Estos colectiveros cubren la ruta Chorrillos-Cercado de Lima a pesar de que en ese recorrido sí hay opciones formales de transporte.  (Foto: Lino Chipana)
Estos colectiveros cubren la ruta Chorrillos-Cercado de Lima a pesar de que en ese recorrido sí hay opciones formales de transporte. (Foto: Lino Chipana)
Juan Pablo León Almenara

Expuestos al peligro de ser atropellados y violando las normas de tránsito, un grupo de pasajeros de colectivos informales convirtió la Vía Expresa de Paseo de la República en su propio paradero.

Sucedió ayer por la mañana. La campaña #NoTePases de El Comercio observó la escena durante 30 minutos y constató que unos 15 vehículos que daban el servicio informal de taxi colectivo dejaban a sus clientes en plena Vía Expresa, una maniobra peligrosa al tratarse de una vía rápida de circulación.

Esto ocurrió cerca de la rampa de acceso hacia la avenida Angamos, en el límite de Miraflores y Surquillo, que se encuentra cerrada por unas obras de mejoramiento vial.

A pesar de que todos estos choferes cometieron la infracción G56 (una falta grave que se sanciona con una multa de S/344) del Reglamento Nacional de Tránsito, un policía que observaba los hechos solo intervino a una motocicleta. Ninguno de los autos fue multado por el agente.

Lo que debe saber:

  • Desde el 2016, congresistas presentaron proyectos para formalizar este servicio entre distritos, provincias y regiones. En diciembre del 2017 se emitió un dictamen que recogía cuatro propuestas.
  • El mes pasado, la PCM se reunió dos veces con dirigentes de este servicio.

Estos colectiveros cubren la ruta Chorrillos-Cercado de Lima desde hace más de seis años a pesar de que en ese recorrido sí hay opciones formales de transporte.

Varios de estos vehículos registran deudas de papeletas sin pagar. Uno de ellos, de placa F6N-276, tiene S/20 mil en multas pendientes y 10 órdenes de captura (medidas cautelares).

—Problema latente —

En los últimos años, los choferes de colectivo se han organizado para invadir paraderos, agredir a inspectores, evadir los operativos y hasta pagarle a una red de abogados especializados en dilatar sus papeletas hasta su prescripción, como ha demostrado la campaña #NoTePases. Por otro lado, su proliferación ha generado una gran congestión vehicular en Lima, y ha hecho que la velocidad de los buses de los corredores descienda de 13 km/h a solo 9 km/h.

Las cifras lo demuestran: en el mismo espacio de pista donde caben tres taxis colectivos con 12 pasajeros puede entrar un solo bus formal con capacidad para 60 personas. Según Gustavo Guerra García, exviceministro de Transportes y especialista en materia vial, la lentitud que han generado en los buses de los corredores ha hecho que los pasajeros se bajen de este transporte formal y se suban al informal que va más rápido y deja a los pasajeros en cualquier esquina. Con esta acción se financia una actividad que no tributa, y se perjudica al sistema formal que, de otra forma, podría mejorar y ampliar su flota.

El taxi colectivo apareció para cubrir una demanda de personas que no tenían otra opción para trasladarse. Sin embargo, el descontrol para fiscalizarlo ha hecho que termine operando en más de 22 rutas donde sí hay opciones formales para movilizarse. 

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