Basílica de María Auxiliadora, ubicada en Breña, es el mayor referente de la arquitectura religiosa republicana. (Foto: Agenzia Info Salesiana)
Basílica de María Auxiliadora, ubicada en Breña, es el mayor referente de la arquitectura religiosa republicana. (Foto: Agenzia Info Salesiana)
David Franco Córdova

Entre la independencia y el final de la ocupación chilena de Lima, en la capital de la República no se construyeron nuevos templos. Salvo la iglesia de San Lázaro del Rímac, iniciada en los últimos años del virreinato y concluida en 1834, los proyectos de arquitectura eclesiástica desde el inicio de la República se habían limitado a capillas, como la del Hospital Dos de Mayo inaugurado en 1875. La construcción de templos de mayores dimensiones recién se reanudó con la fundación de los grandes colegios religiosos de fines del siglo XIX.

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Entre 1884 y 1893 los padres de los Sagrados Corazones construyeron la Iglesia de la Recoleta en la actual Plaza Francia, al costado del colegio del mismo nombre. Entre 1902 y 1919 los jesuitas construyeron la Iglesia de Santo Toribio adyacente al Colegio Inmaculada, en la avenida de La Colmena. De 1903 a 1908 los agustinos desarrollaron una ambiciosa y trunca remodelación de la iglesia de San Agustín, a la par de la fundación de su centro de estudios. Y, para el Colegio Salesiano, la congregación fundada por san Juan Bosco emprendió la construcción de la Basílica de María Auxiliadora en la avenida Brasil, iniciada en 1916 e inaugurada en 1921 durante las fiestas del primer centenario de la independencia.

Estos edificios conformaron la primera generación de templos republicanos de Lima, entre los cuales destaca el de los salesianos, tanto por sus dimensiones (planta basilical de tres naves y dos filas de capillas laterales, la más grande trazada en Lima desde la fundación de la República), como por su altura (torre de 60 metros, la estructura más alta de Lima hasta la construcción del edificio del antiguo Ministerio de Educación en el Parque Universitario) y diseño (su fachada con una gran torre monumental, y no con dos torres escoltando una portada retablo como se estilaba desde el siglo XVI, inició un nuevo paradigma en la arquitectura religiosa local imitado por templos como San Francisco de Barranco, Santa Beatriz de Lince, entre otros).

Los méritos del proyecto (obra del sacerdote salesiano Ernesto Vespignani, a quien El Comercio le dedicó la nota “Un notable arquitecto en Lima” en su edición del 1 de abril de 1916) llevaron a que fuera designado como “Homenaje nacional por el centenario de la independencia” y se proyectara su inauguración en las fiestas de 1921. El título fue iniciativa del entonces Delegado Apostólico del Papa Benedicto XV en el Perú, monseñor Ángel Jacinto Scapardini.

El 22 de abril de 1917, los Salesianos de Breña reportan los avances en la construcción de la Basílica de María Auxiliadora de Lima, a un año del inicio de los trabajos. (Foto: Archivo Histórico Salesiano del Perú)
El 22 de abril de 1917, los Salesianos de Breña reportan los avances en la construcción de la Basílica de María Auxiliadora de Lima, a un año del inicio de los trabajos. (Foto: Archivo Histórico Salesiano del Perú)
Fotografía de la víspera, el 28 de julio de 1921, día central de las fiestas del centenario. (Foto: Archivo Histórico Salesiano del Perú)
Fotografía de la víspera, el 28 de julio de 1921, día central de las fiestas del centenario. (Foto: Archivo Histórico Salesiano del Perú)
Imagen de 1940 cuando se concluyeron los trabajos de reparación en la Basílica de María Auxiliadora de Lima tras el terremoto del 24 de mayo de ese mismo año.  (Foto: Archivo Histórico Salesiano del Perú)
Imagen de 1940 cuando se concluyeron los trabajos de reparación en la Basílica de María Auxiliadora de Lima tras el terremoto del 24 de mayo de ese mismo año. (Foto: Archivo Histórico Salesiano del Perú)

A pesar de todos los esfuerzos (principalmente del padre Carlos Pane, principal promotor de su construcción y encargado de conseguir el financiamiento), en julio de 1921 el templo se encontraba seriamente inconcluso: la nave central carecía de bóvedas y la torre aún no despuntaba. Aún así, el 30 de ese mes las principales autoridades civiles y eclesiásticas del país, encabezadas por el presidente Augusto B. Leguía, se dieron cita en Breña para su inauguración. La ceremonia fue celebrada por monseñor Carlo Pietropaoli, enviado papal a las fiestas del centenario.

La Basílica de María Auxiliadora fue concluida en los meses siguientes, y reinaugurada el 8 de diciembre de 1924, víspera del centenario de la batalla de Ayacucho, confirmando su connotación patriótica y conmemorativa. Desde entonces, inició un ambicioso proyecto ornamental que la convirtió en el principal repositorio de arte eclesiástico del siglo XX en el Perú. En atención a sus virtudes artísticas y arquitectónicas, en 1962 recibió del papa Juan XXIII el título de Basílica, siendo el único templo republicano del país con tal distinción pontificia. En mayo de este año 2021, el Ministerio de Cultura la reconoció como Patrimonio Cultural de la Nación.

Un siglo después de su inauguración, aún resuena la expresión escrita por un salesiano en 1917, cuando la Basílica de María Auxiliadora aún era un cascarón de ladrillos: “Será un monumento más duradero que el bronce, que dirá a las edades venideras que por aquí ha pasado una generación de creyentes y de patriotas”.

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