(Foto: Alessandro Currarino / El Comercio)
(Foto: Alessandro Currarino / El Comercio)
María del Carmen Yrigoyen

En el Parque Mágico de las Aguas, 33 niñas y adolescentes de Lima, Huánuco, Cusco, Loreto, Ucayali y Puno se reunieron para conversar sobre sus derechos. Ellas estuvieron acompañadas por mujeres profesionales que destacan en sus rubros: autoridades y altas funcionarias del Estado (una viceministra, una gerenta municipal, una congresista), artistas, dirigentas de organizaciones andinas, amazónicas y afroperuanas, defensoras de los derechos e intelectuales.


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Reina Ruiz Salas, de 17 años, fue una de las menores encargadas de inaugurar la actividad organizada por Unicef. “Vengo de Nauta, Loreto, y estudio en una escuela nocturna para poder trabajar”, dijo tras subir al escenario. “Quisiera que haya más oportunidades, sobre todo para las niñas en las zonas rurales. Que el Gobierno elimine la violencia porque la sufrimos desde que nacemos, cuando no tenemos el apellido de nuestro padre, por ejemplo, o este nos abandona”, añadió.

En el evento participaron grupos de batucada. Las niñas bailaron y trabajaron en grupos intergeneracionales: compartieron sus historias personales, las de su comunidad, intercambiaron experiencias de desigualdad y redactaron un pacto intergeneracional para la defensa de los derechos de niñas y adolescentes.

Con un padre ausente, Reina ha tenido que trabajar desde los 6 años ayudando a su mamá, que vende menús. Ahora ha conseguido un empleo a medio tiempo en la cafetería de su colegio, donde le pagan S/15 diarios. “Con lo que gano puedo comprar mis cartulinas para el colegio, algunos dulces a veces. También ayudo a mi mamá”, cuenta. Reina es la sexta de ocho hermanos.

—Nuevos liderazgos—
Las 33 menores que respondieron a la invitación de Unicef provienen de entornos que resultan, de algún modo, violentos o complicados. Las 33, a pesar de todos los obstáculos, han logrado convertirse en líderes.

Ana Rosa, de 17 años, vive en San Juan de Lurigancho y es, desde los 14, una dirigente juvenil. A esa edad se convirtió en alcaldesa de su colegio y luego asumió el liderazgo de todos los municipios escolares del distrito. Ahora pertenece al colectivo adolescente Vayamos, del Centro de la Mujer Flora Tristán.

“En los colegios del distrito hay problemas muy frecuentes como el tema del ‘bullying’, la baja autoestima que actualmente deriva mucho en ‘cutting’ (realizarse cortes), el embarazo adolescente, que tiene una tasa muy alta en SJL, y el consumo de drogas. Queremos que se prioricen esos temas en la agenda política”, dijo la joven.

“Nos interesa que se escuche nuestra voz. Suelen decidir por nosotros sin preguntarnos nada. Somos seres pensantes y queremos que nos tengan en cuenta”, añadió.

—Más datos—
-20% de adolescentes indígenas de 15 años pudo llegar a secundaria, según Unicef. En el caso de hombres, el porcentaje llegó al 44%.75,2%

-75,2% de niñas y adolescentes de 6 a 16 años no va a estudiar por razones económicas. En el caso de varones, esta cifra es de 56,6%.