Las leyendas se forjan con sacrificio. Y con tazas de té. Para interpretar a Godzilla había que ponerse un traje de unos 90 kilos. No existían los efectos digitales. Era necesario sudar e hidratarse. Haruo Nakajima lo hacía bajo las intensas luces del set de filmación que parecían capaces de derretir materiales. El actor japonés que movió al lagarto descomunal en 12 películas ha dicho que, en un día de rodaje, su sudor exprimido de la camiseta o del bividí podía llenar medio balde. Las tazas de té eran indispensables. Ayudaba no perder la alegría. Nakajima sonreía.

En el 2017, Nakajima murió a los 88 años por una neumonía. En 1954, el actor que medía 1,68 metros se puso por primera vez debajo de la piel del monstruo por el que sería recordado para siempre. Ese año se estrenó "Godzilla", el lagarto que mutó, se agigantó y adquirió poderes por las radiaciones. En 1945, cayeron las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Se instaló en Japón el pánico hacia todo lo nuclear. Godzilla nació de ese trauma. En un principio la bestia radioactiva se llamaba Gojira, una mezcla de las palabras japonesas 'gorira' (gorila) y 'kujira' (ballena). Los caprichos y los misterios de la internacionalización lo convirtieron en Godzilla.

En su nivel más impactante, ese primer lagarto –que más se parecía a un dinosaurio– entretenía con las devastaciones que ocasionaba y con los efectos que hoy lucen rudimentarios y encantadores. En una lectura metafórica, era un símbolo de la rabia de la naturaleza contra las barbaridades de los seres humanos, quienes con frecuencia son monstruosos.

Haruo Nakajima, el primero en encarnar a Godzilla, toma té en un receso del rodaje. El traje pesaba unos 90 kilos. (Foto: Difusión).
Haruo Nakajima, el primero en encarnar a Godzilla, toma té en un receso del rodaje. El traje pesaba unos 90 kilos. (Foto: Difusión).

También asomó una pregunta: ¿Godzilla es bueno o malo? Esa ambigüedad inquieta. La respuesta varía según lo que proponga cada película.

Lo anterior ha sido expuesto a propósito del estreno de este jueves de "", un filme estadounidense dirigido por Michael Dougherty al que le debe todo a ese pequeño gran héroe llamado Haruo Nakajima.

DESTRUCCIÓN MASIVA
En este Godzilla del 2019, además del lagarto colosal, aparecerán su archienemigo King Ghidorah (el dragón de tres cabezas), Rodan (una bestia voladora) y Mothra (una polilla gigantesca). Los actores Ken Watanabe y Sally Hawkins repetirán sus papeles como científicos de la agencia Monarch. Y se han sumado al reparto Vera Farmiga y Millie Bobby Brown, esta última tan de moda por la serie paranormal "Stranger Things".

"" es parte de Monsterverse, una propuesta de Warner Bros. Funciona de una manera parecida al Universo Cinematográfico de Marvel que, para bien o para mal, desde su aparición en el 2008 ha influido en las decisiones y estrategias comerciales de los grandes estudios. Monsterverse arrancó en el 2014 con "Godzilla". Para el 2020 han anunciado una película en la que el lagarto inmenso y King Kong se verán las caras no precisamente para tomar té.

El Godzilla del 2019 también trae un debate que le interesa a una minoría: la pertinencia o el abuso de esa borrachera de efectos digitales que ha provocado que tantas películas luzcan iguales. Los que se opongan a marea digital suelen pertenecer a ese club de partidarios e incondicionales de esos trucajes inocentes de la vieja escuela. Es decir, de ese oficio mítico y sudoroso que practicaba Haruo Nakajima.