María del Carmen Yrigoyen

Sharoom Berusca León Jara, de 23 años, fue asesinada, descuartizada y quemada en El Agustino. La Divincri de esa jurisdicción encontró su cuerpo la noche del miércoles en una cueva en lo alto del cerro San Pedro, en una zona conocida como Amauta II-Maracaná. Según los detectives, se trata de un escondite de fumones, rateros y brujos, un lugar de muy difícil acceso, donde nadie iba a buscar a Sharoom y donde su cadáver iba a seguir descomponiéndose.

La tarde del pasado 12 de marzo, Sharoom se puso una camiseta del club de fútbol Alianza Lima, un buzo negro con franjas blancas y zapatillas deportivas. Salió de la casa que compartía con una amiga en Chaclacayo hacia el Agustino, donde vive su primo paterno y enamorado Nick Brayan León Chumpitaz, de 24 años. Dejó a propósito su teléfono en casa porque, según su familia, si lo llevaba donde León Chumpitaz este, por celos, se lo terminaba decomisando y, algunas veces, hasta rompiendo. Después de ese día, nadie volvió a verla.


Sharoom tenía un niño de 7 años de una relación anterior. El pequeño no vivía con ella, sino con su padre, pero la joven iba a verlo todos los días. Lo recogía siempre de su colegio. El 13 y el 14 de marzo, el niño la esperó, pero ella no apareció. Los profesores llamaron al padre. Este, preocupado, llamó a Mayra León, una de las hermanas de Sharoom: “¿Qué ha pasado? Hace dos días que no recoge al niño del colegio”.

Mayra comenzó a levantar piedras para encontrar a su hermana. La amiga con la que vivía en Chaclacayo le reveló que no había vuelto a casa ni por su teléfono. Buscaron su celular, lo encendieron y vieron que la última llamada registrada era de León Chumpitaz. Mayra fue a buscarlo.

“Cuando lo vi, tenía arañazos en la cara. Dijo que había estado con mi hermana el 12 de marzo desde las 7 hasta las 11 de la noche, que habían estado tomando en el Parque de la Mujer y que habían tenido una discusión. Que ella le había arañado la cara y que él la había dejado ir”, cuenta Mayra.

La respuesta no la convenció. Le resultaba raro que él no le hubiera vuelto a escribir a Sharoom por WhatsApp o intentado llamar o buscar luego de eso. “Cuando ella dejaba de llamarlo un día, él se ponía en contacto con todos sus amigos hasta ubicarla. Desde el celular de mi hermana pude ver que durante la semana él estaba en línea y no le escribía nada”, cuenta Mayra.

La mujer recuerda que cuando le reclamó eso a León, este le respondió que recién había descargado la aplicación de WhatsApp y que por eso no se había puesto en contacto con Sharoom. “Pero eso es mentira”, asegura Mayra.

Entonces puso la denuncia por desaparición ante la División de Investigación y Búsqueda de Personas Desaparecidas de la Divincri de El Agustino. Interrogado, León Chumpitaz declaró la misma historia sobre el último día que había visto a Sharoom, pero dijo que habían estado bebiendo en otro parque.

La PNP le pidió que señalara el lugar exacto y él apuntó a una banca. “Los vecinos siempre colocan grasa en esa banca para que los fumones no se queden por las noches. Si realmente hubiera estado ahí con la enamorada no habrían tenido donde sentarse”, dicen los detectives.

León entró en más contradicciones, pero insistía en que no tenía nada que ver con la desaparición.

(Fotos: José Caja /GEC)
(Fotos: José Caja /GEC)

—Escenario repetitivo—
El miércoles 20 por la mañana las hermanas de Sharoom fueron contactadas por Messenger por una ex pareja de León Chumpitaz, que aseguraba que a ella la había secuestrado en una oportunidad y había intentado matarla. “Les puedo mostrar a dónde me llevó”, les dijo la muchacha.

La historia se remonta al 2016, cuando había terminado su relación con León. Este no aceptaba la ruptura y fue a buscarla al instituto donde ella estudiaba cosmetología. “Como la joven se negaba a acompañarlo, sacó un cuchillo, se lo puso en la espalda y la obligó a ir a una cueva con él”, cuentan fuentes de la Divincri.

En ese lugar, León Chumpitaz la cogoteó y, al creerla muerta, se dispuso a irse. Entonces vio que ella reaccionaba y volvió para rematarla. “Ya no me pegues”, le rogó ella y le hizo creer que volvería a ser su enamorada. Él la sacó de la cueva y, aprovechando un descuido, la joven huyó y fue a la Divincri del distrito para denunciarlo. Pasó por el examen del médico legista, pero León nunca fue detenido. La joven, asustada, abandonó el país. La investigación fiscal siguió su curso y fue formalizada por la Segunda Fiscalía Mixta de El Agustino recién el 5 de junio del 2018.

La muchacha volvió hace poco al Perú para visitar a su familia y vio en una página de noticias de Facebook que Sharoom estaba desaparecida. Pensó que podía estar en la misma cueva donde ella había sido llevada y acompañó a la familia y a la policía hasta ese punto.

Al llegar vieron los restos desperdigados de una mujer joven, que había sido descuartizada y quemada. El asesino le había cortado, también, las manos, lo que imposibilitaba la identificación por huellas dactilares. La ropa de Sharoom no se había quemado por completo y sus hermanas reconocieron su casaca.

De inmediato los agentes buscaron a León Chumpitaz. Cuando lo arrestaron vestía una polera con el dibujo de un payaso llorando. Lo estuvieron interrogando hasta cerca de las 3 de la madrugada y él insistió en su inocencia. “Yo no la he matado”, dijo. E insistió: "no hay crimen perfecto. Tienen que seguir investigando. No he sido yo".

Varios de sus parientes se acercaron confundidos a la dependencia. “No entendemos qué ha pasado. La persona que nos describe la policía es totalmente distinta a la que nosotros conocemos”, dijo una tía. 

Conforme se veía más acorralado, León Chumpitaz fue modificando su coartada. La policía siguió presionando, haciéndole ver las contradicciones, los cambios en los detalles que había dado. Él miraba hacia el techo y bajaba la cabeza. Resoplababa.

Ayer, según fuentes de este Diario, se realizaron las pruebas de luminol en la cueva y, durante el día, especialistas del Ministerio Público entrevistaron al sospechoso para practicarle el perfil psicológico.

Pasada la medianoche, León confesó.  Dijo que tras llevar con engaños a Sharoom a la cueva, la había asesinado golpeándola con una piedra en la cabeza. "Pero no la quemé", juró.

—Más de 40 feminicidios este año—
Antes del hallazgo del cuerpo de Sharoom León, el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán había contado 40 feminicidios en lo que va del 2019 en el país, incluyendo la muerte de 4 menores de 1, 7, 9 y 16 años. El resto de los casos corresponde a mujeres adultas entre los 18 y 82 años.

La primera víctima del año fue Clorinda Laura Bonifacio. Ella fue asesinada en Tacna por su esposo Calixto Charaña Chambilla.

La cuadragésima víctima fue Betty Pérez Camaña, asesinada y descuartizada por su conviviente José Torres. Este confesó a la PNP que cometió el crimen por celos.

El cadáver de Betty Pérez fue encontrado el miércoles 20 último por la mañana, en medio de un sembrío de café en el distrito de Pichanaki, en Chanchamayo, Junín.

Ayer, en una casa de San Martín de Porres, hallaron muerta a Lady Vanessa Acosta Cárdenas, de 18 años. Tenía un balazo en el pecho. Su pareja, el suboficial PNP Robin Colonia Colchado, quedó bajo investigación. No se descartó un suicidio. 

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​feminicidios se han registrado en el Perú entre enero del 2009 y febrero del 2019

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