Cruce de las avenidas Villa del Mar y María Elena Moyano (también conocida como Ruta D). En este desnivel se ve cómo los vehículos pesados y ligeros se inclinan al cruzar las pistas. “El riesgo de accidentes es mayor cuando estos [los autos y unidades grandes] deben girar”, señala Diego Miranda, experto en gestión de riesgos. (Juan Ponce)
Cruce de las avenidas Villa del Mar y María Elena Moyano (también conocida como Ruta D). En este desnivel se ve cómo los vehículos pesados y ligeros se inclinan al cruzar las pistas. “El riesgo de accidentes es mayor cuando estos [los autos y unidades grandes] deben girar”, señala Diego Miranda, experto en gestión de riesgos. (Juan Ponce)
Gino Alva Olivera

En las pistas de r (VES), un distrito limeño con más de 390 mil habitantes, existen desniveles en la pista similares al que fue impactado por el camión-cisterna cargado de gas licuado de petróleo (GLP) o incluso más pronunciados. La fuga de combustible tras la colisión ocasionó una tragedia que ha dejado 14 muertos, decenas de heridos y una veintena de viviendas dañadas.

El Comercio recorrió vías y calles aledañas al lugar del accidente y halló pendientes tan elevadas como la ubicada en los cruces de las avenidas Pastor Sevilla y Villa del Mar, donde el camión golpeó con el desnivel.

A poco más de 300 metros de ese punto, en la intersección de María Elena Moyano (conocida como Ruta D) y Villa del Mar, los vehículos circulan notoriamente inclinados hacia un lado. La pendiente también les impide voltear con facilidad.

“Todo Villa El Salvador está igualito. Mira cómo está chueca la pista”, reclamó ofuscado un conductor de un bus de transporte público conocido como ‘chino’.

El especialista en gestión de riesgos Diego Miranda, vecino de VES, consideró que en los desniveles los giros son las maniobras que generan más riesgos.

“Hay una doble fuerza, la del desnivel que empuja hacia arriba, y la que se genera al tomar la curva”, precisó. Las más afectadas –agregó– son las unidades pesadas y de carga.

— Riesgo inminente—

Otro punto crítico es el ubicado entre las avenidas Arriba Perú y Los Álamos. Durante el recorrido, vecinos relataron que ahí se han registrado vuelcos de camiones de pintura y otros accidentes. El riesgo es parte de lo cotidiano.

Cruce de las avenidas Arriba Perú y Los Álamos. En este caso, el problema no es solo la pendiente pronunciada, sino también el estado de la pista.
“Un cambio de pendiente nunca debe ser brusco, tiene que ser redondeado. Y el problema es un cambio brusco de pendiente en medio de una intersección”, agrega Fairlie. (Juan Ponce)
Cruce de las avenidas Arriba Perú y Los Álamos. En este caso, el problema no es solo la pendiente pronunciada, sino también el estado de la pista. “Un cambio de pendiente nunca debe ser brusco, tiene que ser redondeado. Y el problema es un cambio brusco de pendiente en medio de una intersección”, agrega Fairlie. (Juan Ponce)

En ese lugar, encontramos no solo una pendiente muy pronunciada, sino también una pista en muy mal estado e inclusive la tapa de un buzón convertida prácticamente en un bache, pues no se hallaba a la misma altura que la calzada.

“Yo manejo y, como te das cuenta, incluso un auto particular tiene dificultad para avanzar por esta zona y eso es por los desniveles. Ahora imagínete los tráileres que pasan por acá. Y esto no se ve solo acá [en la Av. Arriba Perú], todas nuestras avenidas están así”, relató Luz Crivillero, otra vecina.

—Pendiente —

Más cerca del mar, en el cruce de las avenidas Pastor Sevilla y María Reiche, vimos cómo la carrocería de los buses de transporte público conocidos como ‘chinos’ raspaba, y en ocasiones golpeaba la pista, cuando estos bajaban por los desniveles antes de girar a la izquierda.

Tal como habíamos registrado en otros puntos, el estado del pavimento en este tramo de Villa El Salvador no era el ideal para el tránsito de vehículos.

Cruce de las avenidas María Reiche y Pastor Sevilla. El desnivel ocasiona que la carrocería del transporte público raspe e incluso golpee la pista. El Comercio constató el daño que la fricción genera en la vía. (Juan Ponce)
Cruce de las avenidas María Reiche y Pastor Sevilla. El desnivel ocasiona que la carrocería del transporte público raspe e incluso golpee la pista. El Comercio constató el daño que la fricción genera en la vía. (Juan Ponce)

El ingeniero de tránsito David Fairlie señaló que el cambio de pendiente en una vía nunca debe ser brusco. “Tiene que ser redondeada, bombeada, gradual. El problema es el cambio brusco [de pendiente] en medio de una intersección [de calles]”, dijo a El Comercio.

Por otro lado, expresó que la solución es “bombear la cresta del cambio de pendiente”; en otras palabras, suavizar el desnivel.

“Ese trabajo debe hacerlo quien construye las vías y quien las diseña, no el municipio. Esto es algo que vengo reclamando desde hace tiempo. Hay una falta de calidad tremenda en todo aspecto de las obras viales. Y no hay quien supervise o sancione”, aseveró.

En tanto, Diego Miranda calculó que corregir un desnivel riesgoso tomaría unos dos meses. “Por la mala planificación corregir las pistas sale más caro que construirlas. Desde el ámbito netamente de ingeniería es rápido, pero debemos esperar a estas situaciones lamentables para tomar acciones”, concluyó.

Cruce de las avenidas Pastor Sevilla y Villa del Mar. El Comercio midió la pendiente y halló que esta es de 17 grados, que es “demasiado para cualquier vehículo común”, según el ingeniero de tránsito David Fairlie. (Juan Ponce)
Cruce de las avenidas Pastor Sevilla y Villa del Mar. El Comercio midió la pendiente y halló que esta es de 17 grados, que es “demasiado para cualquier vehículo común”, según el ingeniero de tránsito David Fairlie. (Juan Ponce)

MÁS INFORMACIÓN

Criminalística de la Policía Nacional estuvo ayer en el lugar del accidente para tomar medidas de la pista y otros datos. Se investigan las condiciones del vehículo, la conducción del chofer para establecer si cometió una imprudencia y el estado de esta avenida.

El notorio desnivel y mal estado del cruce de las avenidas Mariano Pastor Sevilla y Villa del Mar es una posible causa de la tragedia tanto para la policía como para el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin).

La fuga de gas habría empezado cuando la parte baja del camión-cisterna impactó contra ese desnivel en la pista. El combustible se esparció como una nube.