Claudia Sovero Delgado

Vista desde un dron, la playa es durante los fines de semana un mar de sombrillas imposibles de contar. Cerca de 8 mil personas acuden diariamente a este balneario limeño y en los sábados y domingos la cifra se duplica, según cálculos de la Municipalidad Distrital de .

La aglomeración ha traído el descontrol y, con ello, desesperados intentos de la comuna por poner orden.

Uno de los hechos más preocupantes en este nuevo año es el reporte de niños extraviados: 104 menores se perdieron en los primeros siete días del 2020. Según el municipio, 103 fueron recogidos del módulo de niños perdidos el mismo día en que desaparecieron y un menor debió esperar hasta el día siguiente para que sus progenitores fueran por él.

El gerente de Seguridad Ciudadana de Chorrillos, Renzo Vallejo, contó que los padres del niño que se perdió más de un día habían ingerido licor. “Él desapareció el domingo y recién fue recogido el lunes por la mañana, por lo que tuvieron que llevarlo a la comisaría. Solo el 1 de enero se llegó a la cifra de 86 niños desaparecidos”, sostuvo. El funcionario agregó que más del 50% de los padres que han perdido a sus hijos se encuentran en estado de ebriedad.

Diariamente seis serenos, la mayoría mujeres, recorren toda la playa, y cuando ven a un niño llorando, casi siempre sinónimo de que está perdido, lo trasladan al módulo de niños extraviados. “En este espacio, que ha sido acondicionado para ellos, hay un televisor, juegos y una psicóloga”, dijo.

—Robo de duchas—

El 31 de diciembre del 2019, el municipio de Chorrillos colocó 32 duchas para los bañistas que asistan a Agua Dulce. Estas fueron instaladas en la playa junto con mesas para almorzar, rampas de madera en la zona de ingreso, puestos de comida y de ropa en zonas alejadas del mar, sillas y juegos para niños. Todo le costó a la comuna S/200 mil.

Sin embargo, a solo horas de la inauguración, delincuentes se robaron cinco duchas y cuatro manijas.

El gerente de Seguridad Ciudadana informó que las tres cámaras que se encuentran instaladas dentro de la playa no lograron captar a las personas que las robaron, ya que estas apuntan a la zona de las sombrillas.

“Fueron instaladas en esa dirección con el fin de tener una mejor visión en caso de que alguien se esté ahogando o que haya personas ingiriendo licor, hecho que el año pasado causó ocho muertes”, explicó Vallejo.

Para controlar el consumo de bebidas alcohólicas, el municipio cuenta con 60 serenos, 10 inspectores de movilidad urbana y 10 fiscalizadores que recorren la concurrida playa y decomisan el licor.

Asimismo, este año el municipio ha colocado más torres de vigilancia para que poder 12 agentes de salvataje, los cuales se turnan entre todas las playas de Chorrillo.

Los estacionamientos y la circulación de vehículos los fines de semana se han convertido en otro problema en Agua Dulce. Las cocheras llegan a llenarse por la tarde y los colectivos, taxis y autos privados intentan obtener un espacio en las pistas. Debido a esto, se han colocado conos en la pista y a agentes policiales para evitar que se estacionen.