Orión ríe cuando el ‘Mudo’ y el MEF pelean, por Pedro Ortiz
Orión ríe cuando el ‘Mudo’ y el MEF pelean, por Pedro Ortiz
Pedro Ortiz Bisso

No debe faltar mucho para que algún solidario, en el afán de dar una ayudita al alcalde de Lima en la guerra que sostiene con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) por los corredores viales, señale que esta se debe a la insensibilidad de los tecnócratas del jirón Junín. “Nunca han pisado una combi en su vida”, dirá.

Y para cargar la cuota de dramatismo, podría añadir que ese “grupete de insensibles no debe haber experimentado lo que es subirse a un Orión, en una madrugada fría y lluviosa, sin saber si ese puede ser el último viaje que hará en su vida”.

Aunque resulta difícil imaginar al viceministro Defilippi encaramado en una coaster rumbo a la avenida La Marina o al ministro Segura reclamando con modales de caballero inglés que le cobren solo una ‘china’ por su viaje, es absurdo pensar  que el MEF pretenda institucionalizar el caos en las pistas, como lo han señalado desde la Municipalidad de Lima.

En un inusual rapto de elocuencia, el alcalde Castañeda ha calificado  la acción del ministerio como un “sabotaje” más a su gestión, ya que a la fecha no ha aprobado otras obras como la instalación de semáforos inteligentes y  la ampliación del Metropolitano.  
Como nuestro burgomaestre afirma defender “un interés superior”, es decir, al ciudadano común, ha dicho que nada le hará bajar la guardia en su empeño y que el ministro Segura debe renunciar. 

En realidad, más que este inesperado derrame verborrágico, lo que realmente sorprende es cómo tras atacar una y otra vez la reforma del transporte emprendida por la administración Villarán, ahora resulta que Castañeda se ha convertido en su más ferviente defensor.  

Hasta la propia Villarán y el regidor Augusto Rey se han mostrado a su favor, pese a que ambos se han cuidado en aclarar que solo están defendiendo los intereses de la ciudad.

¿Qué ha pasado? Todo parece indicar que la Municipalidad de Lima, desde la época de la alcaldesa, no cumplió con solicitar el visto bueno del MEF para los contratos de concesión. Incluso esta administración, bajo ese argumento, declaró improcedentes tres licitaciones a principios de año. Claro, en esa época todo lo que tuviera visos de chalina verde era mirado con asco y resultaba razón suficiente para rechazarlo.

Al parecer, ante la posibilidad de tener que pagar millonarias indemnizaciones a los concesionarios si se frustraba la reforma del transporte, el castañedismo se convirtió en su fan enamorado. Por eso hoy la defiende a muerte.

Al margen de las razones que haya detrás de esta nueva versión de la ‘gran transformación’, Lima urge de los corredores viales y sería una torpeza mayúscula si el proceso se frustrara de esta manera. De ahí que, en lugar de lanzarse dardos envenenados por los medios de comunicación, Castañeda y Segura deben tomarse una tacita de valeriana y buscar una solución consensuada, que beneficie a Lima. El objetivo debe ser uno solo: no permitir que los oriones sigan gobernando la ciudad.