Entre muros de sillar Higa exhibe siete proyectos. Este corazón de espejos pertenece al proyecto Love. (Foto: ICPNA)
Entre muros de sillar Higa exhibe siete proyectos. Este corazón de espejos pertenece al proyecto Love. (Foto: ICPNA)
Catherine Contreras

Todo lo que inicia tiene un final, que a su vez es el reinicio de algo. Con esta reflexión, que podría enlazar hasta el infinito, Haroldo Higa (48 años, escultor) nos explica el origen de su muestra "Juego de contrarios: de la ilusión al deterioro", montada en la sala de arte del Centro Cultural Peruano-Norteamericano de Arequipa.

Bajo la curaduría de Juan Peralta Berríos, la muestra reúne 40 obras de siete proyectos que Higa ha desarrollado desde el 2001 (cuando se reinstaló en el Perú, tras estudiar en Japón y trabajar en Buenos Aires) hasta el 2015. Más que una retrospectiva, una suerte de 'continuum' artístico que echa una mirada al cambiante proceso de este creador que un día huyó de la monotonía en la que lo había sumido su propia disciplina.

—Escape al arte—
Higa reconoce que al salir de la PUCP, en 1993, con la ilusión de perfilar un lenguaje y estilo propios, se entregó a la técnica del tallado en madera y abrazó un sueño que con el tiempo se deterioró. "Mi taller era una fábrica de arte, iba en piloto automático", dice el artista, recordando esa época de juguetes polícromos, cuya etapa final está representada en la muestra por el proyecto Acompañante Silencioso (2001). En ese momento el cambio se dio.

"Mickey", xilografía sobre papel de algodón del proyecto Irreversible ( 2013 ), donde lo lúdico se mira desde la oscuridad.
"Mickey", xilografía sobre papel de algodón del proyecto Irreversible ( 2013 ), donde lo lúdico se mira desde la oscuridad.

"Me planteo retomar el tema de la dificultad como parte de mi proceso, y convierto mi taller en un laboratorio de arte para sentir el desafío del ensayo y error. Por eso desde el 2001 mi obra busca indagar en términos de significado y materialidad", dice.

Así llega Fantasía (2003), proyecto de xilografías sobre papel que lo aleja del colorido para inyectar en su obra monocromática lecturas que van desde la nostalgia hasta la perversidad. Para Higa el arte debe ser polisémico, y a eso precisamente apunta la constante transformación –esa suerte de inicio y deterioro– del resto de sus proyectos: unos luminosos como Love (2007), Paraíso (2010) y Entropía (2012), otros oscuros y enfrentados como Irreversible (2013) y Funámbulo (2015). Todos esos caminos conducen a Arequipa.

MÁS INFORMACIÓN
Lugar: Galería del Centro Cultural Peruano-Norteamericano. Dirección: Calle Melgar 109, Cercado, Arequipa. Horario: De lun. a vier. ,de 10 a.m. a 8 p.m. Sáb. de 9 a.m. a 12:45 p.m. Hasta el jueves 17 de agosto.

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