"Hacia la dirección correcta", por Angus Laurie
"Hacia la dirección correcta", por Angus Laurie

En la última semana se hizo el anuncio de que Lima y el Callao estarían dispuestos a tener una autoridad única de transporte. Esto puede generar un gran impacto en el futuro de ambas ciudades, donde cada persona, en promedio, pierde cientos de horas atrapada en el tráfico cada año, y donde la contaminación del aire es la peor en las Américas, según el Banco Mundial.

Este cambio significará un mejoramiento del sistema de gobernanza, a través de la formación de una institución formal que elimine la redundancia burocrática entre el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), la Municipalidad de Lima y la Municipalidad de Callao. 

Según El Comercio, hoy en día existen diez entidades que comparten la responsabilidad de la gestión del transporte en la megaciudad ‘Lima y Callao’.

Uno de los grandes beneficios de la formación de la autoridad única es que podría ser creada por técnicos, separada del lado político del gobierno. Como resultado, sería más probable que la nueva institución pueda tomar las decisiones correctas y no las populares.

Por ejemplo, se podrán promover diferentes modos de transporte –como buses de tránsito rápido (BRT) o nuevas líneas de metro– para diferentes zonas de la ciudad, con base en las necesidades reales y previstas. 

Hoy en día, por temas legales, la Municipalidad de Lima tiene poderes para implementar buses y el MTC para implementar metros, algo que hace que siempre se proponga el sistema que ellos controlan y no necesariamente lo correcto para cada situación.
A pesar de ser intangible, la gobernanza tiene grandes impactos e implicancias para la ciudad y sus residentes. Bogotá, por ejemplo, tiene una estructura de gobernanza muy bien definida. 

Según su página web, la Municipalidad de Bogotá tiene “autonomía para realizar la gestión de las entidades territoriales” de su ciudad. Gracias a este sistema, la municipalidad pudo lograr cambios radicales en muy poco tiempo. Mientras hay que dar crédito a los buenos alcaldes que tuvo Bogotá, como Enrique Peñalosa y Antanas Mockus, la estructura de gobernanza de esta ciudad fue una de las razones más importantes de que entre 1998 y el 2000 una ciudad de 8 millones de habitantes pudiera construir cientos de kilómetros de nuevas líneas de transporte público, veredas, ciclovías, y recuperar una cantidad enorme de espacios públicos.

La creación de una autoridad única de transporte para Lima y Callao es un gran paso en la dirección correcta. En realidad, representa solamente un paso de muchos para reestructurar la gobernanza de ambas ciudades para que se pueda empezar, por primera vez en décadas, a responder a los problemas reales de una manera significativa y perdurable.