San Isidro entre ceja y ceja: Manuel Velarde y sus opositores
San Isidro entre ceja y ceja: Manuel Velarde y sus opositores
Juan Pablo León Almenara

San Isidro, uno de los distritos con mayor índice de desarrollo humano del país, está dividido. Un grupo de vecinos se opone a la actual gestión municipal y en junio compró un kit de revocación contra el alcalde Manuel Velarde. De las 18.770 firmas necesarias para que se aprueben los comicios del Sí y el No, actualmente llevan reunidas unas 1.500. Otros, en tanto, apoyan los proyectos del burgomaestre.

Son tres las obras de la discordia: la remodelación de la calle Los Libertadores y la de Paseo Parodi, y el cierre de Rivera Navarrete por la construcción de un estacionamiento subterráneo, sin contar el retiro de cambistas de la vía pública y la norma que permite intervenir autos con lunas polarizadas. 

También son tres los argumentos de Velarde para defender su trabajo: “Calles más seguras, espacio público recuperado y la prioridad del peatón sobre los autos”, dice.

—El No—
En el estacionamiento de la Municipalidad Distrital de San Isidro, las bicicletas han reemplazado a los autos. Hace un año y medio, cuando Velarde asumió la alcaldía, solo dos funcionarios llegaban pedaleando. Hoy son más de 70. Y esa tendencia del transporte limpio se ha contagiado en todo el distrito: la cantidad de ciclistas y ciclovías se han multiplicado durante esta gestión. 

En bicicleta también viaja Velarde, y lo hizo el último 7 de julio junto a El Comercio para conocer algunas obras por las que se lo cuestiona. 

La primera parada fue Los Libertadores, que contempla la ampliación de veredas, la recuperación de más de 2.600 m2 de áreas verdes, el plantado de 85 árboles y la reducción de la pista a un carril. 

“Solo es una minoría la que se opone, pero la gran mayoría está a favor, y al final todos verán los beneficios de esta obra”, dice. La segunda parada fue el Parque 31, en la urbanización Córpac. Aquí, más de 40 estacionamientos fueron convertidos en 500 m2 de área verde, y donde solo había cemento se han plantado 30 árboles, se instalaron Wi Fi, bancas y tachos. 

Sus opositores lo critican por priorizar al peatón sobre los autos y por “hacer que venga gente de otros distritos como Magdalena y Lince”. Velarde dice que San Isidro no cerrará las puertas a nadie.

El recorrido concluyó en la remodelación del Paseo Parodi, que contempla la reparación de veredas y pistas en cinco cuadras, iluminación y rampas para personas con discapacidad. “Queremos devolver la calidad de vida y su bienestar al vecino”, asegura el alcalde.

—El Sí—
El 8 de julio, un día después, este Diario hizo el mismo recorrido, pero esta vez, buscando a sus opositores, quienes rechazan el incremento de áreas verdes aduciendo que “San Isidro ya tiene suficientes”, y critican que el alcalde “no los escucha” y que “está quitando espacio para los autos”.

Gonzalo García Calderón, impulsor de la revocación, afirma que seis de cada diez personas rechazan la obra de la calle Los Libertadores, ya que vulnera el derecho de los autos a circular. “Ya no vamos a poder estacionar nuestros autos. Nosotros pagamos nuestros arbitrios y pagamos por calidad de vida. Las ciclovías están quitando espacio a los residentes. Velarde tampoco ha solucionado el recojo de la basura y hasta cambia de sentido las calles sin consultarlo”, dice.

En redes sociales y en las calles, San Isidro está dividido entre reclamos y cumplidos de todo calibre. Hay adultos mayores que marcarían Sí a la revocación “porque ya no hay patos ni peces en El Olivar”, y por el exceso de ferias orgánicas y ‘food trucks’ que operan los domingos. “San Isidro parece un mercado”, señalan.

Otros piensan que abrir tantas calles en simultáneo altera la tranquilidad, impide el libre tránsito y pone en peligro al peatón. Pero también hay jóvenes que marcarían el No porque, dicen, “sienten que se están respetando sus derechos como peatones”. 
 

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