Miguel Iza y Mónica Sánchez interpretan a la pareja protagonista de "Rómulo y Julita".
Miguel Iza y Mónica Sánchez interpretan a la pareja protagonista de "Rómulo y Julita".

“El clásico se define a sí mismo por la supervivencia”. Con esta frase, el escritor J. M. Coetzee resume la idea de que solo el tiempo le asigna su verdadero valor a una pieza musical, novela, cuento, poema, o a cualquier otra expresión creativa. Sin duda, una de las obras más encumbradas por la posteridad es “Romeo y Julieta”, de William Shakespeare. Su trascendencia se ha reflejado en la influencia que ha tenido sobre distintas generaciones y, en especial, por las innumerables veces que ha sido adaptada o reinterpretada en diferentes formatos. Precisamente, este 27 de febrero se estrena en la pantalla grande “Rómulo y Julita”, una película peruana inspirada este clásico de la literatura.

Tal como afirman sus protagonistas, Mónica Sánchez y Miguel Iza, la línea argumental toma su propio rumbo, aunque el punto de partida es una clara referencia al texto de Shakespeare. El director del filme, Daniel Martín Rodríguez, buscó extraer la sustancia de una trama universal para darle forma en el contexto actual. Según cuenta, rápidamente llegó a la conclusión de que sería “Romeo y Julieta” la elegida. “Queríamos crear una fábula local a partir de un tema como el amor, que es humano y profundo. Todos queremos enamorarnos. Por eso, la idea de dos personas que se aman pero que no pueden estar juntas es algo a lo que cualquiera reacciona”, sostiene.

De este modo, la propuesta se suma a una larga lista de películas que, en mayor o menor medida, recuperan arquetipos, estructuras y conflictos de obras con una gran riqueza narrativa, convirtiendo al cine en un pretexto para revisarlas una vez más. Al menos así lo cree Carmela Zanelli, especialista en estudios literarios coloniales, quien asegura que el séptimo arte, en ocasiones, puede cumplir un rol interesante para acercar estas historias clásicas a una audiencia contemporánea. “Es una forma efectiva de situar en contexto, de volverla actual y ver si funciona o no. Ver si la fórmula sigue vigente, si te dice cosas distintas. Es un ejercicio que hacen los creadores constantemente”, explica.

FAMILIARIDAD CON EL PÚBLICO

Para más de una persona es inevitable asociar los nombres de Romeo o Julieta con palabras clave como ‘amor imposible’, ‘rencillas entre familias’, ‘lealtad’, ‘sacrifico’. De alguna manera, nuestra experiencia de vida ha hecho que prestemos atención a esta obra. Incluso a temprana edad puede que un estudiante sepa de qué trata sin haberse detenido a leerla, lo cual es un indicador de la importancia que ha tenido para la cultura occidental. No sorprende, entonces, que cineastas y guionistas recurran a los elementos más distintivos de esta historia para formular sus propios objetivos dramático-argumentales.

Mónica Sánchez durante el rodaje de la película.
Mónica Sánchez durante el rodaje de la película.

La actriz Mónica Sánchez asegura que los relatos de un autor como Shakespeare se adentran en aspectos de la naturaleza humana que se mantienen presentes hasta el día de hoy. En el caso de “Rómulo y Julita”, se quiso resaltar cómo un amor lleno de pureza e ingenuidad tiene la capacidad de desdibujar esa línea que a veces delimitan las estructuras predeterminadas de la sociedad. “Creo que continúan los prejuicios a nivel social, en especial al momento de generar vínculos de confianza. La política puede separar a las personas pero el amor tiene el poder para acabar con eso. Es una noción que no tiene tiempo ni lugar”, remarca.

Por otro lado, si bien la columna vertebral del guion tiene un nexo cercano con el manuscrito original del siglo XVI, la construcción de los personajes en la película responde más a la necesidad de aproximarse al público nacional. La intérprete describe así su papel: “Julita es una mujer como muchas peruanas. Se ha hecho sola, tiene que lidiar con un mundo machista. Es una líder también. Ha dejado de creer en el amor, pero cuando menos lo espera, este la sorprende".

RELECTURA DEL CONTEXTO

En su texto “Por qué leer a los clásicos”, Italo Calvino dejó en claro que una obra no alcanzaba un título de tal magnitud solo por su calidad técnica o su virtusismo estético, sino por la capacidad reflexiva que era capaz de despertar en cada lector. “Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”, escribió. En esa línea, Zanelli añade que, se haga una reinterpretación o solo una lectura, hay historias que nos revelan aspectos que antes pasaron desapercibidos o que nos permiten entender los orígenes de imaginarios ya arraigados en la sociedad.

Las familias enfrentadas serán los Monitor y los Capullito.
Las familias enfrentadas serán los Monitor y los Capullito.

En nuestro país, apunta Daniel Martín, la polarización es un tema que ha sido una constante, no solo en el ámbito político sino también social. Entre tanto, para el actor Miguel Iza, el hecho de que dos familias opuestas, donde a su vez existan personajes políticos que buscan sacar ventaja de la situación, es un retrato de lo que ocurre en el Perú.“La interpretación de los clásicos va a cambiar. Por ejemplo, es difícil que la mayoría siga pensando en el amor de la manera tan romántica como lo hacían hace algunas décadas. Y estas revisiones pueden darse desde el contexto, desde los personajes, las relaciones o la filosofía que reina en la época”, señala.

LA INSPIRACIÓN DE LOS CREADORES

Además de las posibilidades que se extienden para los artistas al echar mano de historias clásicas, en cierta forma todos los hacen, inclusive sin ser totalmente conscientes de ello. Como cuenta la profesora Zanelli, muchos autores se han dedicado a demostrar este punto. “Borges decía que la literatura no es otra cosa que la entonación, ya que se han tocado todos los temas. Se le da una modulación distinta a las mismas metáforas. Ahí se ve la maestría de los creadores”, comenta.

Rómulo y Julita pertenecen a dos familias enfrentadas por el control del servicio de mototaxis.
Rómulo y Julita pertenecen a dos familias enfrentadas por el control del servicio de mototaxis.

Agrega Miguel Iza que, en efecto, el arte se inspira de una gran variedad de relatos clásicos, y que Shakespeare es tan solo un ejemplo. “Shakespeare está presente en una gran cantidad de universos, al igual que Lope de Vega o Cervantes. Se generan arquetipos no solo de personajes, sino de situaciones", precisa. Mientras que Mónica Sánchez destaca el rol que han cumplido estas lecturas para su carrera actoral y de qué manera repercuten hasta la actualidad.

“He crecido y madurado profesionalmente con Shakespeare. A nivel del arte, quienes han puesto sobre la mesa ciertos temas que han abierto posibilidades a otros relatos son los que han trascendido finalmente. Los clásicos del teatro son los que formularon preguntas que hasta hoy nos hacemos. Son las preguntas que no hemos terminado de responder. Leerlos es una oportunidad de hablar sobre problemáticas que a las personas le importan. Siempre tendrá sentido revisar un clásico”. concluye la actriz.

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