Octavio Zegarra (de CicloAxión), María Teresa Sertzen (de Defiende el Parque Castilla), Sasha Chumpitaz (de Unión de Egresados y Estudiantes de Arquitectura y Urbanismo de Lima) y Vladimir Velásquez (de Proyecto Lima Antigua). 
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Octavio Zegarra (de CicloAxión), María Teresa Sertzen (de Defiende el Parque Castilla), Sasha Chumpitaz (de Unión de Egresados y Estudiantes de Arquitectura y Urbanismo de Lima) y Vladimir Velásquez (de Proyecto Lima Antigua). (Fotos: )
Juan Lara Vásquez

En medio del ruido, los gases y el desorden del tráfico que se apoderan diariamente del Centro de Lima, un niño –por indicaciones de su mamá– camina hasta la pared lateral de un edificio y orina sobre la fachada. El edificio es la antigua sede de la Biblioteca Nacional, ubicada en la cuadra cuatro de la avenida Abancay. Las personas que transitan por la zona no lo ven o no quieren hacerlo; es una imagen típica en nuestra ciudad.

“Los limeños hemos normalizado estas cosas. Si hay basura en las calles o nos entregan una obra mal hecha, decimos que ‘así es el Perú’ y no lo es. El trabajo de nuestras autoridades va más allá de restaurar un monumento o reparar pistas”, señala Vladimir Velásquez, director del proyecto Lima Antigua.

Además, a través de su página de Facebook –que tiene más de 177.000 seguidores– denuncia a diario la precaria situación que atraviesa el Centro Histórico. No obstante, Vladimir advierte que no solo las autoridades deben actuar, sino que somos los mismos limeños quienes le hemos dado la espalda a nuestra historia. “El año pasado, ofrecían la casa donde nació Ricardo Palma para comercio”, narra.

Vladimir Velásquez, diseñador gráfico y director del proyecto Lima Antigua. (Foto: Alessandro Currarino)
Vladimir Velásquez, diseñador gráfico y director del proyecto Lima Antigua. (Foto: Alessandro Currarino)

A decir de Vladimir, quien recorre a diario Lima, hasta ahora las autoridades no han conseguido generar una conexión entre el limeño y la cultura que lo rodea.

“Todo comienza por ordenar la casa. Debemos recuperar nuestra ciudad teniendo como eje al ser humano. Si las municipalidades hacen planes aislados de la población, sin consultarles su opinión, no lo van a lograr”, dice Vladimir Velásquez.

Protección de áreas verdes

Existen otras situaciones donde son las propias autoridades las que propician la desconexión entre los ciudadanos y su entorno. En el año 2016, la Municipalidad de Lince publicó la Ordenanza N° 376, con la cual restringía, entre otras cosas, la recreación activa en las áreas verdes del parque Mariscal Ramón Castilla.

“De un día para otro, los agentes de serenazgo pasaron de cuidar el parque a desalojar a los niños que jugaban pelota o a las personas que bailaban salsa en la plazuela. La norma desplazaba la comunidad que existe en el parque”, explica María Teresa Sertzen, quien es miembro del colectivo Defiende el Parque Castilla.

Ante esa situación, un grupo de vecinos de Lince decidió tomar acciones contra la norma municipal. Fue así como nació el colectivo ciudadano que protege las áreas verdes de su distrito.

“Los parques son espacios de recreación gratuita que benefician la salud mental de las personas. No podemos permitir llenarlos con cemento porque sea más cómodo para caminar o porque el cuidado es más barato. No estamos midiendo el impacto de perder áreas verdes. Si los perdemos, no habrá vuelta atrás”, advierte María Teresa Sertzen.

María Teresa Sertzen, abogada y miembro del colectivo ciudadano Defiende el Parque Castilla. (Foto: Alessandro Currarino)
María Teresa Sertzen, abogada y miembro del colectivo ciudadano Defiende el Parque Castilla. (Foto: Alessandro Currarino)

Gracias al trabajo del colectivo no solo se protegieron las áreas verdes del parque. También se logró detener que la Biblioteca Infantil de Lince y la laguna artificial se conviertan en un restaurante.

Además, junto a Cadnep (Ciudadanos Activando y Defendiendo Nuestros Espacios Públicos) –colectivo que agrupa a diferentes organizaciones civiles– trabajaron con el despacho de la excongresista Indira Huilca para desarrollar un manual de defensa de los .

“Parte de ser un ciudadano responsable es asumir que las autoridades que elegimos tienen una tarea y que nosotros somos los encargados de velar por que se cumpla. Si no existe una planificación, los alcaldes pueden hacer lo que quieren”, asegura María Teresa.

Nuevas urbes

En marzo del 2015, el exalcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio anunció la construcción del ‘by-pass’ de 28 de Julio, en el Cercado de Lima, con el dinero del fideicomiso de US$74 millones con el que se iba a ejecutar el proyecto Río Verde. La obra no solo no redujo el tráfico que se genera en la zona, sino que, para su construcción, se eliminó un espacio de área verde en la ciudad.

“Ante la pasividad de los colegios profesionales, estudiantes de Arquitectura de diferentes universidades nos reunimos y nos dimos cuenta de que la realidad urbanística de la ciudad era una catástrofe”, explica Sasha Chumpitaz, una de las fundadoras de la Unión de Egresados y Estudiantes de Arquitectura de Lima (Udeal).

Sasha Chumpitaz, arquitecta y miembro de la Unión de Egresados y Estudiantes de Arquitectura y Urbanismo de Lima (Udeal). (Foto: Alessandro Currarino)
Sasha Chumpitaz, arquitecta y miembro de la Unión de Egresados y Estudiantes de Arquitectura y Urbanismo de Lima (Udeal). (Foto: Alessandro Currarino)

A través de sus redes sociales, los integrantes del colectivo buscan promover nuevos conceptos urbanísticos que tengan como eje central a las personas para reconectarlas con sus espacios públicos.

“Son las personas las que deben formar parte de la construcción de una ciudad, como retirar las rejas del Parque de la Exposición para acercar a los vecinos o crear un gran parque en la Base Aérea de Las Palmas, en Surco. Con el dinero del ‘by-pass’, por ejemplo, pudimos recuperar el río Rímac, que está olvidado”, señala Sasha.

Para ella, una de las principales razones de que las ciudades aún se estructuren a base de cemento es porque las autoridades justifican su gestión con obras, lo cual es un problema.

“Hay un miedo de alcaldes por no romper con lo tradicional, pero eso genera que sigamos atrasados. Por ejemplo, las veredas en zonas residenciales deben medir 1,20 metros, pero por estas ya no transitan dos personas. Ahora tenemos sillas de ruedas, coches de bebes, etc. Las ciudades cambian”, dice Sasha Chumpitaz.

Cambio de marcha

La forma en la que nos desplazamos por la ciudad también ha variado. Las bicicletas y scooters han generado un debate sobre el lugar por dónde deben circular. Las regulaciones aún no son claras.

“El problema no solo es la falta de infraestructura, sino que los alcaldes –incluso los que tienen fama de ser ciclistas– no incomodan a los conductores. Incluso prefieren quitar espacio a los peatones”, asegura Octavio Zegarra, cofundador de Cicloaxión, colectivo que busca defender los derechos de los ciclistas en una ciudad aún agresiva para este tipo de movilidad.

Octavio explica que manejar bicicleta no es “hacer ejercicio”, sino que es una alternativa para enfrentar el caótico tráfico limeño y una forma de conectar a las personas con su ciudad.

Octavio Zegarra, especialista en redes y comunicación de datos, y cofundador del colectivo Cicloaxión. (Foto: Alessandro Currarino)
Octavio Zegarra, especialista en redes y comunicación de datos, y cofundador del colectivo Cicloaxión. (Foto: Alessandro Currarino)

“Cuando solicitamos infraestructura, no solo es para ciclistas. La política de los gobiernos debe apuntar a reducir los accidentes de tránsito que dejan muertos en las calles y con ello hablamos de peatones, personas con discapacidad y otros”, apunta.

A través de sus plataformas, los jóvenes activistas buscan generar que los ciudadanos se vinculen con una ciudad donde, señalaron, son apartados por la escasez de espacios seguros y amigables.

A su vez, estos ciudadanos solicitan que las autoridades impulsen mayor participación vecinal en los proyectos para conocer los puntos de vista de las personas que utilizarán las obras.

Acciones

Desde hace dos años, Vladimir Velásquez guía a un grupo de personas invidentes en recorridos por los principales monumentos de Lima. Él les enseña a ‘ver’ nuestra riqueza cultural a través del tacto.

Junto a otros grupos de ciclistas, Cicloaxión busca promover el uso de la bicicleta mediante eventos que congregan a conductores experimentados y novatos. Pueden seguirlos en sus redes sociales.

En 2016, a través de la Ordenanza N° 376, la comuna de Lince dio en concesión una parte del parque a la empresa Future Park S.A.C. para la instalación de juegos recreacionales.