(Foto: El Comercio)
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Angus Laurie

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En su discurso al país por Fiestas Patrias, el presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, anunció que va a impulsar varias leyes nuevas para mejorar el desarrollo del país en los próximos años. En particular, el proyecto para formar una autoridad única de transporte es una buena noticia para Lima.

Con la creación de una sola autoridad con capacidades de transporte público, esta ley eliminará las redundancias de funciones entre las diversas entidades del Estado. En lugar de tener el rol de autorización y administración de transporte fragmentado entre la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico (ATTE), Pro Transporte, la Gerencia de Transporte Urbano de Lima y la Gerencia General de Transporte Urbano del Callao, nuestra capital, como es el caso de otras ciudades donde el transporte público funciona mejor, tendrá una sola entidad para administrar y planificar el sistema de transporte.

Esta simplificación en la estructura de gobernanza justamente facilitará el proceso al Estado para planificar el transporte de una manera holística, ordenando todos los varios sistemas de transporte público que conviven en la ciudad de una manera en que puedan complementarse uno al otro, en vez de competir.

Sin embargo, lo que la nueva autoridad única de transporte no cubre es la gestión del tráfico privado y de movilidad sostenible (movimiento peatonal y en bicicleta). La gerencia de este sistema en Lima se quedará aislada entre dos provincias y 50 distritos. La separación de capacidades entre la entidad que planifica el transporte público y la que planifica el movimiento de los automóviles todavía puede representar un gran problema en el futuro.

Un caso que muestra este problema es el de las avenidas Javier Prado, la Marina y Faucett. Esta semana, el alcalde de Lima anunció que ha cancelado el expediente para la construcción de una Vía Expresa de 20 kilómetros de largo para este gran corredor urbano. En vez de hacer una concesión para todo el eje, la municipalidad preparará una serie de proyectos puntuales, incluyendo la ampliación de ciertas secciones de la vía, y la construcción de un paso a desnivel en el óvalo Monitor.

Independientemente de que si estos proyectos mejorarán el tráfico de vehículos privados, deberían tomar en cuenta que están ubicados en el mismo eje que la futura línea 4 del metro de Lima.

El gran riesgo todavía es que las municipalidades solamente gestionan los autos, mientras la nueva autoridad única de transporte, por su lado, planifica el transporte público. Para resolver los problemas en este corredor, hay que planificarlo de una manera integrada, considerando todos los tipos de usuarios, y dando prioridad a los peatones y a los usuarios del metro.

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