Roger Aguilar Mendieta

Redactor de la sección Nacional

roger.aguilar@comercio.com.pe

Luego de caminar por un largo y empinado sendero, se llega a los asentamientos humanos Villa Santa Rosa y 9 de Julio, en Tablada de Lurín, . Allí, un sector de la población vive en condiciones precarias. No cuentan con los servicios básicos y sus ingresos los obtenían, antes de la cuarentena, en el día a día.

María Tananta es madre soltera y está embarazada. Su hija de 8 años y ella ocupan una pequeña casa de material prefabricado en Santa Rosa, que carece de agua potable. Por ello recurren a sus vecinos que viven más abajo para que les vendan el recurso.

La condición en la que viven María Tananta y su pequeña hija es precaria. Ella es natural de Pucallpa. (Foto: Alessandro Currarino)
La condición en la que viven María Tananta y su pequeña hija es precaria. Ella es natural de Pucallpa. (Foto: Alessandro Currarino)

“El Gobierno nos dice que si no tenemos agua, usemos alcohol en gel para lavarnos las manos, pero si no tengo dinero para comprarlo, ¿qué hago?”, se pregunta Mariela, quien obtenía ingresos limpiando talleres de carpintería en la zona. Le pagaban entre S/2 y S/3 por local. Por la emergencia, ahora ya no obtiene ese dinero. Cuando la entrevistamos, todavía no sabía si iba a ser una de las beneficiarias del bono de los S/380, que destinó el Gobierno para que las personas en condición de pobreza y pobreza extrema puedan subsistir mientras dure el aislamiento por el . “No sé qué voy a hacer. Todo está caro y nadie me fía”, se lamenta.

En otro punto de Tablada de Lurín, en 9 de Julio, la vivienda de los esposos Mamerto Borda Ramos, de 43 años, y Martha Ccacha Pedraza, de 36, tampoco cuenta con servicios básicos. Ellos y sus vecinos deben recurrir a terceros para obtener agua.

“No es justo que no tengamos agua potable. Es lo más básico para vivir, pero acá no la tenemos”, se queja Borda Ramos.

Y sobre sus ingresos, ambos trabajaban como mototaxistas en unidades alquiladas y así conseguían dinero para mantenerse junto a sus dos hijos, uno de 10 años y otra de 19. Ese dinero tampoco existe ahora.

La pobreza está por todos lados y no discrimina. Una anciana que, en medio de la cuarentena, sigue trabajando. (Foto: Alessandro Currarino)
La pobreza está por todos lados y no discrimina. Una anciana que, en medio de la cuarentena, sigue trabajando. (Foto: Alessandro Currarino)

La versión de la comuna

La Municipalidad de Villa María del Triunfo informó que, en convenio con Sedapal, mediante camiones-cisterna distribuye agua potable en los lugares del distrito que no cuentan con el servicio, incluido Tablada de Lurín.

Pero según un morador de Paraíso, una de las zonas colindantes con 9 de Julio, los vehículos no habían llegado porque la ruta es de difícil acceso. Además, explicó que debido a que los vecinos de los alrededores tienen agua por unas horas, se da por sentado erróneamente que todos allí cuentan con el servicio. También indicó que muchos de ellos aún no habían accedido al bono de S/380.