Antonio Paucar en su taller en Aza, un pueblo cercano a Huancayo. El artista participa en el proyecto De Voz a Voz Perú. FOTO: Arturo López Llontop
Antonio Paucar en su taller en Aza, un pueblo cercano a Huancayo. El artista participa en el proyecto De Voz a Voz Perú. FOTO: Arturo López Llontop
Jorge Paredes Laos

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La obra se titula “Sálvese quien pueda” y en la imagen emerge la figura de Antonio Paucar desde la oscuridad de un pozo, de esos buzones sin tapa que abundan en nuestras ciudades y donde todos parece que hemos caído a causa de la pandemia. Ahí, entre la desesperación y la esperanza aguardamos la vuelta a la normalidad. El retorno a esa vida negada por la acumulación de las crisis, tanto sanitaria, política como económica.

Esta obra que Paucar presenta al proyecto De Voz a Voz Perú es un registro de una intervención urbana realizada en una calle de Huancayo —”motivado por este mundo distópico y en solidaridad con los caídos”, según sus palabras—, cuando él decidió introducirse en un buzón, protegido solo por una mascarilla.

“Transitar por calles con buzones sin tapa siempre me ha causado temor y angustia. En Huancayo y sobre todo en las calles oscuras, los peatones caen en estas trampas urbanas, se accidentan, muchos mueren ahogados y nadie asume responsabilidad alguna. Mi cuerpo sumergido ahí, en plena pandemia, alude a la vulnerabilidad del ser, a los excluidos y a los que cayeron; a los que vuelven a surgir para salir del hoyo de esta grave crisis, ocasionada no solamente por la pandemia del COVID-19”, dice.

"Sálvese quien pueda" (2020), registro fotográfico de intervención urbana realizada por el artista Antonio Paucar para el proyecto De Voz a Voz Perú. FOTO: Eduardo Laurente Gonzales. Cortesía del artista y la Galería Ginsberg.
"Sálvese quien pueda" (2020), registro fotográfico de intervención urbana realizada por el artista Antonio Paucar para el proyecto De Voz a Voz Perú. FOTO: Eduardo Laurente Gonzales. Cortesía del artista y la Galería Ginsberg.

La salvación de la poesía

En esta época de alguna manera todos somos sobrevivientes y Paucar alude a ello también en su obra. Los últimos meses los ha pasado prácticamente recluido en su casa en Aza, un pueblo ubicado a pocos minutos de Huancayo, rodeado de un ambiente rural, reencontrándose con una actividad que, se puede decir, ha corrido paralela a su vocación de artista visual: la poesía.

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Esta soledad que lo mantuvo a salvo durante los duros meses de la pandemia, en 2020, no ha evitado, sin embargo, que Paucar cayera afectado por la segunda ola del coronavirus en febrero pasado, tras un viaje de residencia artística a Jaén. Felizmente, ya se siente mejor, pero, como cuenta, por telefóno, todavía tiene el cuerpo agotado por la enfermedad.

Esta experiencia la registra en un poema de cuatro versos certeros: “Abrí mi boca por el dolor / y la fiebre interna de varios días / Mi lengua seca despertó / Me lamió todo mi cuerpo hasta sanar”.

El cuerpo como medio

A pesar de que la obra de Paucar se ha caracterizado en los últimos tiempos por las videoinstalaciones y las performances, no siempre fue así. “Yo me inicio como artista popular —cuenta—, vengo de una familia de imagineros, donde aprendí a crear figuras con temas cotidianos. Fui mi primer paso en el arte. Luego, en los años noventa, debido a la crisis, muchos provincianos nos vimos forzados a salir al extranjero para trabajar”. Paucar se estableció en Berlín, donde realizó múltiples oficios, aprendió el alemán, empezó a estudiar Filosofía y esta disciplina le reabrió las puertas del arte. Egresó en 2005 de la Universität der Kunste y se dedicó, como dice, “a explorar otros elementos, otros medios, y ver cómo otros artistas experimentaban con otros lenguajes artísticos”.

"Suspendido en la queñua" (2014) performance de Antonio Paucar. FOTO: Cortesía Antonio Paucar
"Suspendido en la queñua" (2014) performance de Antonio Paucar. FOTO: Cortesía Antonio Paucar
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“Entonces me doy cuenta —agrega— que el cuerpo también es importante. Y muchas veces me he hecho esta pregunta, por qué he utilizado el cuerpo para mis trabajos artísticos, y tal vez sea parte de mi identidad, algo inconsciente porque también aquí en los lugares tradicionales muchos usan las máscaras en las danzas, y los bailarines, de pronto, se transforman en otra cosa; esa transformación me fascinaba, por eso, creo también que hay bastante de performance en la danza popular, en las danzas de los avelinos, de los chutos, de los okukos, de Cusco, que no solo cambian de apariencia, sino también de voz”.

Detalle de una escultura de Antonio Paucar inspirada en la 'waraca' andina, una honda tradicional hecha con fibra trenzada de alpaca. La obra fue hecha en homenaje a Túpac Amaru y Micaela Bastidas. Foto: cortesía Antonio Paucar.
Detalle de una escultura de Antonio Paucar inspirada en la 'waraca' andina, una honda tradicional hecha con fibra trenzada de alpaca. La obra fue hecha en homenaje a Túpac Amaru y Micaela Bastidas. Foto: cortesía Antonio Paucar.

Reencuentro con la palabra

Aunque su trabajo artístico se ha desarrollado entre Alemania y el Perú, Paucar refiere que desde hace diez años ha permanecido más en nuestro país, algo que se intensificó desde el 2020 con la pandemia. Y, justamente, tras estos meses de cuarentena, planea ahora publicar un poemario, en los que recupera poemas escritos hace muchos años y otros nuevos hechos en los últimos meses. “Había cosas —añade— que no sabía cómo expresarlas, ya no era posible hacerlo ni con el cuerpo ni a través del video ni de los dibujos, pero quedaban las palabras y todo esto está resultando como una catarsis, el encierro de la pandemia también me permitió aislarme y me ha devuelto la concentración”.

De colección

De Voz a Voz Perú es un proyecto desarrollado por el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) y El Comercio, con el auspicio de Telefónica. Durante 21 semanas diversos artistas presentarán una obra de colección.

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