Cientos de adultos mayores y sus familiares hicieron colas por más de una hora para acceder a una dosis en la segunda jornada de vacunación realizada el miércoles 31 de marzo en el Cercado de Lima. (Britanie Arroyo / @photo.gec)
Cientos de adultos mayores y sus familiares hicieron colas por más de una hora para acceder a una dosis en la segunda jornada de vacunación realizada el miércoles 31 de marzo en el Cercado de Lima. (Britanie Arroyo / @photo.gec)
Gladys Pereyra Colchado

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Cuando Juan Hilario Montoya llega al colegio Ludwig Van Beethoven, del Cercado de Lima, es la 1:30 de la tarde y el sol está en pleno apogeo. A sus 84 años, ha caminado más de 10 cuadras del brazo de su esposa, que con bastón avanza incluso más lento que él, para llegar al centro de vacunación. Ambos se paran al final de la cola y esperan. Adelante tienen a por lo menos otras 150 personas que, como ellos, intentan cubrirse con lo que pueden del calor. Están en andadores, en sillas de ruedas, en sillas de plástico prestadas por el centro educativo y, los más afortunados, acompañados de familiares que se turnan para esperar por ellos.

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“Si no me preocupo yo, quién. Estamos los dos solos. ¿Quién se preocupa por nosotros, el perro?”, dice Juan y enseña su DNI para demostrar que vive en el Cercado, que tiene la edad que corresponde al grupo programado para ese día [mayores de 80 años] y que es parte del grupo vulnerable ante el COVID-19. Pero no aparece en el padrón publicado por el Ministerio de Salud (Minsa), como tampoco muchos de los que ese miércoles 31 de marzo han llegado al colegio avisados por el amigo o el vecino que sí se vacunó. Hay adultos mayores de Surco, Bellavista, Ate, Rímac o Miraflores que buscan respuestas sobre su vacunación.

Juan Montoya y su esposa hicieron cola por más de una hora bajo el sol para acceder a una vacuna el último miércoles en el Cercado de Lima. (Britanie Arroyo / @photo.gec)
Juan Montoya y su esposa hicieron cola por más de una hora bajo el sol para acceder a una vacuna el último miércoles en el Cercado de Lima. (Britanie Arroyo / @photo.gec)

Mientras la incertidumbre por la vacunación distrital ha hecho que cientos de adultos mayores se movilicen en colas sin distanciamiento social, otros permanecen en sus casas sin saber cuándo les toca vacunarse. El padre de Daniel González, por ejemplo, tiene 89 años, vive en San Luis y no ha sido incluido aún en los cuatro cronogramas que ha publicado Essalud. “He llamado cinco veces, he actualizado los datos todas las veces que me han pedido y nos dicen que lo incluirán en una próxima lista, pero no tenemos la fecha”, dice.

Este Diario solicitó una entrevista con el Minsa debido a las demoras en la vacunación de adultos mayores, pero hasta el cierre de la nota no fue posible.

Prioridad cuestionada

El mismo día de la vacunación en el Cercado de Lima, el Colegio de Psicólogos vacunaba a agremiados menores de 60 años. Lo mismo hizo el Colegio de Biólogos, y un día antes, el de Obstetras y Tecnólogos Médicos. Las críticas no se hicieron esperar.

“Se está vacunando a personal que trabaja en modalidad remota, gente joven, cuando hay personas de 80 años que no acceden a dosis. La vacunación para el sector salud correspondía al personal que está trabajando. Se está haciendo política gremial que no es ilegal, pero sí antiética, sostiene la psicóloga Camila Gianella, docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), y una de los 60 profesionales de este rubro que enviaron una carta al Minsa solicitando que se suspenda lo que llaman “vacunación VIP”.

Ante lo ocurrido solicitando a Percy Minaya, hasta el jueves viceministro de Salud Pública, la revisión de la lista de los colegios profesionales para verificar si cada una de las personas cumple con los criterios previstos en el Plan Nacional de Vacunación, tomando en cuenta el impacto en “la postergación de los demás grupos priorizados y vulnerables, como son de los adultos mayores”. Al día siguiente, se conoció la renuncia de Minaya.

Algunos de los adultos mayores que llegaron al centro educativo del Cercado de Lima buscaban no aparecían en el padrón publicado por el Minsa. (Britanie Arroyo / @photo.gec)
Algunos de los adultos mayores que llegaron al centro educativo del Cercado de Lima buscaban no aparecían en el padrón publicado por el Minsa. (Britanie Arroyo / @photo.gec)

En un publicado ayer, el Colegio de Psicólogos respondió que la vacunación de sus agremiados se debe al Plan de Vacunación del Minsa que incluye a 11 órdenes profesionales de la salud. “A pesar de todos estos criterios técnicos del Minsa, el Colegio de Psicólogos del Perú recomienda que en próximas jornadas se priorice a los adultos mayores; sin embargo, las estrategias las definen los expertos en vacunación y todos estamos supeditados a ellos”, indicaron.

Participación gremial

El Comercio conversó con los decanos de los colegios de Obstetras, Odontólogos y Nutricionistas y coincidieron en que fue el Minsa el que depuró los padrones que los gremios enviaron los primeros días de febrero. La idea era que la cartera dirigida por Óscar Ugarte separe a los profesionales que laboran en entidades públicas, a los cuales se iba a vacunar en Minsa, Essalud, gobiernos regionales, entre otros. Luego, entregó a los colegios profesionales los padrones con el personal que trabaja de forma independiente o en el sector privado.

César Gallardo, decano del gremio odontológico, indica que el Minsa también les aseguró que se encargarían de los agremiados mayores de 60 años. “De los padrones de todos los colegios se retiró a los adultos mayores porque el ministro [Ugarte] nos dijo que van a cubrir este grupo. Eso ha creado mucha insatisfacción en odontólogos mayores de 60 años que no están en nuestro padrón, pero es lo que se dispuso”, indica. Este rubro inicia la vacunación este lunes 5 de abril. “Entregamos un padrón y el Minsa separó a los que ellos iban a vacunar. De 46 mil odontólogos, quedaron 37.795 de la práctica privada. Para ellos, el ministerio entregó 9.000 dosis que se aplicarán en 4.500 profesionales”, explica. En lo que va de la pandemia, unos 260 odontólogos han fallecido por COVID-19. “Trabajamos a 30 centímetros de la boca y por eso estamos bastante expuestos. Este año hemos visto que los más afectados son jóvenes”, dice.

En el caso del Colegio de Nutricionistas, el ministerio ha entregado dosis para 560 profesionales. Según su decano, Antonio Castillo, estas vacunas han sido priorizadas para el grupo de profesionales de 40 a 59 años.Hay que tener en cuenta que son estos grupos de edad los que se encargan de cuidar a los adultos mayores”, agrega.

Margarita Pérez, decana de las obstetras, agrega que con la vacunación del personal independiente y del sector privado se busca reactivar todo el sistema de salud. “Hay cuestionamientos de por qué a unos y no otros, pero el objetivo tener un sistema de salud público y privado listo para la tercera ola. Son entre 30% y 40% de profesionales que se aislaron que se pueden reincorporar”, sostiene.

Para sustentar este objetivo, Pérez indica que la disminución de obstetras en campo es uno de los factores por los cuales se ha incrementado la mortalidad materna en 42% durante la pandemia. “Solo el año pasado murieron 430 mujeres. Hemos retrocedido 10 años. Solo el 15% de las muertes fueron por COVID, la mayoría murió por hipertensión inducida por gestación y hemorragia que se puede controlar de forma temprana”, indica. Unas 56 colegas suyas han muerto por coronavirus desde el año pasado.

Problema de fondo

Angela Uyen, asesora de Médicos sin Fronteras, sostiene que el descontento por la vacunación de algunos sectores responde a que el Minsa no ha priorizado adecuadamente a los grupos más vulnerables.

“No hay comunicación eficiente para informar cómo se está definiendo a quienes se vacuna. El plan tampoco ha definido cómo van a llegar a zonas periurbanas. Falta coordinación con gobiernos locales, entidades privadas, iglesias y otras organizaciones que se pueden sumar”, dice.

Cientos de adultos mayores y sus familiares hicieron colas por más de una hora para acceder a una dosis en la segunda jornada de vacunación realizada el miércoles 31 de marzo en el Cercado de Lima (Gladys Pereyra)
Cientos de adultos mayores y sus familiares hicieron colas por más de una hora para acceder a una dosis en la segunda jornada de vacunación realizada el miércoles 31 de marzo en el Cercado de Lima (Gladys Pereyra)

Si la situación en Lima es preocupante, en otras regiones es aún más incierta. “Las vacunas están llegando por partes, pero se tiene que llegar primero a quienes están en más riesgo. En provincia no queda claro cuándo ni cómo”, dice.

De acuerdo con estadística del Minsa, Lima concentra casi la mitad (47%) de las vacunas distribuidas para todos los grupos incluidos por en la primera fase de vacunación (personal de salud, policías, Fuerzas Armadas, adultos mayores). Se trata de 271.890 personas inmunizadas en esta región. En cambio, en La Libertad, que tiene la más alta tasa de letalidad acumulada del país, se han distribuido 19.522 vacunas. El contador de vacunas en tiempo real del ministerio no especifica cuántas han sido destinadas a la población adulta mayor.

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