Los 20 metros cúbicos de tierra que cayeron sobre tres carriles obligaron al cierre del tránsito vehicular en la vía. Al cierre de esta edición, seguían los trabajos de limpieza. (Foto: Daniel Apuy)
Los 20 metros cúbicos de tierra que cayeron sobre tres carriles obligaron al cierre del tránsito vehicular en la vía. Al cierre de esta edición, seguían los trabajos de limpieza. (Foto: Daniel Apuy)
Óscar Paz Campuzano

Fue una cantidad de tierra y roca suficiente para sepultar nueve autos. Los 20 metros cúbicos de acantilado desprendido cayeron de golpe sobre tres carriles justo cuando ningún vehículo pasaba. Otra sería la historia si todo se derrumbaba segundos después.

Un bañista en la playa Los Yuyos grabó la caída de piedras de hasta dos metros de diámetro. Una enorme polvadera se levantó sobre la vía de la , mientras crecía la hilera de autos con choferes sorprendidos por lo cerca que estuvieron de morir. Los daños solo fueron materiales.

Eran las 10:30 a.m. frente al mar de Barranco. Bomberos y policías llegaron al lugar, y restringieron el paso de vehículos entre la bajada Armendáriz (Miraflores) y la playa Agua Dulce (Chorrillos). Anoche, se reportó tráfico pesado debido a que los carriles hacia Miraflores seguían cerrados en ese tramo.

En el lugar del derrumbe existía una geomalla, pero esta no pudo contener el material. La explicación de las autoridades e ingenieros es que estas no fueron hechas para eventos como el de ayer, sino para evitar que piedras de 10 a 20 centímetros de diámetro caigan sobre los autos que van por el circuito de playas.

En la situación actual, no existe nada para evitar las consecuencias de un derrumbe en la Costa Verde, un espacio tradicional y, a la vez, muy peligroso. “Las geomallas son soluciones paliativas, no van al fondo del asunto [...] Si hubiese un sismo de gran magnitud esto [el acantilado] se viene abajo”, dijo el alcalde de Lima, Jorge Muñoz.

Un reporte de peligro inminente del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), emitido el 18 de noviembre del 2019, es decir hace un mes, califica a la Costa Verde como“una zona crítica de muy alto peligro a la ocurrecia de derrumbes, caída de rocas y deslizamientos”.

Según la evaluación de vulnerabilidad, por esta situación están en peligro 2.617 personas que viven en 938 viviendas de Chorrillos, Barranco, Miraflores, San Isidro, Magdalena y San Miguel. El informe no lo dice, pero también están en peligro las personas que viajan en los miles de vehículos que usan esta vía. En hora punta, pasan unos 11.800 autos.

CRONOLOGÍA

  • 1994: Se crea la Autoridad del Proyecto Costa Verde, con el fin de administrar este espacio, ejecutar proyectos de desarrollo y estabilizar sus taludes. Esto último no se ha hecho hasta hoy.
  • 1995: La Municipalidad de Lima aprobó el Plan Maestro de Desarrollo de la Costa Verde 1995-2010. Ese año, el periodista Frederic Chappaz falleció por una piedra que impactó en su auto.
  • 2014: Un niño de 3 años quedó en coma luego de que una piedra cayera de un acantilado en Miraflores e impactara el auto en que viajaba.

—Estudio pendiente—

El derrumbe sin víctimas del 8 de agosto del 2019, en el malecón Castagnola (Magdalena), originó que el Ejecutivo a pedido de la Municipalidad Metropolitana de Lima declaré en estado de emergencia los acantilados por 60 días y este se amplió por el mismo plazo el pasado 18 de noviembre. ¿Qué se hizo en todo ese tiempo?

La Municipalidad de Lima aprobó el 10 de octubre del 2019 una ordenanza que delimitó la intangibilidad de los acantilados de la Costa Verde. Además, prohibió la construcción de edificaciones nuevas y ampliaciones, y la emisión de licencias de habilitación urbana.

También se dispuso que los municipios distritales y los vecinos dejen de regar por inundación y usen sistemas de aspersión, para no continuar debilitando los taludes, como ocurrió en el caso del malecón Castagnola. La comuna capitalina también contrató a la empresa Tres Montes S.A.C. para reparar y cambiar 33 mil metros cuadrados de geomallas dañadas a lo largo de toda la Costa Verde.

Derrumbe en la Costa Verde de Barranco

El viceministro de Vivienda y Urbanismo, David Ramos, dijo ayer, desde el lugar del derrumbe, que el Indeci está avanzando con los estudios que dirán qué hacer en cada uno de los 70 puntos críticos identificados [el sector donde ocurrió el derrumbe ayer no aparece en la lista]. Sin embargo, el alcalde Muñoz cuestionó que este documento esté más de dos meses en manos de Indeci sin concluir.

“No puede seguir sucediendo que las instituciones a cargo de hacer los estudios no los terminen. Eso no nos permite tener un trabajo profundo”, dijo Muñoz y agregó que de ese estudio depende saber los proyectos específicos y los recursos que debe asignar el Ejecutivo, ya que con “el poco presupuesto que tienen las municipalidades no se va a poder atacar de forma frontal la verdadera problemática”.

El Comercio consultó al Indeci por el estudio al que hizo referencia el alcalde Muñoz, pero la entidad no respondió.

Manuel Vilchez, especialista en riesgos geológicos del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) dijo que, efectivamente, se requieren estudios más profundos sobre la estabilidad de los taludes para encontrar una “solución definitiva”. La construcción de banquetas o andenerías [dependiendo si hay construcciones en la parte alta] u obras para quitarle pendiente a los taludes podrían ser soluciones técnicas para que la Costa Verde ya no sea un peligro.