Se gana hasta S/.1,2 mlls. al año por tapas de buzones robadas
Se gana hasta S/.1,2 mlls. al año por tapas de buzones robadas
Redacción EC

PAMELA SANDOVAL DEL ÁGUILA

El kilo de fierro fundido de las tapas puede llegar a costar hasta S/.8, según la División de Robos de la policía. Unos 11 depósitos de chatarra de Tacora, en La Victoria, comercian el metal. El mal estado de las veredas también deja expuestos los buzones.

Un tobillo amoratado, dolor en la parte baja de la espalda y el corazón todavía encogido por lo que pudo pasarle a su bebe. Eso le dejó a la gestante Clara Manco la mala suerte de caer el lunes en un buzón sin tapa en el Cercado de Lima.

Según la División de Robos de la Policía, la sustracción de tapas de buzones, ya sea por el fierro del que están hechas o por los cables que suelen haber, es un acto ilícito que ha ido creciendo desde el 2009. 

Solo en el 2013, las empresas Telefónica y Sedapal, que administran 18.400 y 3.482 buzones, respectivamente, sufrieron 3.011 robos en Lima Metropolitana. 

La mayoría de estos se cometió en el Cercado (75%), Callao, Comas, Breña, San Juan de Lurigancho y Ate.

IMPUNES Y DESVERGONZADOS

Pero más allá de los ladrones, los principales beneficiados con el robo de las tapas de fierro, así como de cables de telecomunicación y cuanto artículo de metal pueda ser arrebatado en la ciudad, son los chatarreros informales de la cuadra 12 de la vía Prolongación Huánuco, en La Victoria.

El área, conocida desde los años 60 como Tacora, se mantiene como el centro del mercado negro de lo usado, del reciclaje de plásticos y de artículos metálicos que, una vez fundidos en bloques o tiras, cuestan de S/.2 a S/.8 por kilo. Esto dependerá de la pureza de la aleación de metal del objeto.

Es decir, por las tapas robadas, el mercado negro puede obtener hasta S/.1,2 millones en ganancias.

El Comercio recorrió esta zona y constató que hay por lo menos 11 depósitos donde se queman sustancias a altas temperaturas. El olor también lo comprueba. 

En la misma acera, se puede encontrar a jóvenes pelando cables, a fin de tener la mayor cantidad de cobre puro posible.

POSIBLES RIESGOS

El mal estado de las veredas y pistas, así como la poca iluminación de las calles del centro facilitan el robo de buzones. Así ocurre en el Jr. Puno 1250 (Cercado), donde huecos en el asfalto dejaron expuesto un buzón de unos 35 cm de diámetro. Lo mismo pasa en la pista que da al óvalo Caquetá, cerca de la plaza Ramón Castilla. En el cruce de Av. Colonial con Rodolfo Beltrán, delincuentes se llevaron la tapa de un buzón cerca de una rampa para discapacitados.

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