La gestión del alcalde Augusto Cáceres Viñas no tomó en cuenta que las condiciones de Lima no son las adecuadas para el desarrollo de la quina. (Composición: Luis Huaitan/GEC)
La gestión del alcalde Augusto Cáceres Viñas no tomó en cuenta que las condiciones de Lima no son las adecuadas para el desarrollo de la quina. (Composición: Luis Huaitan/GEC)
Gino Alva Olivera

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La celebración de los 200 años de la Independencia del Perú tiene un significado especial para el alcalde de , Augusto Cáceres Viñas. Su gestión no solo ha rebautizado el parque ecológico del distrito con el solemne título de Parque Bicentenario. También pretendía plantar en su jurisdicción , símbolo de la riqueza vegetal del país representado en el escudo patrio.

El 12 de marzo de este año, el municipio de San Isidro emitió una orden de compra por S/21.900 para la adquisición de 55 plantas pequeñas de quina; es decir, S/398,18 por cada una. El objetivo era “mejorar el ornato y los diseños paisajísticos en los parques del distrito”, de acuerdo al documento al que accedió El Comercio.

La orden fue emitida por la Subgerencia de Gestión Ambiental de la Municipalidad de San Isidro. (Imagen: El Comercio)
La orden fue emitida por la Subgerencia de Gestión Ambiental de la Municipalidad de San Isidro. (Imagen: El Comercio)

Pero la gestión de Cáceres Viñas, de Acción Popular, no tomó en cuenta un detalle: el clima y el suelo de Lima –entre otros factores de la naturaleza– convierten el cultivo de ese árbol en una tarea demasiado compleja y rigurosa, más aún si es al aire libre.

Además, la quina se utiliza sobre todo para medicina alternativa e investigación científica, no con fines decorativos. “Sus flores no son vistosas, son bien chiquitas. No llama mucho la atención como árbol ornamental”, comenta el etnobotánico e investigador de campo Camilo Díaz.

Una planta muy especial

, jefa del Departamento de Etnobotánica y Botánica Económica de la Universidad San Marcos, explica que en una urbe costera como Lima no existen condiciones adecuadas para el desarrollo de la quina, a menos que se cuente con un ambiente muy especial, así como vigilancia y cuidado perenne.

La experta sostiene que las distintas especies de la mencionada planta tienen una característica en común: todas ellas crecen a una altura, en promedio, de 2.000 metros sobre el nivel del mar. Y San Isidro está frente a la Costa Verde.

(Infografía: Luis Huaitan/GEC)
(Infografía: Luis Huaitan/GEC)

Por otro lado, la quina es una especie muy propensa a contraer infecciones en sus raíces. “Que se piense que sencillamente lo van a colocar en un jardín y que ahí va a crecer es algo muy difícil. Muchos intentos no han logrado ser exitosos”, dijo a El Comercio Albán, doctora en Ciencias Biológicas y autora de unos 90 artículos sobre etnobotánica y taxonomía botánica.

menciona que en la actualidad pueden encontrarse árboles de al menos dos especies de quina en algunas zonas de Cajamarca, Huánuco y Puno. Pero es una planta poco común y la especie cinchona officinalis –la impresa en el escudo– está en peligro de extinción.

“Muchos han tratado de sembrarla en Lima, incluso nosotros cuando trabajábamos en el Instituto Nacional de Salud. Pero la quina no soporta el clima de Lima, el suelo tampoco es bueno para la especie, mucho menos para cultivarla en cantidad”, apunta Díaz, catedrático de la Universidad Cayetano Heredia.

(Infografía: Luis Huaitan/GEC)
(Infografía: Luis Huaitan/GEC)

Intento fallido

En San Isidro ocurrió lo más predecible: las 55 plantas se deterioraron en poco tiempo y, al parecer, ningún parque o área verde del distrito exhibe el emblemático árbol. Fuentes de este Diario comentaron que, a la fecha, en el vivero municipal no se encuentra ningún ejemplar de quina.

El Comercio contactó a una asociación de agricultores de Chanchamayo y a un experimentado investigador de la quina y coincidieron en que el precio de cada ejemplar está entre S/20 y S/60. Incluso pueden ser gratuitas si se trata de un municipio u otra institución sin fines de lucro. Pero la empresa Soluciones Verdes S.A.C., del agrónomo Luis Gonzalo Velasco Mercon, vendió a San Isidro cada ejemplar por S/398,18.

A la izquierda, las quinas cuando llegaron al vivero de San Isidro. A la derecha, las plantas ya deterioradas. (Fotos: El Comercio)
A la izquierda, las quinas cuando llegaron al vivero de San Isidro. A la derecha, las plantas ya deterioradas. (Fotos: El Comercio)

Consultado por este Diario, Velasco Mercon indicó que entregó a la comuna distrital “plantas pequeñas”, aunque no recordaba el tamaño promedio de estas. El elevado costo –añadió– se debió a que “las trajimos desde muy lejos y ese fue el precio al que las conseguimos”, aunque tampoco recordaba de dónde.

“Esta es la venta de un bien. No hacemos ningún servicio o mantenimiento y el tema termina en la venta de bien. Si luego se mueren, ese es un tema de la municipalidad”, aseveró el representante de Soluciones Verdes S.A.C.

Finalmente, indicó que ningún otro municipio o entidad pública ha solicitado a su empresa la compra de plantones de quina.

Cultivo responsable

Mientras esto ocurre en San Isidro, el Gobierno Peruano intenta recuperar la tradicional y misteriosa quina. El Programa de Desarrollo Productivo Agrario Rural (Agro Rural) del Ministerio de Agricultura tiene planeado sembrar 400.000 árboles de quina en 10 regiones del territorio nacional para el 2022.

Del mismo modo, se creará un inventario nacional de la planta, pues en este momento no existe un registro de cuántas hay, a pesar de su situación vulnerable.

El Gobierno Peruano tiene un plan para recuperar la tradicional y misteriosa quina. (Foto: Sebastián Castañeda / Archivo GEC)
El Gobierno Peruano tiene un plan para recuperar la tradicional y misteriosa quina. (Foto: Sebastián Castañeda / Archivo GEC)

En un escenario así, la doctora Joaquina Albán cuestiona que se compre y venda quina. “No tengo idea de cuánto pueda estar costando. No entiendo, no me cabe en el cerebro, que alguien esté vendiendo estas especies bajo un contexto comercial, cuando tenemos todavía muchas interrogantes de cómo poder reproducirla”, aseveró.

El etnobotánico Camilo Díaz tiene una postura similar. “No creo que estas plantas tengan precio. No se siembran para negocio, no son ornamentales y nunca lo han sido. No me parece que sea algo científico, sus funciones son para la medicina alternativa”, enfatizó.

Cuestionamientos

El regidor de San Isidro Jorge Petterson (Somos Perú) dijo que en el concejo se desconoce de la compra de árboles de quina. “Y tampoco sabemos el motivo, porque es una planta de altura y además de ser un símbolo de la patria, se utiliza para fines médicos por la quinina, no como adorno”, aseveró.

Petterson también remarcó que la gestión de Cáceres Viñas no es transparente frente a la fiscalización. “Cuando Gustavo Massa [regidor de Acción Popular] o yo pedimos alguna información, dan largas, remiten lo solicitado a medidas o simplemente no contestan”, añadió.

A su turno, Massa (Acción Popular) criticó que en un contexto como el actual –con una pandemia al país– haya gastos sin justificación. “Las áreas verdes son importantísimas en San Isidro, pero no puedes comprar, y a ese precio, plantas que sabes que se van a morir”, enfatizó.

“No es la primera vez que aparece una denuncia sobre áreas verdes. Cuando ustedes descubrieron el tema de las cortadoras de césped, yo pedí información enseguida y hasta ahora no tengo una respuesta oficial”, refirió Massa. A inicios de octubre, El Comercio reveló que la Municipalidad de San Isidro por más de S/34 mil, pero solo recibió cinco, dos de ellas malogradas. Horas después de la denuncia, la al subgerente de Gestión Ambiental, Henry Túpac Espíritu.

El Comercio se comunicó en reiteradas ocasiones con la Gerencia de Comunicaciones e Imagen de la Municipalidad de San Isidro para conocer cuál es el estado actual de las quinas que adquirió y dónde fueron plantadas, pero no obtuvimos respuesta a pesar de nuestra insistencia.

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