Redacción EC

LILIA CORDOVA TABORI

Tenía tres cuerpos, tu foto y tu huella digital. Estaba hecha con cartulina folcote. Podía ser clonada fácilmente, pues carecía de mecanismos de seguridad, como el código de barras. Eran tiempos del gobierno fujimorista cuando se comenzó a gestar su final.

Su origen

En 1931 la Junta de Gobierno presidida por David Samanez Ocampo creó el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Por primera vez en nuestra historia republicana se instituía un organismo que velara por las elecciones populares. 

En esa oportunidad se dispuso el voto obligatorio para los hombres alfabetos mayores de 21 años y se creó un documento de identidad que registrara las votaciones de los ciudadanos. A partir de ese momento los peruanos acudieron a las urnas con la libreta electoral.

En 1962 se le dio más poder. La Ley No 14207 del 25 de setiembre de ese año, en su articulo 60 estableció que “la Libreta Electoral constituye el único título de sufragio del ciudadano a cuyo favor ha sido otorgada, señalando además que, constituye, también, cédula de identidad personal para todos los actos civiles, comerciales, administrativos y, en general, para todos los casos en que por leyes, decretos o reglamentos fuere requerida.”

Sobrevivió a dictaduras pero no a la modernidad

La baja calidad y la poca seguridad de la libreta, así como la creación del Reniec, generó que el Congreso, a fines de los 90, discutiera las características de un documento más moderno.

En 1997 apareció un documento provisional conocido como la Libreta Electoral mecanizada. A inicios de 1998 empezaron a emitirse los DNI. En las elecciones de ese año los peruanos votamos con tres tipos de identificación.

Lenta agonía

La primera fecha para su pase al retiro fue el 30 de diciembre de 2003. Aquel día unas 4000 mil personas formaron interminables filas para hacer el trámite. Sin embargo, el Reniec decidió dar una última y definitiva prórroga para cambiarse al DNI. El 28 de febrero figuraría en su partida de defunción.

Al día siguiente de anunciada la prórroga se realizaron 500 trámites y con el paso de los días la cifra fue disminuyendo. Hasta ese momento dos millones de peruanos no habían gestionado su nuevo documento de identidad. Todo indicaba que esperarían el último día.

Hace 10 años miles de personas hicieron interminables colas para cambiar la libreta electoral por el DNI. Archivo El Comercio

En el verano de 2004 los estudios fotográficos hacían su agosto, pues para hacer el trámite debías llevar una fotografía pasaporte a colores. Las agencias del Banco de la Nación estaban abarrotadas de gente que pugnaba por pagar los S/.25 que costaba el nuevo DNI.

En la madrugada del 28 de febrero miles de personas se amanecieron en los alrededores de la oficina principal de la Reniec, en la plaza Gastañeta. Con sus recibos de luz, agua o teléfono acamparon durante horas bajo el inclemente sol.

Los infaltables tramitadores, los vendedores de cola, los heladeros y los ambulantes de bebidas se mezclaban con las miles de personas que esperaban su turno para hacer su trámite. A las 9 pm de ese día, el DNI tomó oficialmente la posta a la vieja libreta electoral.