Con 65 años, el glaucoma y la catarata afectan a Chávez. Él trabaja como ‘jalador’ en el Centro de Lima. (Paco Sanseviero)
Con 65 años, el glaucoma y la catarata afectan a Chávez. Él trabaja como ‘jalador’ en el Centro de Lima. (Paco Sanseviero)
María del Carmen Yrigoyen

Abel Chávez Martínez, de 65 años, lleva tres décadas interpretando a Superman. Antes fue Rodolfo Valentino, el Che Guevara, Drácula, Carlos Gardel, John Travolta, El Zorro, Django, Al Capone y Elvis. También vistió poncho para atraer clientes a un restaurante de comida criolla. Quiso ser congresista y regidor, pero no le ligó. Ahora trabaja como jalador en el jirón Huallaga, frente a Palacio de Gobierno, y con eso gana 20 soles al día. Obtiene algunas monedas más por tomarse fotos con los turistas que acuden a la Plaza de Armas. Con eso para la olla para cuatro personas. Él, dos hermanas y una sobrina, que estudia en la universidad.

Llega a las 10 a.m. y se va a las 5 p.m. “Después de esa hora, me es difícil volver a mi casa. Veo todo borroso y tengo que ir cogiéndome de las paredes. Voy preguntando si ya puedo cruzar la pista”, dice.

El ojo izquierdo lo perdió por completo hace dos años. En esa época trabajaba en la plaza San Martín. “Un día me di cuenta de que veía borroso el monumento del Libertador. Fui a verme y tenía cataratas. Debía operarme, pero a veces se amargaban en mi trabajo cuando tenía que ir a mis citas médicas y llegaba más tarde a trabajar. En vez de operarme, decidí mantener el trabajo y perdí la vista”, cuenta. Confiaba en que el ojo derecho sería suficiente.

Pero el sobreesfuerzo de esa vista provocó un aumento constante de su presión ocular. Luego, se asomó el glaucoma. Ahora, corre el riesgo de quedarse ciego.

“Mi hermana, la mayor, a veces llora. Me pide que vaya a verme el ojo. Pero necesito llenar la billetera para mi familia”, dice 'Abelino', como también lo conocen.

—Luchador—
Chávez es el segundo de ocho hermanos. La mayor, de 68 años, vive con él. Hace seis años se le agravó un problema de várices en la pierna derecha. Los médicos lograron rescatarle el miembro inferior, pero su capacidad de movimiento quedó reducida. Él trabaja para mantenerla mientras otra hermana se queda en casa para atenderla.

“Tengo mi SIS y he ido también al Hospital de la Solidaridad para verme. Por ahora me han dado gotas y me han recomendado que tome jugo de papaya, mango y frutos amarillos, pero eso no ha evitado que siga perdiendo la vista”, dice.

Conforme su salud se ha ido debilitando, Chávez, que vive en Barrios Altos, ha tenido que ir buscando cachuelos más cerca de su casa. Hace poco grabó algunas escenas como extra para una película. Dice que por eso le pagaron S/100.

El Superman peruano no tiene celular. Quienes lo deseen ayudar lo deben ubicar frente de Palacio de Gobierno. “Me conocen en Estados Unidos, Japón, España y Chile. Pero nadie me ha podido ayudar para mi operación. No quiero quedarme ciego. Me gusta ver la plaza”, comenta. 

También lo pueden contactar a través de su cuenta en .