Mauricio Fiol no nadará en los Juegos Panamericanos Lima 2019 luego de dar positivo en dos de los cuatro controles que pasó. (Foto: GEC)
Mauricio Fiol no nadará en los Juegos Panamericanos Lima 2019 luego de dar positivo en dos de los cuatro controles que pasó. (Foto: GEC)
Pedro Ortiz Bisso

Estanozolol, la sustancia que volvió a encontrarse en el cuerpo de , es la misma que convirtió en un paria mundial a Ben Johnson, hace 31 años.




El 24 de setiembre de 1988, el mundo quedó estupefacto luego de que el canadiense superara a Carl Lewis en los 100 metros en los Juegos Olímpicos de Seúl. El atleta originario de Jamaica hizo una marca imposible para la época: 9,79 segundos.

Pero la sorpresa fue mayor cuando, 48 horas después, se informó que Johnson había dado positivo en el control antidopaje. El velocista se defendió afirmando que era víctima de un complot (dijo que alguien cercano a Lewis había contaminado su muestra); luego reconoció la trampa. Dijo que lo hizo por sus ansias de vencer al ganador de cuatro oros olímpicos en Los Ángeles 84. Fue suspendido tres años y, aunque volvió a las competencias, nunca recuperó su nivel. En 1993, fue suspendido de por vida al dar positivo en otro control.

Durante la Guerra Fría, el dopaje fue utilizado por los países de la órbita soviética como instrumento de propaganda para fabricar deportistas superdotados. Chinos y rusos han estado envueltos en escándalos por hacer lo propio en los últimos años.

El dinero y la gloria son también poderosas tentaciones. Lance Armstrong, siete veces ganador del Tour de Francia, era considerado un héroe estadounidense por sus hazañas en el ciclismo y haber vencido un cáncer testicular. Sospechar de sus extraordinarias performances era considerado casi un pecado mortal.

Todo cambió en el 2012, cuando la Agencia Antidopaje de Estados Unidos lo acusó de “poner en marcha el programa de dopaje más sofisticado, profesionalizado y exitoso que el deporte haya conocido en su historia”. Meses después, en una entrevista con Oprah Winfrey, confesó haber usado sustancias prohibidas y practicado transfusiones de sangre para evadir los controles.

“Doparse también es hacer cualquier cosa por vencer, ¿por qué lo hiciste?”, preguntó Winfrey. “Mi instinto insaciable de ganar, ganar a todo. Esa arrogancia, esa actitud, al final no la puedes negar ni esconder”, respondió.

El estanozolol es un anabólico esteroide usado por los fisicoculturistas para aumentar la masa muscular. Disminuye el porcentaje de grasa y aumenta la potencia física.

¿Por qué Fiol volvería a doparse usando la misma sustancia que lo condenó hace cuatro años? A primera vista resulta inexplicable. Pero vale también preguntarse, ¿por qué la Federación Internacional de Natación (FINA) pondría en riesgo su prestigio mundial para hundir a un peruano en la miasma del dopaje? ¿Cuál sería el motivo para urdir el complot que denuncian, sin pruebas conocidas, los defensores de Fiol?

La contundencia de los hechos no deja muchos resquicios. Mauricio Fiol necesita tranquilidad y ayuda. Mucha ayuda.

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