado a las autoridades.

Sin embargo, el plazo que plantea Repsol es mayor que el indicado por el OEFA, que otorgó diez días para realizar este trabajo en tierra y cinco para hacerlo en el mar. Ayer, el Ministerio del Ambiente señaló que las medidas que dicta OEFA son de obligatorio cumplimiento y que su incumplimiento puede ocasionar la imposición de multas de hasta cien unidades impositivas tributarias (UIT) de manera sucesiva hasta constatar su cumplimiento. “Estas multas son independientes de aquellas que el OEFA pueda interponer en el marco de un procedimiento administrativo sancionador”, señaló.

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Personal del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) recogía muestras de agua oscura para ser analizadas. (Foto: Ricardo León / El Comercio)
Personal del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) recogía muestras de agua oscura para ser analizadas. (Foto: Ricardo León / El Comercio)

La empresa Repsol respondió a la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) que la OEFA no les ha notificado del inicio formal de un procedimiento administrativo sancionador tras el derrame de petróleo.

Mientras el OEFA y otras entidades investigan el impacto ambiental de este derrame, la Marina también ha activado sus protocolos. “El proceso de investigación sumario se ha abierto al día siguiente de sucedido el hecho”, explicó el capitán de fragata Carlos Díaz, vocero de la Marina, a bordo de la patrullera.

Este procedimiento incluye inspecciones oculares, peritajes en la nave, análisis de los informes técnicos y la toma de manifestaciones de cada uno de los ocupantes de la embarcación al momento del derrame.

“El capitán de puerto emitirá un informe que señala las responsabilidades. Luego se firmará una carta-fianza, donde se deja una garantía por los daños causados”, comentó a su turno el capitán de navío (en retiro) Walter Vera Tudela, asesor técnico de la Marina abocado al análisis de lo ocurrido.

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