Pampa Pacta: zona de alto riesgo de la que nadie se ocupa
Pampa Pacta: zona de alto riesgo de la que nadie se ocupa
Juan Pablo León Almenara

El patrimonio de Máxima Pérez son dos botellas de agua y una cabra. A la cabra la pudo rescatar antes de que un huaico entierre su casa. El agua es lo único que pudo obtener de las donaciones que llegaron a su barrio.

‘Barrio’ es un eufemismo para referirse a la zona donde vive Máxima desde hace cinco años. Este territorio es una versión limeña del Viejo Oeste ubicado a pocos minutos del balneario de : agreste, sin agua ni luz y con escasas posibilidades de ser habitado, pero con un tesoro bajo los pies. Aquí la vida gira en torno al tráfico de tierras y al negocio de la minería ilegal no metálica de donde se obtienen materiales de construcción.

Máxima vive en el pueblo Santa Rosa, ubicado en el centro poblado Pampa Pacta, en Punta Hermosa.

Cuando esta mujer llegó a Lima desde Huánuco, un hombre le ofreció un lote, donde poco a poco comenzó a armar su casa. Máxima dice que ese sujeto le prometió que se encargaría de todos los trámites para que en poco tiempo el predio fuera de su propiedad –igual que a todos sus vecinos– y también le dijo que ella estaría asentada sobre un terreno seguro.

La primera de sus promesas era inviable, ya que esta área fue ocupada ilegalmente por invasores. La historia se remonta al primer gobierno de Alberto Fujimori, cuando 8 mil hectáreas fueron reservadas para el proyecto hidroenergético Mesías, que nunca se ejecutó.

“Sedapal tenía la custodia de estas tierras, y de un día para otro se retiró alegando que no tenía los recursos para mantener el control de la zona, y al día siguiente llegaron miles de invasores”, dice el alcalde de Punta Hermosa, Guillermo Fernández.

La segunda promesa que el sujeto le hizo a Máxima es una mentira que pudo acabar con su vida, pues esta zona ha sido declarada por Defensa Civil como de alto riesgo geológico. Es aquí donde –en la primera quincena de marzo– un huaico produjo la muerte de una menor de edad y de una mujer de 62 años, y es donde vivía Evangelina Chamorro, quien fue arrastrada por un alud.

Máxima vive exactamente sobre el paso de la quebrada Río Seco. Junto a ella, sus vecinos Milagros y Javier posan para las fotos de este informe parados sobre lo que en un momento fue su casa.

“Algunas noches tenemos que ir donde un amigo, otras debemos pedir comida a un familiar. Me da vergüenza. Solo necesito que me donen herramientas para reconstruir mi casa”, dice Javier. Este hombre tiene tres hijas, que durante los primeros tres días de huaicos pernoctaron en los cerros de Punta Hermosa, a la intemperie.

Los traficantes de estos terrenos, según el alcalde de Punta Hermosa, no solo han atacado este distrito, sino también a Lurín y Punta Negra en complicidad con autoridades de Huarochirí y ex funcionarios de Sedapal.

En Pampa Pacta hay colegios, precarios centros de salud y casetas de vigilancia que llevan colgados carteles de la Municipalidad de Santo Domingo de los Olleros, un distrito de la provincia de Huarochirí, pese a la lejanía con Punta Hermosa.

El alcalde de Punta Hermosa dice que Santo Domingo de los Olleros ha aprovechado la escasa vigilancia de las extensas pampas de su distrito para legitimar las invasiones de estos habitantes dándoles permisos.

El municipio de Santo Domingo de los Olleros niega esta versión, sin embargo, autoridades de Huarochirí han ofrecido ayuda a los damnificados.

–Responsabilidad cero–
Máxima ha perdido todo, pero le quedan esperanzas de que su hijo crezca en una zona segura. Ella reconoce que es en parte responsable de haber ocupado Santa Rosa, pero tiene un derecho de posesión que la avala ante un futuro proceso legal, lo que le permitiría quedarse.

En tanto, la Municipalidad de Punta Hermosa asegura que solo tiene 14 policías en su comisaría para desalojar esta zona, la cual está protegida por torres de vigilancia y decenas de comuneros motorizados.

Entre los invasores denunciados de Pampa Pacta está la asociación agrícola Súmac Pacha, encabezada por Diosdado Navarro. Bajo esta supuesta fachada, habría lotizado parte de Pampa Pacta para comercializarla junto a otros traficantes de tierras y mineros.

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