"Logan": nuestra crítica sin spoilers del filme de Hugh Jackman
Juan Carlos Fangacio

Llegó el momento de ver "Logan", la película dirigida por James Mangold que marca la despedida de como el héroe Wolverine, uno de los más queridos mutantes de la saga X-Men. A propósito de su estreno en el Perú este jueves, aquí una crítica del filme en cinco puntos. No tiene spoilers.

1. CREPÚSCULO DE LOS ÍDOLOS

Como obra que cierra un ciclo, “Logan” funciona bastante bien. La figura de un Wolverine decadente, alcohólico, sin rumbo fijo, es el mejor rostro de la película. Los aires de derrota que se comen a un superhéroe de antaño –uno que, además, siempre tuvo mucho de antihéroe– son los que le dan sustancia a la historia de Marvel. Y esto no es novedad: ya desde hace años somos testigos de cómo las sagas negativas, aquellas que coquetean con el fracaso más que con la gloria, son las que funcionan mejor en estos tiempos de héroes caídos de su pedestal. Ahí está el ejemplo del Batman de Christopher Nolan. Oscuridad que cuestiona los parámetros clásicos del género.

2. HUGH JACKMAN Y DAFNE KEEN

La última aparición del actor como Wolverine es bastante aceptable. Barbado, con una cojera permanente y más huraño que nunca, el protagonista principal de la saga se enfrenta –a regañadientes– con sus últimos esfuerzos para defender la causa mutante. A esa figura sombría se contrapone la española Dafne Keen, que con solo 11 años logra sostener el equilibrio entre los personajes: sin pronunciar palabra destila fuerza y actitud, lo cual se agradece. Complementa bien a ambos Patrick Stewart como un profesor Charles Xavier bordeando la senilidad, lo que le agrega a la trama algunas cuotas humorísticas suficientes para distender la narración.

3. EXPERIENCIA TRAS LAS CÁMARAS

Con sus parajes desérticos y sus imágenes secas, ardientes, “Logan” cabalga entre el western y el distópico futuro al estilo “Mad Max”. Responsable de ese acierto es el director James Mangold, hombre de experiencia que hace 10 años se anotó un western notable: “3:10 to Yuma”. De este género clásico de Hollywood la película bebe directamente, con todos sus tópicos: persecuciones, caza recompensas, rifles, sed de justicia y de venganza. Y Mangold lo hace con tal franqueza que incluso hace explícito su homenaje con la inclusión de fragmentos de “Shane”, western de los años 50 dirigido por George Stevens y protagonizado por Alan Ladd.

4. EFECTISMO MUTANTE

Pero después de la mitad de la película, empiezan los problemas. El tono crepuscular comienza a ceder ante la parafernalia del cómic y todos sus clichés. Se evidencian aquí las presiones de la producción, que siempre pedirá acción, cortes rápidos, explosiones, entre otros golpes de efecto. Hay que ver, por ejemplo, cómo una película que exuda tanta violencia como “Logan” puede terminar saboteándose a sí misma: porque si en las primeras escenas eran descarnadas, sucias y por ende brutales, hacia el final se vuelven casi coreografiadas, plásticas, pierden toda la gracia de la desprolijidad.

5. LA DURACIÓN

Y justamente por la razón anterior, a “Logan” le sobra más o menos un tercio de metraje. La última hora se extiende innecesariamente hacia una resolución predecible, aburrida y que peca por lo melodramática. Los personajes terminan desintegrados en su original esquema moral y se convierten en meros maniquíes que deben cumplir su misión. Ya no hay matices ni contradicciones que los enriquezcan psicológicamente, y por eso la película decae estrepitosamente al punto de que uno espera con ansias su cierre.

LA FICHA

"Logan" (EE.UU, 2017)
Director:  James Mangold.
Actúan: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Dafne Keen.
Duración: 137 minutos

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