Usuarios denunciaron gran congestión vehicular desde tempranas horas. (Foto: Facebook)
Usuarios denunciaron gran congestión vehicular desde tempranas horas. (Foto: Facebook)
Angus Laurie

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No se necesita mirar muy lejos para ver buenos ejemplos de movilidad urbana. Ciudades en Ecuador como Quito, Loja y Cuenca poseen una buena infraestructura de transporte público. Por ejemplo, Loja, con 170.000 habitantes, tiene una ruta troncal de BRT que se conecta con un sistema integral de alimentadores. Cuenca recién inauguró un LRT o tren ligero, que sirve como línea troncal, también con conexiones hacia un sistema de unidades alimentadoras.

Pero más allá de su infraestructura, estas ciudades gestionan mucho mejor sus sistemas de movilidad. Por ejemplo, entre Loja, Cuenca, Guayaquil y Quito hay 250% menos taxis por cada 10.000 habitantes que en las ciudades del Perú y, además, una fracción del número de rutas y unidades de transporte público.

También tienen sistemas formales de taxi, unidades patrón con taxímetros y tarifas preestablecidas. Las municipalidades allí también cobran por el derecho de estacionar en las zonas comerciales de la ciudad. A pesar de tener un PBI por habitante menor que el peruano, los sistemas de movilidad en las ciudades de Ecuador se parecen más a los de Europa.

Colombia también tiene un PBI per cápita casi igual al del Perú. Sin embargo, allí sus ciudades se benefician de un transporte y tránsito mucho más ordenado. En el caso de Bogotá, la transformación empezó en los 90, con el alcalde Antanas Mockus. Como filósofo, tuvo ideas alternativas de cómo transformar el comportamiento de los ciudadanos. Su idea fue utilizar el humor para generar una conciencia cívica en los ciudadanos. Su municipalidad imprimió cientos de miles de tarjetas con “pulgar hacia arriba y pulgar hacia abajo” para que los ciudadanos pudieran expresar no solo su malestar cuando otro se comportaba mal, sino también su alegría cuando otro se comportaba bien. La estrategia del humor también fue reflejada cuando se propuso reemplazar a los policías de tránsito con mimos.

Después de eliminar a policías corruptos, los choferes que bloqueaban los cruces, giraban a la izquierda desde el carril derecho o quienes no respetaban los cruces peatonales, en vez de pagar coimas a policías, fueron públicamente avergonzados por los mimos. Utilizando el humor, las ideas de Mockus lograron una reducción en las fatalidades de tráfico en Bogotá en más de 50%. Además, tienen una enorme red de transporte público ordenado y de ciclovías que facilitan el desplazamiento en bicicleta para viajes cotidianos y que no solamente sirven como circuitos recreacionales como sucede en muchos casos en el Perú.

Existen muchos buenos ejemplos sobre el tema de movilidad en América Latina, incluyendo ciudades en Brasil, Chile, Argentina y México, entre otros, pero es imposible encontrar un solo buen ejemplo peruano donde una autoridad haya podido pensar e implementar soluciones sistémicas para la movilidad.

Mirar a nuestros vecinos sirve para motivarnos y para mostrar que, además de la construcción de infraestructura –como el Metropolitano, líneas del metro de Lima, nuevas vías o nuevos semáforos–, el mejoramiento en el transporte público y en el tránsito vehicular tiene que ver con gestión, con gobernanza, con la educación cívica de los ciudadanos y con la eliminación de la corrupción, cosas que, hasta ahora, no podemos hacer bien.

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