(Lino Chipana)
(Lino Chipana)
Ana Briceño

Lima siempre fue una ciudad atractiva para una mafia de narcotraficantes colombianos que pretendió convertir a la capital en el centro de sus operaciones delictivas. Hace ocho meses alquilaron dos departamentos en Miraflores y empezaron a planificar, a tiempo completo, el envío de cocaína a Europa, a través del puerto del Callao.

La modalidad de ‘preñar’ o contaminar contenedores dentro de un terminal portuario, ya sea APM Terminals o DP World, era para ellos complicada y riesgosa. Por eso optaron por crear una empresa de fachada para que, a través de esta, pudieran exportar la .

El general Héctor Loayza, jefe de la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional, precisó que los colombianos que integraban esta mafia y que fueron capturados ayer (Rito Llerena, Juan Vivas, Álex Henao, Diego Sánchez, Luis Castaño y Julián Vásquez) vivían en los departamentos amoblados de Miraflores y todos los días, a las 6 a.m., se dirigían a Canto Grande, en San Juan de Lurigancho, donde estaba la empresa de reciclaje de papel y cartón. Era un almacén de poca monta.

En este lugar, en complicidad con cuatro peruanos, acopiaban la cocaína traída desde el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem). “Una vez con la droga en el lugar, la acondicionaban en forma de ladrillos, los plastificaban y a cada uno le ponían el logo de un guacamayo”, sostiene Loayza, quien ayer encabezó la operación que desarticuló esta mafia.

Los narcotraficantes colocaron los ladrillos en fardos o pacas de papel reciclado y cartón prensado que iban a exportarse posteriormente. “A cada paquete le rociaron una especie de grasa para que los perros antidrogas no pudieran detectar la cocaína en los controles”, detalló el general.

Ayer por la madrugada, la policía allanó el local y encontró 984 kilos de cocaína listos para ser exportados. Los peruanos detenidos en el almacén son Jhoel Gallegos, Julio Vásquez, Abel Roque y Ronald Vicuña.

El ministro del Interior, Mauro Medina, remarcó que la operación “es la culminación de un gran esfuerzo de esta policía especializada con el apoyo y participación del Ministerio Público”.
Según fuentes de la Dirandro, la mafia de colombianos contactó a un peruano, quien creó la empresa de fachada, dedicada al rubro del reciclaje. Él aún no ha sido capturado.

“Hicieron tres a cuatro exportaciones de papel a España, a modo de prueba, sin cargamentos de cocaína para evaluar la situación. El reciclaje no es un negocio rentable, eso también llamó la atención en las indagaciones”, sostuvo la fuente.

Después de ocultar la droga entre el papel, el cargamento mezclado iba a ser llevado a un almacén en el Callao para luego ser trasladado, dentro de un contenedor, a uno de los terminales portuarios. La droga está valorizada en 50 millones de dólares en Europa.