El 1 de enero del 2000 una noticia entristeció no solo al mundo del fútbol peruano. La muerte de Sandro Baylón golpeó al país tras la celebración de Año Nuevo. (Ilustración: Giovanni Tazza)
El 1 de enero del 2000 una noticia entristeció no solo al mundo del fútbol peruano. La muerte de Sandro Baylón golpeó al país tras la celebración de Año Nuevo. (Ilustración: Giovanni Tazza)
María del Carmen Yrigoyen

El 1 de enero del 2000, cuando los noticieros pasaron las imágenes del auto deformado de , en la , los hinchas de vieron partir a una promesa del fútbol. Era el jugador por quien en 1999 los representantes del Werder Bremen habían mostrado interés. Según el sociólogo Abelardo Sánchez León, hincha del club íntimo, era una figura “elegante” en el fútbol. Según sus excompañeros, era una figura “atípica”, cuya talla le facilitaba, además, el dominio del juego aéreo. Baylón les decía de broma: “Lánzamela desde el espacio y ganamos”.

Para los integrantes de la barra Baylón era más que todo eso. Cuando ese 1 de enero sintonizaron los noticieros, sintieron que habían perdido a un hermano menor. “Yo lo vi cuando jugaba en la categoría ‘menores’ de Alianza, con el Pato Quinteros. Le decíamos Sandrito. Era un chico de barrio, de Independencia. Era callado, sin vicios”, cuenta Rafael Arias, de 59 años, quien pertenece a la barra desde 1975.

Baylón llegó a Alianza Lima a los 12 años de edad. “Era un chico predispuesto a escuchar, disciplinado desde pequeño, bien aconsejado por su familia y sus profesores”, recuerda Álex Berrocal, coordinador del club. “Cuando comenzó a crecer, desarrolló más rápido que los otros chicos. Por la talla, jugaba en una categoría mayor. Si jugaba en su categoría real la gente se quejaba porque pensaban que era más grande”, asegura.

El 2 de enero del 2000 los restos de Sandro Baylón fueron velados en el estadio Matute, frente a la mirada de hinchas, amigos, familiares y futbolistas. (Foto: Archivo El Comercio)
El 2 de enero del 2000 los restos de Sandro Baylón fueron velados en el estadio Matute, frente a la mirada de hinchas, amigos, familiares y futbolistas. (Foto: Archivo El Comercio)

Berrocal dice que Baylón tenía un “don” especial. “Cuando debuta Sandrito fue un espectáculo. Parecía que ya había jugado anteriormente”, recuerda. Eso fue en un partido contra Municipal. Para 1999 era, además, capitán de la selección peruana Sub-23. Tenía carro y, dice Berrocal, solía llevar a sus amigos a su casa. O los llevaba para almorzar juntos.

La mañana del 1 de enero del 2000 manejaba su auto por la Costa Verde, a la altura de la playa Marbella, en , cuando perdió el control de su vehículo y se empotró contra un poste. Iba a excesiva velocidad: más de 100 kilómetros por hora. Y en el momento del accidente su celular timbraba.

“Fue una tragedia", dice Berrocal. Y cuenta que ese día el club se movió para cubrir el cuerpo de Baylón y que no fuera fotografiado o grabado. Y que tanto las autoridades como algunos miembros de la prensa les prestaron apoyo.

El siguiente año no fue bueno para el equipo. "Nos hizo falta Sandrito. Íbamos a hacer un equipo de mucha envergadura y no llegamos”, se lamenta Berrocal.

Los jugadores de la selección peruana sub23 realizaron un minuto de silencio en memoria de Sandro Baylón. Estaban por jugar contra Guatemala. (Foto: Archivo El Comercio)
Los jugadores de la selección peruana sub23 realizaron un minuto de silencio en memoria de Sandro Baylón. Estaban por jugar contra Guatemala. (Foto: Archivo El Comercio)

“En esta época siempre me pongo nostálgico”, dice Víctor Reyes, quien conoció a Baylón cuando jugaban juntos en menores y hoy es entrenador de fútbol. Sandro conocía su casa, a sus hermanos, a sus padres. “Éramos un grupo muy unido con Walter Rosas, Henry Quinteros”, dice Reyes.

Como equipo, habían hecho muchos viajes a provincia y también al extranjero. "Cuando nos íbamos a Tacna aprovechaba para comprarse zapatillas y nosotros lo molestábamos porque le gustaban las zapatillas altas, como las del ‘Príncipe del rap’. Lo molestábamos por el tamaño de la caja: te has comprado una muñeca, le decíamos y él se reía. Se reía mucho”, dice.

Las personas que conocieron a Sandro Baylón recuerdan con cariño al jugador de fúbtol. Hoy es parte importante de las barras. (Foto: Barra Alianza Lima / Cortesía)
Las personas que conocieron a Sandro Baylón recuerdan con cariño al jugador de fúbtol. Hoy es parte importante de las barras. (Foto: Barra Alianza Lima / Cortesía)

El mito

Tras su muerte, la figura de Sandro Baylón cobró vida como una especie de tótem para los aliancistas, pero también para otros aficionados al fútbol, señala el sociólogo Raúl Castro, director de la carrera de Comunicación y Publicidad de la Universidad Científica del Sur. “Su muerte, como en las tragedias grecorromanas, le abre las puertas a otra vida, a una suerte de inmortalidad”, explica. Y, como en la tradición cristiana, dice, siembra un sentido de sacrificio.

Esto se refuerza con la idea de que Baylón era “un chico sano”, que no solía irse de fiestas. Era la figura que prometía renovar el fútbol local y que se perdió de manera intempestiva.

"Su penúltimo partido no fue bueno. Pero fue una imagen mística cuando festejó el gol con el gesto del rezo y la gente lo comenzó a tomar en cuenta. Una vez fallecido nació el mito de él. El velorio fue apoteósico. Muchas personas quisieron identificarse con la tragedia”, dice Rafael Arias, una de las cabezas de la barra de Alianza Lima.

Al velorio de Baylón, que se realizó en el estadio Alejandro Villanueva, Matute, fueron más de 10 mil personas. Hubo jugadores de casi todos los clubes despidiéndose de él. En esos días, además, había gente que acudía a dejar flores, camisetas de Alianza y pósters junto al poste contra el cual se estrelló el jugador.

La admiración por Sandro Baylón aún continúa en la mente de los hinchas de Alianza Lima. (Foto: Archivo El Comercio)
La admiración por Sandro Baylón aún continúa en la mente de los hinchas de Alianza Lima. (Foto: Archivo El Comercio)

En el 2001, Rafael Arias fabricó un bombo de 2 metros de diámetro al que bautizó como Sandrito y que tocó por primera vez en un encuentro contra Cristal. “La gente ofrecía pagar por tomarse fotos con el bombo”, recuerda.

Veinte años después de la tragedia, cuenta el hincha, los nuevos integrantes de la barra preguntan cómo jugaba Baylón. “Después de los potrillos de Jayo, fue lo mejor que tuvimos en casa. Tenía mucho fútbol. Decían que jugaba como Casanova. Pero ya se nos va escapando de la memoria cómo eran sus movimientos. Así que valoramos más la parte humana. Puedes haber jugado pocos años como Sandro, pero él sigue siendo alguien de quien quieres acordarte porque en vida fue una gran persona”, agrega.

El 1 de enero del 2000 una noticia entristeció no solo al mundo del fútbol peruano. La muerte de Sandro Baylón golpeó al país tras la celebración de Año Nuevo. (Archivo El Comercio)
El 1 de enero del 2000 una noticia entristeció no solo al mundo del fútbol peruano. La muerte de Sandro Baylón golpeó al país tras la celebración de Año Nuevo. (Archivo El Comercio)

Cambios en la Costa Verde

En la última década, se colocaron rompemuelles y rejillas en la Costa Verde para forzar que los autos redujeran su velocidad. Actualmente en la Costa Verde no se puede ir a más de 60 kilómetros por hora. La Municipalidad de Lima estableció en noviembre del 2019 nuevos límites máximos de velocidad en el circuito de playas de 60 km/h y 40 km/h en las zonas de clubes.

Restringió también la circulación de vehículos de carga de más de 6,5 toneladas desde la Bajada Escardó, en , hasta la Bajada Huaylas, en .

Los cambios han sido paulatinos hasta en las normas. En el 23 de julio de 2001 se aprueba el el reglamento Nacional de Tránsito, mediante el Decreto Supremo Nº 033-2001-MTC. Allí se establece en el artículo 87 que “mientras esté conduciendo no debe comunicarse con otra persona mediante el uso de un teléfono celular de mano”. En el 2009 se modifica el artículo y se señala que “el conductor mientras esté conduciendo no debe hacer uso de ningún dispositivo móvil u objeto portátil”. Para el 2016 se realizan otras modificaciones estableciéndose que “el conductor mientras esté conduciendo no debe hacer uso de ningún dispositivo móvil u objeto portátil, si esto implica dejar de conducir con ambas manos el volante de dirección”.