Redacción EC

Desde hace más de 30 años los vecinos de la urbanización Zárate viven en medio del peligro, debido a que un local de venta y almacenamiento de gas continúa atendiendo pese a que ha sido cerrado en varias oportunidades. Según la Municipalidad de San Juan de Lurigancho y el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (), el establecimiento ha cometido una serie de infracciones respecto a la cantidad de balones que almacena y al área autorizada para su expendio.

El local, ubicado en la calle Postas 369-A, según señalan los vecinos, está ubicado en una zona residencial, lo que pone en serio riesgo a las personas. Ellos indicaron que los empleados manipulan los balones llenos sin tomar las medidas mínimas de seguridad y hasta altas horas de la noche.

Según documentos de la Municipalidad de San Juan de Lurigancho, el local es de propiedad de Larry Bruce Sánchez Quispe. Si bien el establecimiento contaba con licencia de funcionamiento, el área que utilizaba para almacenar y vender los balones de gas era mayor a la permitida. La municipalidad autorizaba 70 m2 de uso, pero los propietarios utilizaban 160 m2.

Una inspección de la fiscalía realizada en agosto del 2017 halló 30 balones de 45 kg y 140 de 10 kg. Sin embargo, en el local se muestra una resolución de Osinergmin que autoriza solo 200 kg de GLP (20 de 10 kg). En la visita se halló “exceso de almacenamiento” y se concluyó que el local no cuenta con las condiciones mínimas de seguridad, presentando un nivel de riesgo alto.

Además de almacenar y vender balones de 45 kg –para lo cual no está autorizado–, en el segundo piso se hallaron otros 40 balones de 10 kg. Asimismo, en el lugar se ven cables expuestos que podrían provocar un incendio, según se lee en documento fiscal.

Pese al cierre del local, los dueños siguen vendiendo el peligroso producto, señalan los vecinos. Como pruebas, mostraron boletas de venta y fotografías que lo confirman. La fiscalía especializada en material ambiental “inició un procedimiento en prevención del delito contra la seguridad pública en la modalidad de delito de peligro común con medios catastróficos”.

“Por su alto grado de inflamabilidad, este local constituye un serio peligro que pone en grave riesgo no solamente la seguridad de los dueños, sino de todo el vecindario. Una pequeña chispa podría causar un incendio y, en consecuencia, una tragedia”, señaló Víctor Gálvez Leiva, vecino de esta calle.

De momento, la Municipalidad de San Juan de Lurigancho no se ha pronunciado. Osinergmin tampoco ha emitido un pronunciamiento al respecto.

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