(Foto: Cortesía)
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Czar Gutiérrez

“Soy un músico que se inspira y dibuja escuchando música”, dice el vocalista de la banda electropical . “La relación entre el dibujo y la música creó un puente que me llevó a desarrollar un proceso creativo a partir de las tramas y las capas”, agrega, desplegando la serie compuesta por 18 dibujos en tinta china sobre tela de lino y algodón en mediano formato que componen su primera individual. Esa fue también la temática dominante de su estreno absoluto en galerías, cosa que ocurrió el 2017 cuando presentó la bipersonal “Redes” junto a su padre, el celebrado pintor Ricardo Wiesse Rebagliati. “La idea es atraer el ojo, enfocarlo muy bien y buscar capas de detalles o tramas muy finas que comienzan a aparecer cuando se observa con detenimiento”.

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En efecto, esta vez también incide sobre un conjunto de redes claveteadas con peces, retículos texturizados y telares con motivos oceánicos. Wiesse toma como fuente de inspiración a la especie marina y designa su muestra con un prefijo —“Post”, después de— para establecer una complicidad sagrada con el pasado. Específicamente, con un pretérito precolombino que viaja por el tiempo alimentando un bucle de ciclos que concluyen solo para volver a empezar. Culturas ancestralmente ligadas al agua como Nasca, Moche, Chimú, Lambayeque o Chincha que encontraron en la fuerza gravitante del mar sus orígenes, mitologías y esa pátina de misterio que terminó alimentando su arte.

Obra "Los peces ornamentales de la chira". (Foto: Cortesía)
Obra "Los peces ornamentales de la chira". (Foto: Cortesía)
/ evelyn merino r

Trama y trampa

Así, “El desove” representará el nacimiento, la abundancia, el primer derrame de vida y la lucha por su sobrevivencia. Especie de génesis que se amplía y desarrolla en trípticos como “Campo minado de corazones”, “Los bagres del derrame” o “Vapores”, composiciones que celebran la vitalidad de la especie en ese flujo continuo a través del inframundo. Abstracciones sutiles que evocan momentos efímeros bajo el líquido elemento, como esa mutación de mantarrayas a aves en una propuesta que nace de las profundidades y alcanza los cielos. Y si el tríptico amarillo “Escapar del oro” pretende ser un elusivo que honra la autenticidad frente al fuego fatuo de eso que llaman éxito, “Los peces ornamentales de la Chira” rendirán tributo a la belleza que es capaz de emerger hasta del sedimento.

Wiesse —músico profesional desde 1997 con una foja de servicios que apunta el liderazgo de proyectos como Lapura Purita, Suda y el actual Vílchez Huamán— encuentra en el dibujo “Pogo cardumen” la fusión de los dos mundos artísticos que gobiernan su vida, la plástica y esa danza ritual de solidaria brutalidad que cultivan los súbditos del rock underground. He ahí al cardumen perfectamente unido para enfrentar a los depredadores. Cosa que no ocurre en “Los peces que volaron de la tela chancay aprovechando la noche de los tiempos”, donde las especies submarinas ganan directamente los aires configurando probablemente el dibujo más logrado del conjunto.

Obra “Los peces que escaparon de la tela chancay". (Foto: Cortesía)
Obra “Los peces que escaparon de la tela chancay". (Foto: Cortesía)
/ evelyn merino r

Sin desmedro de la serie de mutaciones donde el artista instrumentaliza la silueta geográfica del Perú para metamorfosearlo, por ejemplo hacia hipocampos. “Es la necesidad de expresar reflexiones, conclusiones o deseos en torno al mundo en el que vivimos. La principal inspiración tiene que ver con lo orgánico de los tejidos, de las fibras, en este caso evoco mucho a las culturas precolombinas tratando de neo interpretarlas y transportarlas a estas épocas jugando con los tiempos a favor de la esperanza. La inspiración de ‘Post’ viene de varias vertientes: misterios subacuáticos, desiertos que terminan en el mar, la energía amazónica y el vuelo de las especies hacia mejores parajes. Simplemente seguir un camino intuitivo que nos conduzca a un destino que se va visualizando con el tiempo, la génesis es misterio”, apunta el autor.

Y así resuelve su debut individual, enfrentando una colección que contempla la presencia de tres familias: una predominantemente fabricada con peces y su poder metafórico para evidenciar, de paso, la descontrolada intervención humana en su hábitat; las escenas mutantes, que terminarán metamorfoseando también el tiempo; y los ensayos ejecutados por capas, líneas que reinciden sobre lo dibujado hasta terminar multiplicándose en tramas, tejidos, trenzas y mallas. Una trampa submarina ineludible, especialmente para el espectador.

Más información

  • Lugar: Tierra Baldía - Restaurante Cultural
  • Dirección: Av. del Ejército 847, Miraflores.
  • Horario: De lunes a domingo de 8 a.m. a 10 p.m.
  • Fecha: hasta el 15 de enero

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