Restauración de balcón hallado este año en Ate, en plena vía pública. (Foto: Fernando Sangama)
Restauración de balcón hallado este año en Ate, en plena vía pública. (Foto: Fernando Sangama)
María del Carmen Yrigoyen

Todos los balcones del que han colapsado llegan al jirón Huallaga para ser curados. Los atienden los especialistas de Programa Municipal Para La Recuperación Del Centro Histórico de Lima (Prolima) en el antiguo Hospital Real de San Andrés. Este fue el primer hospital que se construyó en el Perú. Data del siglo XVI, cuando era virrey Andrés Hurtado de Mendoza.

Durante la época virreinal sirvió también de cementerio para los españoles. Los cadáveres se enterraban, por lo general, en el segundo patio del centro de salud. Pero las urnas de algunas autoridades y personajes de especial relevancia acabaron bajo el piso de la capilla del hospital.

Las palmeras en el interior del local tienen más de 150 años y están protegidas. (Foto: Fernando Sangama)
Las palmeras en el interior del local tienen más de 150 años y están protegidas. (Foto: Fernando Sangama)

Allí todavía se puede ver una loseta de mármol gigante en el piso con una inscripción en latín, que marca la entrada al mausoleo. “Canet tuba et mortui resurgent incorrupti”, dice. Esto puede traducirse como: “se tocará la trompeta y los muertos resucitarán sin corrupción”.

El inmueble ha pasado por varias manos. Tras clausurarse el hospital, funcionó como convento. "Acá se inventó un postre: la bola de oro", cuenta el arquitecto Luis Martín Bogdanovich, gerente general de Prolima. "Lo preparaban las monjas sobre una plancha de mármol que sirvió antes como la mesa de autopsias del hospital", agrega.

El Hospital Real de San Andrés es Patrimonio de la Humanidad. Prolima coordina con la beneficencia para su recuperación y puesta en valor. (Foto: Fernando Sangama)
El Hospital Real de San Andrés es Patrimonio de la Humanidad. Prolima coordina con la beneficencia para su recuperación y puesta en valor. (Foto: Fernando Sangama)

En el siglo pasado el local se transformó en un colegio, que por medidas de seguridad tuvo que mudarse a otra zona de Barrios Altos. Todavía pueden verse los grafitis que dejaron los alumnos, una placa de la Apafa del colegio y algunas otras marcas. En uno de los antiguos pabellones de hospitalización el colegio construyó su auditorio. Además, tuvo que hacer otros cambios para implementar, por ejemplo, los baños.

Así que en el inmueble hay construcciones del siglo XVI, XVII, XVIII, XIX y XX. En los más de 400 años de vida del hospital San Andrés, este ha sido troceado y hoy tiene un área de 5.000 metros cuadrados. El predio pertenece a la Beneficencia de Lima y actualmente sirve a Prolima como taller para restaurar piezas de valor monumental.

 Efigie en madera de San Andrés en recuperación. (Foto: Fernando Sangama)
Efigie en madera de San Andrés en recuperación. (Foto: Fernando Sangama)

Por el momento tiene seis pacientes internados: dos balcones republicanos, una placa conmemorativa de bronce, el portón de la capilla Virgen del Rosario –la más pequeña del mundo, construida en el Rímac en 1555–, una imagen de San Andrés que pertenece al mismo hospital y un Cristo de mármol del cementerio Presbítero Maestro.

Las ‘cirugías reconstructivas’ se practican en la antigua capilla del recinto. Ahí están extendidos los balcones. Uno tiene origen conocido. “Pertenece a una casa grande en Buenos Aires, Barrios Altos, que con la justa se mantiene en pie”, señala el gerente de Prolima.

(Foto: Fernando Sangama)
(Foto: Fernando Sangama)

El otro fue fabricado, se calcula, en el siglo XIX con madera de pino. Se ignora a qué casa pertenecía. Fue encontrado en agosto en Ate, en plena vía pública. Mide 15 metros de ancho y 4.20 de alto.

La imagen de San Andrés que necesita curación está guardada en un depósito sel hospital. Era la que daba la bienvenida a los pacientes desde el jardín del hospital. Estaba empotrada en la parte externa del techo de la capilla.

(Foto: Fernando Sangama)
(Foto: Fernando Sangama)

Hace unas semanas la bajaron. Al rato, coincidentemente, se cayeron todas las ramas de una de las cuatro palmeras que hay en el patio. Las cuatro, de más de 150 años estaban protegidas como patrimonio y no podían ser taladas.

Bogdanovich explica que la palmera de las ramas caídas ya está muerta.

Así que ahora solo quedan tres palmeras protegidas, aunque la recién fallecida continúa de pie.

(Foto: Fernando Sangama)
(Foto: Fernando Sangama)

-Taller de carpintería-

En otro pabellón del antiguo hospital opera el taller de carpintería de Prolima, donde se fabrican los puntales, estructuras cuya función es sostener a los balcones que aún no se han venido abajo pero tienen patologías muy graves. Una medida de emergencia mientras las autoridades convencen a los propietarios para que financien los estudios técnicos y planes de intervención.

“En un futuro quisiéramos hacer acá una escuela de restauradores y atraer sobre todo a los vecinos de Barrios Altos”, dice Prolima. Claro que para eso se debe reparar también el edificio, que está muy dañado. La campana de bronce de la capilla es intocable por la falta de mantenimiento y han desaparecido todas las imágenes del via crucis. Solo quedan los marcos de las pinturas.

(Foto: Fernando Sangama)
(Foto: Fernando Sangama)

En las paredes de la capilla se observa también los rastros que dejaron grandes cuadros. "Aquí se lucía una pintura atribuida al Greco, que se encuentra en custodia del Ministerio de Cultura", cuenta Bogdanovich.

También queda un escudo de San Andrés, que data del siglo XIX.